Casi en solitario, Javier Milei volvió a respaldar públicamente a Manuel Adorni en la previa de la sesión en el Senado para pedir su interpelación y con la presentación del informe del Jefe de Gabinete en el Senado en el horizonte. ¿Se repetirá el apoyo del gabinete que recibió en Diputados?
Javier Milei volvió a respaldar públicamente a Manuel Adorni en las redes sociales, compartiendo mensajes a favor del jefe de Gabinete en medio de una investigación judicial por enriquecimiento ilícito y tras la insólita confesión de evasión fiscal de su declaración jurada.
Lo cierto es que su respaldo llegó prácticamente en soledad: ningún ministro del Poder Ejecutivo ni referente legislativo del oficialismo salió a defenderlo públicamente. La única excepción fue Lilia Lemoine, diputada considerada incondicional del presidente.
Desde la entrevista que Adorni concedió al canal LN+, en la que intentó explicar el origen de su patrimonio, el silencio del gabinete fue elocuente. Karina Milei se limitó a publicar una foto de la mesa política del oficialismo tomada por el cumpleaños de Patricia Bullrich, en la que aparece el funcionario, sin hacer ninguna referencia a la controversia.
El funcionario no solo enfrenta una investigación a cargo del fiscal Gerardo Pollicita por enriquecimiento ilícito, sino que también deberá presentarse ante el Senado para rendir su informe de gestión (algo que no ha hecho desde que asumió) y, al mismo tiempo, la oposición avanza con iniciativas para interpelarlo e incluso removerlo del cargo.
Cabe recordar que Milei ya lo había acompañado durante su presentación en la Cámara de Diputados. En aquella oportunidad, lo había acompañado todo su gabinete. La incógnita es si la postal se volverá a repetir en el Senado.

El informe en el Senado: primera cita con la Cámara alta
Adorni confirmó que se presentará ante el Senado el próximo 2 de julio para brindar su informe de gestión, en lo que sería su primera aparición ante esa cámara desde que asumió el cargo. La vicepresidenta Victoria Villarruel, distanciada de la Casa Rosada, había exigido formalmente por escrito que el funcionario se presentara, y llevó el tema a la reunión de Labor Parlamentaria.
La Constitución establece que el jefe de Gabinete debe asistir mensualmente al Congreso, alternando entre ambas cámaras. Adorni no lo hacía desde el 29 de abril, cuando concurrió a Diputados, y aún no había debutado en el Senado.
El anuncio inicial del funcionario, que indicó que concurriría “en julio” sin precisar fecha, había generado malestar entre los legisladores. La confirmación del 2 de julio llegó más tarde y en medio de presiones presiones de distintos sectores.
En los próximos días se habilitará el mecanismo formal para que los senadores envíen sus preguntas, que deberán ser respondidas con anticipación. La vara está alta: en su última presentación ante Diputados, Adorni recibió cerca de 4.800 preguntas, un volumen inédito que reflejó el nivel de escrutinio sobre su gestión.
La estrategia del oficialismo apunta a que la exposición en el Senado permita descomprimir la crisis y ganar tiempo mientras avanza la causa judicial. La oposición, en cambio, lo ve como una oportunidad para medir el nivel de respaldo político del funcionario y decidir si avanza hacia una eventual moción de censura.
Adorni no convenció ni a propios ni a ajenos: Hasta el PRO lo cuestionó por su declaración jurada
Interpelación y remoción: el debate de la semana
Adorni estará en el centro de las discusiones legislativas esta semana. En Diputados está convocada una sesión para el 23 de junio, impulsada por Unión por la Patria, Provincias Unidas, el Frente de Izquierda y la Coalición Cívica, entre otros bloques. El temario incluye seis expedientes que van desde pedidos de informes hasta proyectos de interpelación y moción de censura.
Los obstáculos legislativos son varios. El primero es el quórum: se necesitan 129 diputados presentes para abrir la sesión. Si se logra, el segundo problema es que ninguno de los proyectos tiene dictamen de comisión, lo que obliga a reunir dos tercios de los votos para tratarlos en el recinto ese mismo día, un umbral que la oposición reconoce que no alcanzará.
Por eso, el objetivo real de la convocatoria es más modesto, pero no menos relevante: conseguir una mayoría simple para emplazar a las comisiones (presididas por el oficialismo) y obligarlas a fijar fechas de debate y acelerar el tratamiento de las iniciativas.
En el Senado, el interbloque Popular (el justicialismo) presentó un proyecto de resolución para que Adorni se presente en una sesión especial dentro de los siete días de aprobada la resolución, en el marco de una moción de censura. Para aprobarlo necesitan 37 votos; al interbloque Popular le faltan once, lo que hace imprescindible el apoyo de bloques aliados.
La figura de la moción de censura es excepcional. Está prevista en la Constitución para remover al jefe de Gabinete mediante la mayoría absoluta de ambas cámaras simultáneamente: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado.
Desde la reforma constitucional de 1994, el Congreso nunca utilizó ese mecanismo. Aun entre quienes consideran habilitar el debate, la mayoría descarta que existan los números para llegar a esa instancia.
La semana que comienza será determinante para la continuidad de Adorni en el cargo. El 23 de junio en Diputados y el 2 de julio en el Senado son las dos fechas clave en el horizonte inmediato. El oficialismo apuesta a que la exposición parlamentaria permita canalizar la crisis; la oposición, a que se convierta en el inicio del fin de su gestión.

Milei y Mahiques buscan eliminar controles para designar a los jueces de la Corte Suprema
Cómo se posiciona cada sector en medio del escándalo
Lo llamativo es que los principales aliados del gobierno dieron muestras de alejamiento con respecto a Adorni. No solo ninguno salió a apoyarlo, sino que encima varios expresaron públicamente su descontento con la situación.
Sin ir más lejos, el PRO respalda al Gobierno en términos generales pero no está dispuesta a pagar los costos políticos de cubrir a Adorni sin condiciones. El bloque emitió un comunicado en el que calificó la situación como “una falta grave” y reclamó explicaciones “claras e inmediatas”.
Patricia Bullrich, quien paradójicamente es la titular del bloque oficialista, fue aún más directa: “Esto es más que un error, esto es una omisión ética”, dijo en declaraciones al diario Clarín.
En términos legislativos, el PRO analiza si habilitará el debate en comisiones. “No está el número para los dos tercios, lo que va a quedar es el emplazamiento a las comisiones. Y es muy factible que lo votemos“, reconoció un referente del bloque.
La definición se tomará en conjunto con la UCR durante la semana. En el Senado, el jefe de la bancada del PRO, Martín Goerling, fue claro: “Me parece que el Presidente debería pedirle que dé un paso al costado para reencauzar la gestión”.
El radicalismo acompañó la postura crítica del PRO. En un comunicado conjunto de sus bloques de Diputados y Senadores, la UCR afirmó que “las declaraciones del jefe de Gabinete revisten una gravedad ética incompatible con el deber de ejemplaridad que exige el ejercicio de una de las más altas funciones del Estado”.
También integra el interbloque Fuerza del Cambio junto con el PRO y el MID, que en conjunto suman 22 diputados. En ese espacio reconocen en privado que existe disposición a facilitar el debate, aunque insisten en que una cosa es habilitar el trabajo de las comisiones y otra es sumarse a lo que denominan una “maniobra destituyente”.
Los legisladores del peronismo son quienes empujan con mayor fuerza las iniciativas para citar a Adorni. El bloque de Unión por la Patria, conducido por Germán Martínez, no se había sumado hace un mes a un pedido similar de la oposición, y no apoyan la posibilidad de remover al Jefe de Gabinete.

“No voy a renunciar”: Adorni se apegó a su discurso para no dar explicaciones y Milei dio su propio show en el Congreso
“Adorni es un mentiroso, un chanta, un chorro, pero para nosotros el problema es estructural”, dijeron desde el espacio. La diputada Cecilia Moreau, vicepresidenta de la Cámara, sintetizó la lógica del sector:
“Esperamos que Adorni venga a dar explicaciones al Congreso y que aquéllos que por redes o en los medios se indignan que el 23 estén en la sesión para habilitar el tratamiento de los expedientes. Hay que terminar con la doble vara”.
Sin embargo, en Unión por la Patria también señalan que la permanencia de Adorni genera un notable desgaste político en el Gobierno, no solo con respecto a su electorado, sino también con sus aliados parlamentarios. Es por esto que prefieren que dé explicaciones, pero que dependa del presidente su renuncia.
En el Senado, la senadora Alejandra Vigo, del cordobecismo, fue categórica: “Adorni no puede seguir siendo jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno Nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más”.
Oscar Zago, diputado del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y ex aliado de Milei, es una de las voces que se sumó a criticar a Adorni. Confirmó que su bloque dará quórum para la sesión del 23 y anticipó que el funcionario no llegará a esa fecha en su cargo. “Antes del 23 cae”, pronosticó.
Zago explicó que el enojo de su espacio se profundizó tras las declaraciones televisivas del funcionario, que atribuyó parte de su patrimonio no declarado a inversiones en criptomonedas. Según relató Adorni, una colocación inicial de 200.000 dólares en Bitcoin le habría generado ganancias de otros 300.000 dólares, dinero que reconoció haber mantenido fuera del circuito formal.
Para Zago, esas explicaciones agravaron las dudas en lugar de aclararlas. “Nos sentimos muy tomados de boludos”, afirmó, y señaló que el funcionario dio versiones contradictorias según el ámbito en que hablaba.
Sobre la posibilidad de una remoción formal, Zago fue escéptico respecto a los números pero contundente respecto al desenlace: “Se tiene que ir solo, no hay que removerlo. El tema Adorni está terminado”.
Respecto a la moción de censura, Zago descartó que existan los votos necesarios: “No están los dos tercios”, advirtió, y sugirió que el propio Gobierno terminará resolviendo la situación internamente para evitar que el desgaste político continúe acumulándose.
“El Gobierno no va a querer pagar más costos”, concluyó, al tiempo que recordó que Adorni ya había puesto su renuncia a disposición del presidente meses atrás.