El dólar blue llegó a los 1.460 pesos y marcó su valor más alto desde enero, y aunque Luis Caputo insiste en que “hay dólares para todo el mundo“, el Banco Central quema sus reservas para pagar vencimientos mientras busca un nuevo préstamo REPO.
El dólar blue cerró este martes a $1.460 para la venta, su valor más elevado desde fines de enero, cuando había alcanzado los $1.470. El tipo de cambio informal encadenó así su segunda suba consecutiva en la semana y volvió a superar al dólar oficial mayorista, con una brecha del 1,32%.
Aunque el dólar minorista del Banco Nación registró un leve retroceso, el mayorista cerró en $1.441, prácticamente anulando la caída que había acumulado durante el llamado “trimestre de oro” de liquidaciones del campo. El billete informal todavía se ubica lejos de su máximo anual de $1.530, pero la tendencia de los últimos días genera atención en el mercado.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a defender el rumbo económico ante empresarios reunidos en el IAE Summit 2026 y afirmó que “hay dólares para todo el mundo”.
Sin embargo, los datos del propio Banco Central cuentan una historia diferente: en el mismo período en que la autoridad monetaria compró más de 10.000 millones de dólares en el mercado cambiario, las personas físicas adquirieron 11.366 millones de dólares.
La demanda de pesos sigue sin consolidarse y el proceso de remonetización que el Gobierno de Javier Milei esperaba no termina de materializarse. Ahora, el desafío del equipo económico es mantener el dólar planchado mientras paga los vencimientos de deuda.
Previamente, en el AmCham Summit, Caputo había asegurado que “los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”.
El Banco Central compra dólares, pero los argentinos también
En la jornada del martes, el dólar CCL (contado con liquidación) terminó en $1.495,25, con una brecha del 3,8% respecto al tipo de cambio oficial; y el dólar MEP cerró en $1.468,96, con una diferencia del 1,9% frente al mayorista. El dólar blue cerró a $1.460 y el minorista terminó en $1.441.
Por su parte, el dólar cripto o Bitcoin operó en torno a $1.510,69, según datos de Bitso, mientras que el dólar tarjeta (que incluye un recargo del 30% sobre el minorista, deducible del Impuesto a las Ganancias) se ubicó en $1.898.
Hasta el lunes, el dólar mayorista acumulaba seis jornadas consecutivas de suba, una racha que prácticamente borró la baja registrada durante el pico estacional de liquidaciones agropecuarias.
El Banco Central intervino durante la semana anterior con ventas de bonos dólar link y también con operaciones en el mercado de futuros para intentar contener la presión, hasta ahora sin resultados definitivos.
La autoridad monetaria atraviesa uno de sus períodos de mayor actividad compradora en años recientes. Desde el inicio de 2026 acumuló más de 10.000 millones de dólares en el mercado cambiario y registró una racha de 100 ruedas consecutivas de compras, la tercera más extensa de los últimos años según un informe de la Fundación Mediterránea.
Las reservas brutas alcanzaron los 48.400 millones de dólares, el nivel más alto desde octubre de 2019. Solo entre mayo y los primeros días de junio, el Central adquirió más de 2.870 millones de dólares, absorbiendo alrededor del 21% de todo el volumen operado en el mercado libre de cambios, una participación cuatro veces superior a la proyectada originalmente.

Sin embargo, ese desempeño convive con una debilidad que el propio Banco Central reconoció en su último Informe de Política Monetaria: la demanda de pesos no reacciona como se esperaba. Familias y empresas no están incrementando sus tenencias en moneda local ni utilizando el peso como instrumento de ahorro.
La conclusión es que cada peso emitido para comprar divisas debe ser luego absorbido mediante colocaciones de deuda pública en pesos, para evitar que esa expansión monetaria se traslade a precios.
El Tesoro se convirtió así en el principal actor de esterilización, en un esquema donde, como señaló el economista Maximiliano Gutiérrez de la Fundación Mediterránea, “la compra de divisas se da contra deuda pública en pesos”.
Por otro lado, la mejora en reservas brutas contrasta con la situación de las reservas netas. Estimaciones privadas ubican las reservas netas en torno a los 3.950 millones de dólares, cifra que se reduce a aproximadamente 2.520 millones si se incorporan compromisos futuros como las obligaciones derivadas del BOPREAL.
En términos prácticos, el Banco Central logró capitalizar apenas uno de cada cuatro dólares comprados durante el año en términos de reservas netas. El resto fue absorbido por pagos de deuda y otras obligaciones acumuladas.
Parte del ingreso de divisas proviene además de colocaciones de deuda del sector privado, emisiones de obligaciones negociables y endeudamiento provincial, que desde las elecciones acumularon cerca de 15.500 millones de dólares, y no únicamente de la mejora del frente externo.
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Nueva deuda, más vencimientos y menos credibilidad
Esta situación no detiene el ritmo de toma de deuda del gobierno, que este martes emitió deuda por 7.500 millones de dólares en bonos de legislación local (5.000 millones en AL35 y 2.500 millones en AE38) y los transfirió al Banco Central.
El objetivo estimado es que la entidad los utilice como garantía colateral para obtener un nuevo crédito con bancos comerciales, conocido como REPO, por un monto que oscilaría entre 3.000 y 3.500 millones de dólares.
Los fondos apuntarían a reforzar reservas antes del vencimiento de deuda del 9 de julio, cuando el Gobierno deberá depositar alrededor de 4.500 millones de dólares en concepto de capital e intereses de bonos globales y bonares, aunque se estima que unos 800 millones quedarían dentro del sector público por los títulos en cartera del Banco Central y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES.
Esta operación sigue el mismo esquema que se utilizó en diciembre de 2025, cuando se emitieron 9.000 millones de dólares en bonos como garantía del REPO que permitió cubrir los pagos de enero, una solución transitoria que Caputo logró a contrarreloj para evitar caer en cesación de pagos.
El Banco Central ya mantiene dos REPO vigentes por un total de 6.000 millones de dólares: uno por 1.000 millones, otro por 2.000 millones concretado en junio de 2025, y un tercero por 3.000 millones firmado en enero de 2026 con seis bancos internacionales a una tasa equivalente a SOFR más 400 puntos básicos, aproximadamente 7,4% anual al momento de la operación.
La nueva emisión de deuda incrementará los servicios a pagar el 9 de julio en unos 165,65 millones de dólares adicionales.

Para cubrir el vencimiento de esta semana (que supera los 25 billones de pesos), el equipo económico lanzó instrumentos que buscan tentar al mercado con cobertura cambiaria: un bono atado al dólar oficial con vencimiento en agosto, bonos duales que ofrecen la mejor opción entre ajuste por inflación o por tipo de cambio, con vencimientos escalonados hasta 2030, ya en la próxima gestión presidencial.
La intención declarada del equipo de Caputo y del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, es trasladar los grandes vencimientos a después de las elecciones de 2027. Pese a la caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos, los mercados siguen exigiendo rendimientos cercanos al 9,5% anual para prestar dólares a la Argentina.
Ese escenario financiero se despliega sobre un trasfondo político que no es indiferente al mercado, que saca cuentas pensando en lo que ocurrirá luego de 2027. Diversas encuestadoras registraron en las últimas semanas una tendencia de deterioro en la imagen del presidente Javier Milei.
Según la consultora Zuban Córdoba, el 57,2% de los consultados no votaría por Milei en una elección presidencial. La consultora Vozna ubicó la aprobación de gestión en el 35,8%, con un rechazo del 58%, y detectó que los segmentos de menor nivel educativo son los más críticos, llegando a una desaprobación del 62,8%. La encuesta de mayo de AtlasIntel y Bloomberg registró una desaprobación de 58,3%.
El propio Caputo deslizó ante el auditorio del IAE Summit que “ni por broma espero un 2027 clásico electoral argentino“, en aparente referencia a los ciclos de presión cambiaria que históricamente acompañan los años electorales en el país. Un intento de Caputo para convencer a los empresarios.