Milei anunció una nueva baja de retenciones al campo, quitándole al Estado otra fuente de financiamiento

Javier Milei anunció ante ruralistas que bajará las retenciones al trigo y la cebada, y les prometió que si es reelecto también bajará los derechos de exportación de la soja, una promesa electoral para el sector que hace mientras impulsa la quita masiva de subsidios de gas a los hogares.

Mientras el presidente Javier Milei impulsa la quita masiva de subsidios a la tarifa del gas modificando el Régimen de Zona Fría bajo el argumento de que es una carga para el Estado, este jueves anunció ante ruralistas que bajará las retenciones al trigo y la cebada, lo que representa renunciar a parte del financiamiento del estado para favorecer al sector agropecuario.

Esta baja de retenciones es la cuarta que realiza el Gobierno desde diciembre de 2023. Las anteriores apuntaron a la exportación de carnes y lácteos, a los principales cultivos en forma temporal, y a una reducción permanente para soja, maíz, sorgo, girasol y carnes.

Otro guiño electoral de Javier Milei a los ruralistas

El jueves por la noche, en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Milei subió al estrado con una placa conmemorativa en mano y una batería de anuncios bajo el brazo. “Tengo esta parte del discurso pero también tengo anuncios. Les pido paciencia”, adelantó antes de tomar la palabra.

El primero es la reducción de los derechos de exportación del trigo y la cebada del 7,5% al 5,5%, con vigencia desde junio de 2026. El segundo apunta a la soja: a partir de enero de 2027, el Gobierno prevé una baja mensual de entre 0,25 y 0,50 puntos porcentuales, con continuidad hasta 2028.

“Según venga la recaudación, vamos a bajar entre un cuarto de punto y medio punto por mes de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos”, precisó el mandatario, sin ocultar el matiz electoral de la medida.

A eso se sumó un tercer anuncio dirigido al sector industrial: a partir de julio de 2026 y hasta junio de 2027, los derechos de exportación para la industria automotriz, la petroquímica y el sector de maquinarias irán a cero.

“Vamos a ir a cero”, confirmó el Presidente, aunque no hizo referencia a la situación que atraviesa el sector manufacturero argentino que no está en condiciones de exportar y que se ve afectado por la apertura indiscriminada de las importaciones.

“Los impuestos son un robo”, dijo, y añadió que la misión de su gobierno es “achicar el Estado para bajarlos“. En esa línea, comentó que “es imperdonable lo que le hicieron a este sector durante décadas. Fue un modelo sistemático de expoliación del campo para financiar al Estado“.

Al mismo tiempo, el mandatario insistió en que la reducción de retenciones solo es viable si se sostiene el equilibrio fiscal. Esa premisa, en la práctica, orienta las decisiones de recorte hacia el “gasto público” que Milei asocia a “la casta”.

Sin embargo, el “gasto público” incluye elementos como los subsidios a las tarifas de gas y electricidad, el financiamiento de universidades nacionales, el sostenimiento del sistema de salud pública y las transferencias a provincias, entre otros componentes.

No voy a bajar un impuesto para después tener que subirlo, como ha sucedido en gobiernos anteriores”, sostuvo Milei, por lo que dejó claro que el ajuste se profundizará en los próximos años pese a que meses atrás aseguraba que “lo peor ya pasó”.

Fue acompañado al acto por el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; el canciller Pablo Quirno; y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Festejos, cautela y escepticismo: Las reacciones del campo

La recepción de los anuncios en el mundo agropecuario fue heterogénea. Ninguna de las voces relevantes del sector expresó euforia; la mayoría combinó una celebración por la medida con advertencias sobre sus limitaciones.

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, señaló que “apuntamos a que las retenciones sean cero“. Reconoció que el anuncio no estaba previsto (“no lo esperábamos“), pero no ocultó que resulta insuficiente para mejorar sustancialmente la situación de los productores.

“Los números que se venían viendo eran muy finos porque venimos trabajando con aumentos de costos por el combustible“, explicó, en referencia al encarecimiento de insumos como fletes y fertilizantes vinculado al contexto internacional.

Pino planteó que el Gobierno necesita tomar “otras cosas” además de esta baja, y apuntó a la infraestructura como deuda pendiente: “La mala infraestructura en puertos, trenes y caminos hace al costo argentino“. Lo que no está claro es cómo se financiaría esa infraestructura mientras se ajusta el gasto público.

Desde la Federación Agraria Argentina (FAA), el vicepresidente José Luis Volando destacó que el momento del anuncio sobre trigo y cebada “es adecuado porque hay condiciones meteorológicas espectaculares para sembrar mucho trigo pero se proyectaba la siembra de un 20% menos“. Para Volando, la medida apunta a revertir esa tendencia.

El analista Javier Preciado Patiño, director de la consultora RIA, puso en perspectiva el impacto concreto del alivio sobre el trigo: con la tonelada de exportación en torno a los 240 dólares, la rebaja de dos puntos representa una mejora de aproximadamente 5 dólares por tonelada para el productor.

En términos fiscales, estimó que el costo para el Estado sería de unos 35 millones de dólares para este año (tomando como base las 7 millones de toneladas restantes por liquidar), o de alrededor de 75 millones de dólares para la temporada 2026-2027. Patiño calificó ese beneficio como “relativamente marginal” frente a las variaciones del precio internacional.

El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, adoptó una postura similar: valoró el impacto sobre las expectativas de siembra, pero fue cuidadoso al evaluar el efecto económico.

“La ecuación insumo-producto, aún con esta baja, no pasa a ser positiva, pero sin duda ayuda y fortalece la expectativa de aquellos que iban a sembrar”, indicó.

El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani, optó por un tono más conciliador. “Valoramos el anuncio del presidente Javier Milei de avanzar en una reducción de los derechos de exportación para el trigo y la cebada”.

Donde el cuadro se complica es en la soja. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), que agrupa a las principales exportadoras del sector, publicó una reacción inusualmente cautelosa.

Si bien comenzó celebrando “la decisión de seguir con la baja de derechos de exportación en trigo y cebada y, en especial, en las bajas sobre la soja”, a renglón seguido advirtió que colaborará con el Ministerio de Economía “para buscar la forma más adecuada para que no genere efectos negativos en la comercialización”.

El fondo de la preocupación es concreto: si los productores anticipan que en enero de 2027 las retenciones comenzarán a bajar mes a mes, algunos podrían postergar la liquidación de sus stocks actuales a la espera de condiciones más favorables.

Eso generaría ruido en la comercialización de la cosecha vigente y reduciría el ingreso de divisas en el corto plazo, precisamente cuando el Gobierno necesita acumular reservas. Para colmo, será un año electoral, lo que sumaría aún más complicaciones, tanto para quien finalice el mandato como para el próximo gobierno.

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