El comandante de las fuerzas especiales de Estados Unidos viajó a Coronel Rosales para supervisar las operaciones conjuntas que aprobó por decreto Javier Milei, quién se mostró junto al embajador estadounidense subido al portaviones que navega por aguas argentinas.
El comandante de las fuerzas especiales de Estados Unidos visitó Puerto Belgrano en el marco de una serie de operaciones militares conjuntas que el presidente Javier Milei habilitó mediante un decreto, sin pasar por el Congreso de la Nación.
La visita del contraalmirante Mark A. Schafer, jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur (SOCSOUTH), se produjo mientras dos buques de guerra norteamericanos (el portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley) operan en aguas de la Zona Económica Exclusiva argentina.
En ese contexto, trascendió que el propio Milei tiene previsto trasladarse a bordo del portaaviones para presenciar los ejercicios navales, una visita que habría sido gestionada por el embajador estadounidense Peter Lamelas.
La llegada de Schafer a la base naval ubicada en Coronel Rosales se inscribe en un proceso de acercamiento militar entre Buenos Aires y Washington que se ha acelerado desde que el gobierno libertario asumió el poder.
Las distintas actividades (terrestres, aéreas y navales) que se desarrollan simultáneamente en distintos puntos del país son la expresión más concreta hasta el momento de la sumisión de Milei ante el republicano Donald Trump.
El ejercicio Daga Atlántica en Coronel Rosales
Schafer llegó a la Base Naval Puerto Belgrano, donde fue recibido por el contraalmirante José Alberto Martí Garro, máxima autoridad del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada.
El motivo central de la visita fue supervisar las actividades del ejercicio “Daga Atlántica”, una operación conjunta entre fuerzas especiales de ambos países que se lleva adelante en la Base de Infantería de Marina Baterías, también en jurisdicción de Coronel Rosales.
El adiestramiento se extiende a lo largo de cuatro semanas e involucra a la Agrupación de Comandos Anfibios (APCA) junto a efectivos estadounidenses. Según explicó Martí Garro, el esquema está organizado de manera que cada semana aborda un objetivo específico: combate urbano, combate en localidades, sanidad en combate, y planeamiento y comunicaciones.
En la etapa final, se incorporarán grupos de fuerzas especiales del Ejército Argentino y de la Fuerza Aérea. “El objetivo es condensar el adiestramiento en técnicas de las cuatro etapas desarrolladas“, señalaron desde la Armada.

El apartado que más llama la atención de la lista de objetivos es el de “combate urbano”, que implica el despliegue de tropas en pueblos y ciudades, a menudo en medio de poblaciones civiles.
La operación no se limita a Puerto Belgrano. Según el decreto que la habilitó, Daga Atlántica se extiende desde el 21 de abril hasta el 12 de junio de 2026, con actividades distribuidas también en la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada Aérea, en la localidad bonaerense de Moreno.
El embajador norteamericano, Peter Lamelas, comentó que “nuestros países son más fuertes cuando trabajamos juntos”. “La visita del contraalmirante Shafer reafirma el valor de la relación entre nuestras fuerzas de operaciones especiales y continúa fortaleciendo la cooperación en defensa entre Estados Unidos y la Argentina“, agregó, y completó:
“Una Argentina más fuerte hace a toda la región más segura“.
Schafer es un veterano de los Navy Seals, la unidad de elite de la Armada estadounidense, y durante su carrera participó de despliegues en Afganistán en el marco de operaciones contra Al-Qaeda. Actualmente comanda las fuerzas especiales norteamericanas para el Cono Sur.
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Javier Milei se subió al portaviones USS Nimitz
La presencia de tropas y equipamiento militar estadounidense en territorio argentino fue habilitada por el Decreto 264/2026, publicado en el Boletín Oficial. La medida es alarmante dado que, constitucionalmente, ese tipo de autorizaciones corresponden al Congreso.
El Poder Ejecutivo argumentó que había enviado oportunamente el proyecto a la Cámara de Diputados, pero que la iniciativa no recibió tratamiento legislativo, lo que llevó a recurrir al mecanismo previsto en el artículo 99, inciso 3 de la Constitución Nacional. El decreto fue remitido a la Comisión Bicameral Permanente para su control legislativo posterior.
Entre los fundamentos del decreto, el Gobierno sostuvo que “la experiencia acumulada por las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos en operaciones combinadas en contextos de combate constituye un recurso invaluable para potenciar las capacidades de las Fuerzas Armadas de la República Argentina”.
Asimismo, se indicó que los costos operativos serían afrontados con fondos del Ministerio de Defensa. El monto estimado del ejercicio Passex asciende a $466,7 millones.
Además de Daga Atlántica, el decreto habilitó el ejercicio “PASSEX 2026”, que se desarrolla entre el 26 y el 30 de abril en la Zona Económica Exclusiva argentina. La operación aprovecha el tránsito del USS Nimitz y el USS Gridley por el Atlántico Sur para realizar maniobras de adiestramiento naval conjunto.
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Por el lado argentino participan unos 350 efectivos a bordo del destructor ARA La Argentina y la corbeta ARA Rosales, que zarparon de Puerto Belgrano para integrarse al despliegue. Las maniobras incluyen ejercicios de comunicaciones, evoluciones tácticas, defensa aérea y operaciones aéreas conjuntas, con intervención de helicópteros Sea King y aeronaves F-18.
Las operaciones forman parte del programa internacional Southern Seas 2026, una campaña de navegación y adiestramiento durante la cual el USS Nimitz recorrió distintos escenarios del continente americano.
Según el Ministerio de Defensa, que comanda Carlos Presti, “a medida que el grupo de combate aeronaval estadounidense avanzó hacia el Atlántico Sur y se aproximó al litoral marítimo argentino, comenzó el trabajo conjunto en aguas jurisdiccionales nacionales, mediante la ejecución del ejercicio Passex 2026″.
En ese contexto, Milei viajó este jueves para visitar el USS Nimitz. El presidente partió desde Aeroparque cerca de las 10 de la mañana con la intención de aterrizar en la cubierta del portaaviones, en una visita organizada por el Comando Sur y la Embajada de Estados Unidos. Sobre el mediodía, se mostró en la cubierta junto a Lamelas.

Milei y sus acercamientos a Estados Unidos
La visita al portaaviones no es un hecho aislado. Desde que asumió, Milei ha sostenido un alineamiento consistente con la administración de Donald Trump en materia de defensa y política exterior.
Uno de los gestos más significativos fue el viaje a Ushuaia junto a la entonces generala Laura Richardson, del Comando Sur, para anunciar la intención de construir una Base Naval Integrada en el extremo sur del país.
Ese proyecto, con un presupuesto estimado de entre 400 y 500 millones de dólares, apunta a que Estados Unidos financie parte de la infraestructura a fin de que ambos países tengan acceso al continente antártico. Es decir que el único beneficiado sería Estados Unidos.
Los ejercicios militares habilitados por decreto son la manifestación más reciente de esa orientación. La decisión de avanzar sin el aval del Congreso, sumada a la presencia simultánea de tropas, buques y comandantes estadounidenses en distintos puntos del territorio argentino, componen un cuadro que pone en duda el interés de Milei por proteger la soberanía nacional.
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