Decenas de miles de personas colmaron la Plaza de Mayo en un nuevo 24 de marzo y, en lo que fue uno de los actos más masivos en repudio al golpe de Estado, renovaron el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia, al tiempo que rechazaron la avanzada negacionista de Javier Milei.
Este martes 24 de marzo se llevó adelante en todo el país una nueva marcha por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, a exactamente cincuenta años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico-militar argentina.
Si bien las movilizaciones se extendieron a las principales ciudades del interior (entre ellas Bahía Blanca, Córdoba y Rosario), el epicentro de la jornada fue la Ciudad de Buenos Aires, donde una multitud que desbordó Plaza de Mayo y las arterias aledañas renovó el reclamo por los 30.000 desaparecidos y rechazó el discurso negacionista del gobierno de Javier Milei.
Desde las primeras horas de la tarde, columnas provenientes de distintos puntos de la ciudad comenzaron a converger sobre el casco histórico. Para el momento del acto central, pasadas las 17, la plaza ya resultaba insuficiente: la marea humana se extendía por las diagonales y llegaba hasta la Avenida 9 de Julio.
Los organismos de derechos humanos estimaron que la convocatoria superó la de mayo de 2017, cuando cerca de medio millón de personas ocuparon el centro porteño para repudiar el fallo de la Corte Suprema conocido como “el 2×1”.
La consigna que unificó la jornada fue “Que digan dónde están”, en referencia tanto al paradero de los desaparecidos como al de los nietos apropiados que aún no recuperaron su identidad.
Una de las iniciativas más visibles de esta edición fue una bandera de ocho cuadras confeccionada con bordados colectivos, fruto de semanas de trabajo en todo el país.
Los organismos convocaron además a que cada asistente llevara la foto de un desaparecido con su nombre, consigna que se cumplió de manera masiva: las imágenes de los 30.000 fueron una presencia constante a lo largo de toda la jornada. A la cabeza de la movilización, los tambores de La Chilinga marcaron el ritmo.
La jornada estuvo atravesada también por el recuerdo de Daniel Buira, ex baterista de Los Piojos y fundador de esa agrupación, fallecido días antes. Durante la madrugada anterior al acto central se realizó una vigilia en Plaza de Mayo con actividades artísticas y un espacio de memoria.
Durante la mañana, el gobierno nacional había difundido un video de más de setenta minutos en el que insistió con su retórica de “memoria completa” y llamando a la “reconciliación” con los genocidas, que en esencia implica diluir la responsabilidad de las fuerzas armadas y apelar a la teoría de los dos demonios.
“No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”
El acto central frente a la Casa Rosada fue abierto por Elia Espen, referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En su intervención, recordó el plan sistemático de desaparición y exterminio puesto en marcha a partir del 24 de marzo de 1976, que incluyó más de 800 centros clandestinos de detención por los que pasaron miles de personas.
Señaló que la mayoría de los detenidos-desaparecidos fueron asesinados, muchos en los llamados “vuelos de la muerte”, y subrayó el robo sistemático de bebés nacidos en cautiverio. Con ese marco, reiteró el reclamo histórico de las Madres: “Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!”.
Espen abrió el acto con una afirmación que condensó el espíritu de la jornada: “A 50 años del golpe genocida, volvemos a esta Plaza y a todas las plazas del país para reafirmar que la memoria se defiende luchando. Son 30.000. Fue y es genocidio”.
“No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos“, remarcó, y también convocó a transmitir la historia a las nuevas generaciones: “Queremos que toda la sociedad conozca quiénes eran, qué pensaban, cómo vivían y por qué luchaban”.
“El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados”
A continuación, tomó la palabra Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, quien repasó la labor de la organización y apuntó directamente contra las políticas del gobierno nacional.
“El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados”, sostuvo, para agregar: “Desde la asunción del gobierno de Milei no ha pasado otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar éste y todos los derechos del pueblo”.
Carlotto detalló el impacto concreto de esos recortes. “El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto intervenida su estructura y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad reducido a la mitad su planta de trabajadores”, señaló.
Recordó que la organización lleva 140 casos resueltos, pero que todavía buscan a “casi 300 hombres y mujeres con su identidad cambiada, que legan en sus hijos e hijas, sin saberlo, el silencio sobre la desaparición de sus padres y madres”. Cerró con un llamado a la sociedad:
“Si saben de alguien con dudas, acompáñenlo; y si tienen información sobre un posible hijo de personas desaparecidas, acérquenla. Nunca es tarde”.
“Somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco”
El turno siguiente fue del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien centró su intervención en la situación actual de los derechos humanos bajo el gobierno de Milei. “El gobierno de Milei y Villarruel hace de la represión a la protesta y el ataque al derecho de huelga una política de Estado para impedir la movilización“, afirmó, y lanzó una serie de reclamos concretos:
“¡Derogación del inconstitucional protocolo anti protestas de Bullrich! ¡Basta de represión estatal! ¡Basta de gatillo fácil, razias, detenciones arbitrarias y persecuciones!”.
Por otro lado, agregó: “¡Exigimos el cese del hostigamiento, las torturas y las muertes en lugares de detención y encierro!”. Pérez Esquivel también demandó la derogación de la ley de baja de edad de punibilidad, el aumento de las jubilaciones y reclamó justicia por Pablo Grillo.
El cierre del acto estuvo a cargo de Taty Almeida, también de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quien convocó a la unidad y a sostener la memoria como bandera colectiva. Cerca de las 18 pidió a los presentes que levantaran las fotos de los desaparecidos en dirección a la Casa Rosada y explicó el gesto:
“En este momento miran hacia la casa de gobierno, a ese Poder del Estado que no los busca, mientras los niega“.
Cerró con las palabras que pusieron fin al acto: “Somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco”, antes de concluir con la consigna que resonó en todo el espacio: “30.000 detenidos-desaparecidos, presentes. Ahora y siempre”.
“Exigimos que los genocidas den la información que ocultan”
El texto elaborado por el conjunto de los organismos, leído en distintos tramos por los referentes presentes en el escenario (entre ellos Osvaldo Barros de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos y Graciela Lois de Familiares), sintetizó el espíritu de la jornada.
“Estamos en esta plaza, con los 30 mil como bandera, acompañados por el pueblo para decirle a Milei: la memoria es nuestra herramienta. Y para exigir ¡Que digan dónde están! A 50 años del golpe exigimos que los genocidas y sus cómplices den la información que ocultan. A pesar de los juicios, pruebas y condenas por sus crímenes, siguen sosteniendo el pacto de silencio”, reza el texto.
El texto también denunció que el modelo económico del gobierno actual replica el que impuso la dictadura, descripto como “basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía”.
En materia judicial, el documento advirtió que más del 80% de los condenados y detenidos por crímenes de lesa humanidad cuenta actualmente con el beneficio del arresto domiciliario, que 61 se encuentran en Campo de Mayo, y que apenas 18 permanecen en prisión común, mientras 1.582 investigados siguen en libertad.
¿Quiénes participaron de la multitudinaria marcha?
La movilización reunió a un espectro muy amplio de fuerzas sociales y políticas.
En la primera línea estuvieron los organismos históricos de derechos humanos: Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, H.I.J.O.S., Familiares de Desaparecidos, la APDH y la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos, entre otros. También participaron el CELS y el conjunto de organizaciones que integran el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.
En el terreno sindical, estuvieron presentes las dos CTA y numerosos gremios vinculados a la CGT, junto a la UTEP. Los centros de estudiantes secundarios y las facultades de la Universidad de Buenos Aires tuvieron una presencia destacada, ocupando un lugar central en la columna que avanzó por Avenida de Mayo desde Tacuarí.
También se hicieron presentes representantes de los distintos sectores del peronismo, así como espacios del Frente de Izquierda y la Unión Cívica Radical (UCR), que tuvieron sus propias columnas durante la movilización.
El Movimiento Derecho a Futuro (MDF), del gobernador Axel Kicillof, estuvo entre los presentes. Acompañado por su gabinete, el mandatario provincial participó de la marcha y estuvo en la Sede de Madres de Plaza de Mayo.
Durante la jornada, conectó la memoria histórica con la coyuntura política y económica actual, y cuestionó la postura del gobierno nacional frente a los crímenes del terrorismo de Estado cometidos durante la última dictadura.
“No nos han vencido, esta plaza llena muestra que ellos fracasaron“, dijo a la prensa, “ni en los pibes ni en los laburantes entró ese discurso espantoso del olvido. Son 30 mil compañeros y compañeras“, afirmó.
Sostuvo además que la lucha por los derechos humanos no puede desvincularse de los problemas del presente: “En estos 50 años, luchar por los derechos humanos significa también luchar por los pibes que tienen hambre, por los laburantes despedidos, en contra de esa política de persecución”.
“Después de todo lo que pasó, volvemos a tener presos políticos. ¡Basta de persecución, Cristina inocente!”, comentó en referencia a la situación de Cristina Fernández de Kirchner.
Sobre el vínculo entre la última dictadura y el modelo económico actual, fue directo: “Hubo crímenes de terrorismo de Estado para instalar una política económica. Hay delitos comunes y otra cosa que es el terrorismo de Estado, eso todavía no lo entienden”.
Respecto del futuro político del país, el gobernador fue contundente: “El futuro no es de Milei, es del pueblo argentino. Contamos con ustedes, cuenten con nosotros. Le queda poco a Milei”.
También La Cámpora se movilizó desde la ex ESMA hasta la Plaza, con una parada previa en San José 1111 para reclamar la libertad de la expresidenta. Desde su balcón, Fernández de Kirchner colgó un pañuelo blanco en señal de adhesión a Madres y Abuelas.
Con el cierre del acto central, ya entrada la noche, Plaza de Mayo comenzó a vaciarse lentamente. A cincuenta años del golpe, el reclamo por memoria, verdad y justicia volvió a ocupar el mismo espacio simbólico donde, décadas atrás, las Madres comenzaron a caminar en círculo con sus pañuelos blancos.