Envalentonado tras la invasión estadounidense a Venezuela, Javier Milei pidió por la asunción de Edmundo González Urrutia, pero la administración de Donald Trump abrió las puertas a una negociación con el chavismo y descartó un gobierno del excandidato presidencial de María Corina Machado.
El gobierno de Javier Milei se envalentonó tras la invasión estadounidense en Venezuela y el posterior secuestro de Nicolás Maduro. A diferencia de otros líderes de la región que expresaron preocupación por la violación del derecho internacional que implicó el bombardeo que dejó al menos 80 muertos en territorio venezolano, el presidente expresó su “apoyo total”.
La postura del libertario fue más allá: pidió que asuma Edmundo González Urrutia, el excandidato presidencial de María Corina Machado que había denunciado fraude tras las últimas elecciones de 2024.
Sin embargo, lo cierto es que en caso de que un proceso electoral se declare inválido, lo que corresponde si se desea preservar la democracia es repetir las elecciones, no simplemente aceptar la asunción del candidato opositor mejor posicionado.
Sea como fuere, la administración de Donald Trump dejó a Milei en offside al descartar la posibilidad de impulsar un gobierno encabezado por Machado y González Urrutia. Tras anunciar que la Casa Blanca tutelará Venezuela hasta nuevo aviso, el mandatario estadounidense abrió la puerta a la posibilidad de negociar con Delcy Rodríguez.
Este lunes, quien fuera la vicepresidenta de Maduro hasta el día del bombardeo, asumió como presidenta interina de Venezuela y el republicano estadounidense ya expresó su primera condición para cualquier acuerdo: “acceso total” al petróleo venezolano.
La invasión militar estadunidense en Venezuela
Las fuerzas armadas de Estados Unidos atacaron Venezuela durante la madrugada del sábado 3 de enero, en una operación que el Pentágono denominó “Determinación Absoluta”.
El operativo comenzó con intensos bombardeos sobre puntos clave donde se concentraban las tropas venezolanas, para luego desplegar un grupo comando de fuerzas especiales que ubicó y secuestró a Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El general Dan Caine, principal oficial militar norteamericano, detalló que 150 aviones participaron en la operación, partiendo de veinte bases en el “hemisferio occidental” (el nombre que Estados Unidos le da a la región americana bajo su influencia). Entre ellos se cuentan helicópteros, cazas F-35 y F-22, bombarderos B-1, drones y aviones cisterna.
El asalto comenzó con un apagón parcial causado por lo que Trump describió como la “experiencia” estadounidense. Los caraqueños despertaron con explosiones y el zumbido de helicópteros militares alrededor de las 2 de la noche. Los ataques aéreos impactaron una importante base militar y otra aérea durante casi una hora.
Una vez eliminada la defensa aérea venezolana, los helicópteros transportando la fuerza de asalto, compuesta en su mayoría por miembros de la Delta Force, ingresaron al área del complejo militar de Fuerte Tiuna. Fueron atacados, pero respondieron al fuego y avanzaron hacia el búnker presidencial. Según el general Caine, Maduro y su esposa “se rindieron” sin luchar.
Trump luego publicó una foto de Maduro bajo custodia en un buque de la Armada estadounidense, con los ojos vendados, esposas y lo que parecían orejeras antirruido. Horas después fueron trasladados a Nueva York en un avión del Departamento de Justicia, donde enfrentarán cargos por narcotráfico y terrorismo ante una corte federal de Manhattan.
En una conferencia de prensa desde su residencia de Mar-a-Lago, Trump calificó como “extraordinaria” la operación. “Fue una operación extraordinaria en Venezuela. Fue la fuerza que se utilizó para traer al dictador Maduro. Fue exitosamente capturado en la mitad de la noche“, afirmó el mandatario.
“Somos un país respetado nuevamente. Estas operaciones se dieron en colaboración con las diferentes fuerzas de Estados Unidos”, aseguró el presidente norteamericano, quien sostuvo que la actuación militar fue “impresionante” y que “ningún servicio de los EEUU ha sido afectado“.

El saldo del ataque en vidas humanas
Ni el gobierno venezolano ni el estadounidense divulgaron un balance oficial de víctimas del ataque. Según The New York Times, un alto funcionario venezolano señaló inicialmente que las víctimas fatales “son al menos 40”, entre militares y civiles.
Aunque otros medios reportaron que no había habido muertes de civiles, horas más tarde, The New York Times aumentó el número a 80 muertos, advirtiendo que la cifra podría seguir creciendo a medida que avancen las tareas de verificación.
La mayor parte de los fallecidos eran jóvenes militares que integraban el Batallón de Seguridad Presidencial número 6, encargado de proteger la integridad de Nicolás Maduro. Entre las víctimas se cuentan sargentos, tenientes, cabos e incluso algunos estudiantes de la Academia Militar, miembros de la Fuerza Armada Bolivariana.
Trump también reveló que durante el ataque murieron efectivos cubanos que protegían a Maduro. “Sabes, muchos cubanos perdieron la vida anoche. Estaban protegiendo a Maduro. Eso no fue una buena decisión“, dijo el mandatario. El gobierno de La Habana confirmó este domingo que 32 cubanos murieron combatiendo durante el ataque.
Trump indicó que “desafortunadamente, hay muchos muertos en el otro lado“, aunque aseguró que no hubo estadounidenses muertos durante la operación, que tuvo lugar en Caracas y otras ciudades del país.
Lo cierto es que a la lista de muertos a manos del ejército estadounidense deben sumarse las víctimas de sus anteriores ataques. Cabe recordar que, bajo la excusa de luchar contra el narcotráfico, Trump impulsó numerosos ataques a embarcaciones civiles, asegurando que se trataba de narcolanchas (aunque sin presentar pruebas al respecto y violando la ley internacional).

Alineamiento total de Javier Milei
El Gobierno argentino salió en fuerte defensa de la operación militar estadounidense. En un comunicado oficial, la Cancillería planteó que “valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos de América y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela”.
Plegándose a la narrativa estadounidense, el ministerio de Relaciones Exteriores se refirió a Maduro como el líder del Cartel de los Soles. El comunicado afirma que “Argentina confía que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región“. En ese sentido, el texto continúa:
“El Gobierno argentino espera y apoya que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional conforme a la voluntad popular expresada en las urnas y a las normas democráticas vigentes, destacando asimismo el liderazgo de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, en la defensa de la democracia y la libertad en Venezuela”.
Lo cierto es que tanto Corina Machado como González Urrutia denunciaron que el proceso electoral de 2024 fue fraudulento y no aceptaron el resultado publicado por el chavismo, por lo que actualmente no existen datos aceptados de las elecciones y lo que corresponde en estos casos es repetir los comicios para definir a las nuevas autoridades.
En un comunicado más amplio, la Oficina del Presidente celebró “la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por parte del gobierno de los Estados Unidos de América”. Milei calificó al régimen venezolano como “el mayor enemigo de la libertad en el continente” y lo acusó de realizar “interferencias electorales en Argentina, México, Colombia y Bolivia”.
El mandatario argentino también acusó a Maduro de emplear “estrategias de infiltración en varios países del continente via ataques de migración masiva“, desarrollar “alianzas con distintas ONGs progresistas para impulsar la izquierda radical en el mundo”, fortalecer “vínculos con Irán y Hezbolá” y dar apoyo logístico a “Hamás y a la guerrilla de Colombia“.
El mandatario no dio detalles sobre cuál habría sido la supuesta injerencia venezolana en las elecciones argentinas. Por lo pronto, la interferencia más notable fue la de Donald Trump, quien no solo envió fondos a Milei antes de los comicios, sino que además amenazó con no seguir colaborando con el país si no ganaban los candidatos libertarios.

El giro de Trump: del apoyo opositor a la negociación chavista
Lo paradójico es que el alineamiento de Milei con Machado y González Urrutia contrasta con la estrategia que finalmente adoptó Trump. En una conferencia de prensa en Mar-a-Lago junto al secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, el presidente estadounidense abrió las puertas a otra alternativa.
Trump reivindicó la operación militar y afirmó que todo el poder militar venezolano fue destruido. En ese sentido, el presidente de EEUU dijo que “ahora vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente” y confirmó que Marco Rubio está negociando con Delcy Rodríguez la transición.
“La vicepresidenta habló con Marco Rubio y dijo que hará lo que nosotros digamos“, reveló Trump. “No queremos que otra persona asuma el poder y que se repita la misma situación que hemos vivido durante los últimos años. Así que vamos a seguir gobernando el país”, aclaró, cerrando la puerta a un gobierno opositor.
Ante la consulta sobre María Corina Machado, Trump dijo desconocer dónde se encuentra y planteó que “no tiene respeto de la población“. El mandatario estadounidense desbarató cualquier expectativa de que Machado surgiera como la nueva líder de Venezuela, afirmando que ella no cuenta con “apoyo ni respeto” allí.
A González Urrutia, a quien Milei hizo salir al balcón de la Casa Rosada en su última visita al país, Trump ni siquiera lo mencionó en sus declaraciones públicas. Este domingo, Rubio fue más allá en declaraciones a la cadena CBS. El secretario de Estado dijo que además de negociar con Delcy Rodríguez, ni siquiera pensaban en unas nuevas elecciones.
“Es muy prematuro para eso”, afirmó el funcionario, quien luego tuvo un sinceramiento sobre las prioridades de Washington: “Nos importa la democracia y todo eso, pero lo primero que nos importa es la seguridad y prosperidad de Estados Unidos”.
Rubio confirmó que Washington trabajará en el corto plazo con la actual estructura de poder en Caracas, encabezada por Delcy Rodríguez. El funcionario diferenció a la presidenta encargada del depuesto mandatario: aseguró que Rodríguez “es alguien con quien se puede trabajar”, a diferencia de Maduro, quien según él rompía sistemáticamente los acuerdos.
En un giro que pone en una situación extraña a quienes defendieron el ataque en nombre del restablecimiento de la democracia, el funcionario norteamericano adelantó que Estados Unidos está dispuesto a coordinar acciones con las autoridades venezolanas si adoptan lo que definió como “las decisiones correctas”.
“El futuro de la relación bilateral va a depender de lo que hagan los dirigentes venezolanos a partir de ahora. Vamos a juzgar en el futuro. Vamos a juzgar todo por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen“, señaló.
Rubio fue explícito sobre las prioridades de la Casa Blanca y afirmó: “El objetivo de esta política es ver cambios en Venezuela que beneficien, ante todo, a Estados Unidos, porque es para quien trabajamos”.
El giro de Trump también dejó al gobierno de Milei en una posición incómoda. El libertario quiso ser el primer mandatario del mundo en pedir que, tras el secuestro de Nicolás Maduro, Venezuela quedara en manos de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado.
Pocos minutos después de que Trump anunciara que había sacado a Maduro de su país, la Cancillería comandada por Pablo Quirno sacó un comunicado oficial en el que “recomendaba” a Estados Unidos que impusiera a esos dos dirigentes de la oposición venezolana.

Delcy Rodríguez asume como presidenta interina
Sea como fuere, este lunes el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano validó la tesis de la “ausencia temporal” del presidente Nicolás Maduro, una figura constitucional que le otorga al chavismo oxígeno para reorganizarse tras el secuestro de su líder.
La decisión no es un tecnicismo: si el máximo tribunal hubiera declarado la “ausencia absoluta”, por detención o incapacidad física permanente, la Constitución venezolana obligaba a convocar a nuevas elecciones libres y universales en un plazo no mayor a 30 días.
Al optar por la figura de la “ausencia temporal”, el poder queda automáticamente en manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, por un periodo de 90 días. Este plazo puede ser prorrogado por otros 90 días mediante una decisión de la Asamblea Nacional, hoy presidida por Jorge Rodríguez, hermano de Delcy.
En su primer mensaje como presidenta “encargada” de Venezuela, Delcy Rodríguez invitó a Estados Unidos a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación” después de que ese país atacara y secuestrara al presidente Nicolás Maduro.
“Extendemos la invitación al gobierno de los EE.UU. a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera“, aseguró Rodríguez en una publicación en redes sociales, acompañada por una foto del gabinete.
En el mismo mensaje, Rodríguez aseguró que su “prioridad” es un “relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre EE.UU. y Venezuela“. La respuesta de la administraicón de Trump no se hizo esperar.
El secretario de Estado Marco Rubio pasó todo el domingo tratando de matizar las declaraciones del presidente sobre un gobierno tutelado por Estados Unidos en Venezuela. Sin embargo, el mandatario ratificó sus declaraciones iniciales, asegurando que su administración aspira a obtener de la presidenta encargada Delcy Rodríguez “acceso total” al petróleo venezolano.
“Lo que necesitamos es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo”, afirmó el líder republicano en declaraciones a periodistas antes de su partida de Mar-a-Lago a Washington, en las que también aseguró que “estamos a cargo”, en referencia al poder en Venezuela.
“Vamos a hacer que nuestras enormes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares y arreglen la infraestructura que está muy dañada”, dijo.
“Venderemos grandes cantidades de petróleo“, agregó. Cabe recordar, que fue el propio gobierno estadounidense el que había impuesto restricciones a las empresas petroleras estadounidenses que operaban en suelo venezolano.
La ecuación que se baraja en Caracas es pragmática: si la negociación con la administración de Donald Trump avanza, la situación interna en Venezuela podría “estabilizarse” bajo el mando de Delcy Rodríguez, lo que evitaría un vacío de poder, mientras Nicolás Maduro enfrenta su proceso judicial en los tribunales de Nueva York.



