Para mantener planchado el precio del dólar, Luis Caputo quemó 241 millones en apenas 48 horas, profundizando la sangría de divisas en la previa de las fiestas pese a que aún no cuenta con los fondos para pagar los vencimientos de deuda de enero.
El ministro de Economía Luis Caputo liquidó USD 241 millones de las reservas en apenas dos jornadas para frenar la escalada del tipo de cambio durante la última semana previa a las fiestas y presentar un escenario de aparente estabilidad económica.
Sin embargo, su estrategia va a contramano de los compromisos que el gobierno de Javier Milei tomó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y vaciar las arcas del Tesoro pese a que se acercan vencimientos millonarios de deuda.
Según los registros del Banco Central, el 17 de diciembre la autoridad monetaria vendió USD 77 millones y al día siguiente desprendió otros USD 164 millones para sostener las cotizaciones.
Los depósitos del gobierno en moneda extranjera cayeron de 2.000 a 1.836 millones de dólares en ese lapso, evidenciando el impacto directo de la estrategia cambiaria sobre el colchón de divisas disponible.
Mientras el FMI exige acumulación de reservas como condición para los desembolsos del programa vigente, Caputo las consume para evitar que el mercado cambiario se desborde. Sin embargo, el principal problema es que el ministro sigue sin contar con las divisas para pagar los vencimientos de enero.
Con esta situación como telón de fondo, el tipo de cambio mayorista cerró este martes en $1.450, mientras que el dólar blue operó en $1.505 y los financieros registraron valores de $1.479 para el MEP y $1.531 para el contado con liquidación, y entre analistas suponen que la sangría de dólares se profundizó durante esta semana.
Vencimientos de deuda en el horizonte
La estrategia de quemar reservas resulta particularmente preocupante cuando se analiza el calendario de compromisos.
El 9 de enero de 2026, la administración Milei deberá afrontar vencimientos de deuda por aproximadamente USD 4.200 millones, correspondientes a Bonos Globales y Bonares. Hasta el momento, el Tesoro no ha logrado reunir la totalidad de los fondos necesarios para cumplir con estos pagos.
De hecho, esta urgencia explica por qué en cuestión de días, el ministro pasó de insistir con la reincorporación del rechazado Capítulo XI del Presupuesto 2026 en el Senado a presionar para que se sancione el proyecto tal como fue aprobado en Diputados.
Y es que el texto incluye en su articulado autorizaciones clave para la emisión de nueva deuda que resultan indispensables para hacer frente a los compromisos de enero y aliviar la situación a corto plazo.
Además, el fracaso de la colocación del BONAR 2029 a principios de diciembre también obligó al ministro a replantear su hoja de ruta. Caputo aseguró que ahora “no tiene intención de colocar deuda en Wall Street” y que el objetivo es “eliminar la dependencia que el país tiene” con los mercados neoyorkinos.
La realidad es que el gobierno necesita conseguir dólares con urgencia y las opciones disponibles son cada vez más limitadas. Para colmo, La decisión de sostener un dólar artificialmente bajo no solo drena las reservas del Banco Central, sino que también genera efectos colaterales en sectores clave de la economía.
El turismo presenta desde hace varios meses una balanza deficitaria frente al turismo emisivo, una consecuencia directa del tipo de cambio, que hace más atractivo viajar al exterior para los argentinos, pero que castiga al sector a nivel local, que debe establecer sus precios con un dólar no competitivo.
Sin dólares para pagar los vencimientos de enero, Caputo ahora quiere que se apruebe el presupuesto para tomar deuda
Mientras tanto, la deuda externa sube
El martes también se conoció un nuevo informe en el que INDEC apunta que la deuda externa trepó al 46,7% del PBI durante el tercer trimestre de 2025, alcanzando el valor más alto desde el primer trimestre del gobierno de Javier Milei.
El stock de deuda externa bruta, medida a valor nominal, aumentó en USD 9.698 millones entre julio y septiembre, llegando a USD 316.935 millones. Este dato es particularmente revelador porque desnuda la naturaleza de las mejoras en las reservas que el gobierno ha publicitado en los últimos meses.
Los incrementos observados no responden a la acumulación de dólares genuinos provenientes del comercio exterior o la inversión productiva, sino principalmente a préstamos y endeudamiento externo.
El informe oficial explica que el incremento de los pasivos fue impulsado fundamentalmente por el endeudamiento de sociedades no financieras, hogares e instituciones sin fines de lucro, aunque también resultó relevante el aumento en los segmentos del gobierno y los bancos. Dentro de estos sectores, fueron los préstamos los que explicaron la mayor parte de la variación.
La deuda con organismos internacionales ascendió USD 3.367 millones, alcanzando un total de USD 96.521 millones, más del 30% del stock total. Casi el 60% de ese monto corresponde al Fondo Monetario Internacional, mientras que más de un 30% se distribuye entre el BID y el BIRF.
En términos de composición, el 98,4% del stock de deuda del tercer trimestre estuvo nominado en moneda extranjera, de la cual más del 70% fue categorizada como de largo plazo. El grueso de los pasivos se concentra en el gobierno y las instituciones sin fines de lucro, que representan cerca del 90% del total.