La interna del PRO que importó el gobierno de Javier Milei sigue sumando capítulos: Diego Santilli aún no pudo recuperar RENAPER y para colmo Patricia Bullrich también quiere disputarle el control de Migraciones. El manejo del conflicto será crucial para sus proyectos de cara a las elecciones de 2027.
El Gobierno de Javier Milei importó al Gabinete nacional una interna que continúa escalando y sumando capítulos: la disputa entre Patricia Bullrich y Diego Santilli, dos exsocios del PRO que ahora conviven bajo el mismo techo en la Casa Rosada, pero con cada vez menos cordialidad entre ellos.
El conflicto, que se profundizó tras las últimas modificaciones ministeriales, tiene como epicentro el control de organismos clave como Migraciones y el Registro Nacional de las Personas (RENAPER). La tensión se desató cuando Karina Milei, hermana del Presidente, firmó el DNU 793/25 que reorganizó la estructura del Poder Ejecutivo.
A través de ese decreto, el Ministerio del Interior que asumió Santilli llegó notablemente vaciado de funciones: le fueron transferidas a Seguridad tanto la Dirección Nacional de Migraciones como el RENAPER, dos áreas estratégicas que históricamente dependían de Interior.
Además, la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, que conduce Daniel Scioli, también dejó de reportar a esa cartera para pasar a la órbita de Manuel Adorni, jefe de Gabinete (quien originalmente había sido electo como legislador porteño).
Aunque desde la Casa Rosada se anunció días después que le devolverían el RENAPER a Santilli, el decreto correctivo nunca apareció en el Boletín Oficial y el conflicto quedó abierto. El flamante ministro del Interior debutó en la mesa chica presidencial pero, lejos de encontrar respaldo, se topó con un panorama en el que su poder real es menor al esperado.
Su cartera apenas conserva el control de los vínculos con los gobernadores y los temas electorales, con la Dirección Nacional Electoral (DINE) como una de las pocas herramientas que le quedaron para negociar.
La pelea por Migraciones, síntoma de una interna importada
La disputa no es meramente administrativa. Bullrich argumenta su “buena gestión” al frente del Servicio Penitenciario Federal y asegura que, bajo su órbita, Migraciones podría funcionar “con más eficacia y coordinación”.
La ministra de Seguridad incluso ya tiene a su candidato para conducir el organismo: Gerardo Millman, su hombre de confianza desde los tiempos del PRO. Su estrategia apunta a concentrar poder en Seguridad con la idea de avanzar en una Policía de Frontera.
Del otro lado, Santilli no está dispuesto a ceder tan fácilmente. En su entorno señalan que el ministro no quiere soltar Migraciones porque se trata de una estructura clave tanto política como presupuestariamente.
“No es un tema menor. Tiene que ver con el control fronterizo, los registros y la relación con otros países. Y además, es una caja importante”, explican desde su círculo.
El malhumor del Ministro sigue creciendo. Según fuentes cercanas al dirigente PRO, Santilli se enteró por los medios del avasallamiento de su gestión, un movimiento que lo enojó más por las formas que por el recorte en sí.
“Era más fácil hacer una conferencia de prensa y decir que se le entregaba todo ese poder a Patricia por decisión del Presidente que hacernos quedar a todos como boludos“, confió un íntimo del ahora ministro.
Mientras tanto, los jueces federales vienen hace meses quejándose del funcionamiento de Migraciones y de la falta de coordinación con el Poder Judicial. En ese marco, el área se volvió aún más estratégica y la tensión dentro del Gabinete escaló.
En Balcarce 50 reconocen que el enfrentamiento entre Bullrich y Santilli ya generó roces en otras áreas, y que la disputa por Migraciones podría ser apenas el primer round de una pelea más grande por el control de los espacios de poder dentro del gobierno libertario.
La cuestión del RENAPER tampoco está resuelta. Este organismo es el que se encarga de la identificación y el registro de las personas físicas que se domicilien en el territorio o en jurisdicción de Argentina.
Es decir, el que emite los pasaportes y los DNI, entre otras cuestiones. Cristian Ritondo, presidente del PRO en provincia de Buenos Aires, argumentó que ese organismo no puede quedar a cargo del Ministerio de Seguridad porque “Es parte del uso civil”.
“¿Por qué va al Ministerio de Seguridad? Es una discusión que se dio hace mucho tiempo en la Argentina, y en la democracia volvió. En mi opinión tendría que quedar dentro del Ministerio del Interior”, señaló.

Pujas por el control de RENAPER: Con la incorporación de Santilli, Milei también importó la interna del PRO
Ministerio del Interior, una cartera devaluada
Lo cierto es que el Ministerio del Interior viene sufriendo modificaciones desde hace varias gestiones. Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Florencio Randazzo tenía a su cargo también Obras Públicas, Vivienda y más adelante, en 2012, se le agregó Transporte.
Durante la presidencia de Mauricio Macri, el ministerio del Interior, que estaba a cargo de Rogelio Frigerio, se quedó sin Transporte, que pasó a ser un ministerio a cargo de Guillermo Dietrich.
En 2019, Alberto Fernández separó la gestión de la obra pública en el recuperado Ministerio de Obras Públicas a cargo de Gabriel Katopodis, mientras que la gestión de la vivienda pasó al nuevo Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat. A Eduardo “Wado” de Pedro, que fue ministro del Interior, le quedó la parte electoral con la DINE y también Migraciones y el RENAPER.
Milei incorporó Turismo, Deportes y Ambiente a la cartera de Interior, que estuvo a cargo de Guillermo Francos. Cuando Nicolás Posse fue eyectado de la Jefatura de Gabinete, en junio de 2024, Milei disolvió el ministerio del Interior que pasó a ser una secretaría dependiente de Francos (que a su vez se convirtió en jefe de Gabinete).
Luego, en septiembre de este año, tras la derrota en la elección local de la provincia de Buenos Aires, le volvió a dar rango de ministerio y puso al frente a Lisandro Catalán, segundo de Francos. Santilli asumió tras la renuncia de ambos funcionarios, pero antes le vaciaron la cartera.
Diego Santilli quiere ser gobernador en 2027
Pese a las desprolijidades y las conversaciones que mantiene su equipo para recuperar los organismos, Santilli repite que no le importan los cargos. El flamante funcionario les dice en privado a los suyos que está dispuesto a ceder su poder en Interior a cambio de ser bendecido para competir en 2027.
En este sentido, entiende que de una buena gestión en Interior dependerá su futuro como candidato a gobernador, el objetivo que comparte con el presidente de La Libertad Avanza bonaerense, Sebastián Pareja. El saliente diputado está dispuesto a pelear por quedarse con ese lugar, incluso si esto implica ir a una interna partidaria con el armador karinista.
Para lograrlo, el exlarretista necesita indefectiblemente ser bendecido por Karina Milei, la única dueña de la lapicera que le permitirá (o no) alcanzar su meta. El exdiputado sabe que para conseguirlo deberá llevar resultados y no problemas.
Es por eso que desde incluso antes de jurar como nuevo miembro del gabinete se reunió con gobernadores a quienes les hizo saber de primera mano su voluntad para alcanzar acuerdos, y eligió bajarle los decibeles a la maniobra para vaciarlo de poder.
Este miércoles hubo dos reuniones importantes en Balcarce 50: primero un encuentro de la mesa chica del Presidente, con la flamante incorporación de Santilli, y después una reunión de gabinete ampliado.
En el primer mitin estuvieron presentes, además de Milei, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el asesor presidencial Santiago Caputo.
Santilli comenzó la gira por las provincias para intentar convencer, con pocas herramientas, a los gobernadores para que acompañen a la Casa Rosada en las reformas que quieren impulsar desde el Congreso y en la aprobación del Presupuesto 2026.
El miércoles estuvo en Entre Ríos con Rogelio Frigerio, el jueves recibió a las 9 de la mañana en su despacho de la Casa Rosada al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y también se reunió con Osvaldo Jaldo de Tucumán. El viernes partió rumbo a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo y el sábado iría a Neuquén para ver a Rolando Figueroa.
Los desplantes contra Axel Kicillof, a quien ninguneó por redes luego de que su gobierno le pidiese una audiencia por la misma vía, fueron otro guiño para nada disimulado a Karina Milei. Semanas antes, Santilli se había mostrado proclive a dialogar con Kicillof. La rivalidad manifiesta entre Milei y Kicillof bastó para que entendiese qué saco debía calzarse.
Cabe preguntarse qué impacto tendrá el ninguneo al gobierno de Kicillof en su relación con los bonaerenses, que son quienes vienen sufriendo el ensañamiento de Casa Rosada con el gobierno provincial, que se traduce en una billonaria deuda con la provincia y alrededor de mil obras paradas.
Bianco le pidió una reunión a Santilli para reclamar por las obras que Nación paralizó en la Provincia
¿Patricia Bullrich se va o se queda?
Otro interrogante que ronda el Congreso tiene que ver con si efectivamente Bullrich va a quedarse en el Senado. “No tiene ninguna lógica seguir fortaleciendo al Ministerio de Seguridad”, sostienen aquellos que dudan que el proyecto de la ministra sea únicamente fortalecer una cartera de la que se iría en breve, cuando asuma su banca en el Senado en diciembre.
A eso le suman que, quien tomaría el lugar de Bullrich, sería Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei. “Cualquier plataforma de lanzamiento a futuro es mucho más débil desde el Senado que desde un ministerio“, reflexionan, en relación a las aspiraciones que la actual ministra tiene para su 2027.
La contraprestación es que los Milei no la pueden echar de su puesto en el Poder Legislativo, pero sí del ministerio. Esto significa que si debe endurecer las negociaciones de cara a 2027, estará cubierta por su banca. La pelea ahora sería garantizar que la cartera sea ocupada por un bullrichista.
Sea como fuere, en Balcarce 50 reconocen que el enfrentamiento entre Bullrich y Santilli ya generó roces en otras áreas, y que la disputa por Migraciones podría ser apenas el primer round de una pelea más grande por el control de los espacios de poder dentro del gobierno libertario.
Más allá de las internas, el manejo de Migraciones se convirtió en un símbolo de poder dentro del Gabinete. Un área que parece menor en el organigrama, pero que maneja información sensible, recursos importantes y vínculos directos con las fuerzas de seguridad y el sistema judicial.
