El descarrilamiento del Tren Sarmiento volvió a exponer la crisis que atraviesa el sistema ferroviario por los recortes del gobierno de Javier Milei, que hace un año había anunciado un “plan de emergencia” tras otro accidente de trenes. ¿En qué quedaron las inversiones que prometió?
El descarrilamiento de una formación del Tren Sarmiento ocurrido el martes por la tarde dejó un saldo de 20 pasajeros heridos, sin víctimas fatales. El accidente volvió a poner en foco la situación crítica del sistema ferroviario argentino y el impacto del ajuste implementado por el gobierno de Javier Milei sobre el transporte de pasajeros en el AMBA.
El descarrilamiento del Tren Sarmiento
El incidente se produjo a las 15:50 horas cuando la formación 3358, que realizaba el trayecto desde Moreno hacia Once, descarriló a la altura de la estación Liniers, cerca de la intersección entre Timoteo Gordillo y Avenida Rivadavia.
De los siete vagones que componían el tren, cinco continuaron por la vía correcta mientras que dos se desviaron por un trazado alternativo, quedando fuera de las vías.
El operativo de emergencia involucró a más de 40 efectivos del SAME, Bomberos de la Ciudad, personal del Grupo Especial de Rescate y brigadistas. Los heridos presentaron politraumatismos de diversa consideración.
Nueve de ellos debieron ser trasladados a distintos centros de salud: cuatro al Hospital Santojanni, dos al Vélez Sársfield, dos al Álvarez y uno al Grierson. Las 11 personas restantes recibieron atención médica en el lugar del siniestro. Entre las víctimas se encontraban menores de edad, aunque ninguno de los casos revistió gravedad.
Alberto Crescenti, titular del SAME, señaló: “Lo más importante es que no hay víctimas fatales”. El maquinista de la formación fue trasladado a una clínica de Castelar donde se le realizó un control de alcoholemia que dio resultado negativo. Las mismas pruebas fueron efectuadas a los banderilleros, con idéntico resultado.
El Pollo Sobrero, delegado del Sarmiento, negó que se tratara de una falla humana y destacó que “días atrás se había instalado un nuevo sistema de señales“. Un video difundido posteriormente mostró el momento en que los vagones traseros se desviaron de forma repentina luego de que el mecanismo, recientemente modificado, se activara solo.
Desde Trenes Argentinos indicaron que “las causas del suceso son materia de investigación y solamente podrán determinarse una vez que se despeje la vía y se realicen los peritajes correspondientes”.
El miércoles, el servicio continuó operando con demoras y cancelaciones mientras más de 40 empleados trabajaban en la remoción de los vagones afectados y en las pericias técnicas correspondientes.
¿Qué pasó con la “emergencia ferroviaria”?
El descarrilamiento puso en evidencia las demoras en la ejecución del “plan de emergencia” que el gobierno nacional había anunciado a mediados de 2024, tras el choque de trenes de la línea San Martín registrado en mayo de ese año.
Vale recordar que el hecho dejó más de 90 heridos y forzó a la gestión libertaria a declarar al sector ferroviario en “estado de emergencia“ con un programa de obras bienales que ascendía a $1,3 billones.
Según lo anunciado en junio de 2024, se destinarían hasta $350.000 millones en el segundo semestre de ese año para reactivar trabajos paralizados y licitar proyectos urgentes. El programa contemplaba 226 obras consideradas “indispensables y urgentes”, de las cuales cerca de 60 están en ejecución, según datos del área de Transporte.
Sin embargo, los datos oficiales muestran que solo se ejecutó el 23% de las inversiones comprometidas para el período 2024-2026. Hasta el mes pasado, los desembolsos efectuados rondaron los $300.000 millones.
Los trabajos incluían señalamiento, comunicaciones, reparación de vías y estaciones, mantenimiento de puentes y viaductos, instalación del sistema de frenos automáticos ATS y construcción de subestaciones transformadoras eléctricas.
También se habían previsto mantenimientos livianos y pesados en formaciones de todas las líneas metropolitanas (Mitre, Sarmiento, San Martín, Roca y Belgrano Sur), además de la adquisición de tres nuevas locomotoras diésel, 50 coches motores triples y maquinaria para ampliar la capacidad de los talleres de reparación.
Hasta ahora, se puso en marcha menos del 30% del paquete total, concentrándose básicamente en renovación de vías, instalación de frenos ATS y recambio de ruedas.
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Recortes presupuestarios y reducción de personal
Lo cierto es que el sector ferroviario no logró escapar de la motosierra y los recortes en partidas presupuestarias aplicados por el ministro de Economía, Luis Caputo, para sostener el superávit fiscal.
Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), en los primeros 10 meses de 2024 los subsidios operativos para trenes metropolitanos ascendieron a $607.048 millones. En el mismo período de 2025, los recursos transferidos a la SOFSA alcanzaron $824.352 millones, lo que equivale a una caída real del 5%.
A esto se suma que la administración libertaria impulsó 3.265 cesantías en la operadora ferroviaria estatal, según un relevamiento del Centro Economía Política Argentina (CEPA).
En la ADIF, la agencia encargada de la infraestructura ferroviaria, la reducción de personal alcanzó el 34,7% de su planta, dejando en un nivel mínimo la planificación y ejecución de obras necesarias.
Un especialista explicó: “La situación es realmente compleja si analizas los estándares normales de seguridad. Siempre se hace lo mínimo como para que los trenes sigan andando, pero el deterioro por no hacer los mantenimientos generales sigue a fondo”. Y agregó:
“El ajuste ha hecho que la mejor gente y de más experiencia se vaya antes que la echen, eso también pega”.
Los atrasos en licitaciones se vieron potenciados desde mediados de 2025 tras el cambio de autoridades en el área de Transporte, donde desembarcaron funcionarios sin antecedentes ni experiencia en gestión ferroviaria. Al frente de la secretaría de Transporte, Caputo designó al abogado y empresario del sector asegurador Luis Pierrini.
En la SOFSA, la conducción quedó en manos de Gerardo Boschin, abogado mendocino que en los últimos cinco años manejó la Gerencia de Administración y Finanzas de ARSAT. En la ADIF aterrizó Leonardo Comperatore, también abogado de origen cuyano proveniente de ARSAT, quien entre 2013 y 2015 fue ministro de Seguridad de Mendoza.
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Vaciamiento y abandono del sistema
Desde comienzos de 2024, Trenes Argentinos Operaciones (SOFSE) viene aplicando recortes bajo la denominación de “racionalización estacional“, un eufemismo utilizado por el Gobierno Nacional para justificar el ajuste.
Los recortes se tradujeron en menos mantenimiento, menos repuestos y menos personal técnico, con un servicio degradado que presenta 25% menos de frecuencias, formaciones antiguas y cables de señalización robados que no se reponen.
Trabajadores del sector denunciaron: “Hay una degradación total de la empresa. No hay repuestos ni presupuesto. Nos están llevando a eso para que venga un capital privado y la compre a menor valor”.
La Ley Bases, aprobada por impulso de La Libertad Avanza en el Congreso y con el apoyo del PRO y la UCR (entre otros espacios), incluyó a Trenes Argentinos Operaciones y Trenes Argentinos Cargas en la lista de empresas “susceptibles de privatización o concesión”.
Delegados gremiales advirtieron: “El camino evidente es la falta de mantenimiento, para prestar servicios malos, que la gente esté disconforme y así terminen convenciéndola de que es necesaria la privatización”.
La agrupación Naranja Ferroviaria Nacional emitió un comunicado tras el accidente: “El Gobierno Nacional es responsable del vaciamiento y la desinversión que dejaron una infraestructura obsoleta sin mantenimiento”.
Recordaron que hace veinte días hubo un choque de trenes en la línea Urquiza, también con heridos, y que La Fraternidad -el sindicato conducido por Omar Maturano– viene alertando desde septiembre sobre “un plan deliberado para desmantelar el sistema ferroviario argentino“.
Los trabajadores denuncian que más de 60 locomotoras nuevas adquiridas a China están hoy paradas por falta de insumos eléctricos. En paralelo, se suspendieron servicios de larga distancia como Buenos Aires-Bahía Blanca y Buenos Aires-Pinamar, y peligran los ramales Retiro-Tucumán y Neuquén-Cipolletti.
Desde la Naranja Ferroviaria señalaron: “La falta de inversión en material rodante e infraestructura tiene como resultado accidentes predecibles y perfectamente evitables“, y convocaron a asambleas en todas las líneas para impulsar un plan de lucha conjunto “contra el ajuste de Milei”.