Los fiscales del PRO pegaron el portazo en La Matanza en medio de acusaciones por el manejo de los fondos de LLA

A pocos días de las elecciones, el PRO le retiró sus fiscales a La Libertad Avanza en La Matanza y complicó la fiscalización para la tropa libertaria, que tiene problemas para organizar el operativo en varios puntos de la provincia. Otra vez Sebastián Pareja quedó en el ojo de la tormenta.

A pocos días de las elecciones legislativas del 26 de octubre, el gobierno de Javier Milei enfrenta un nuevo escándalo interno que amenaza con comprometer la fiscalización electoral en el distrito bonaerense más poblado.

El PRO decidió retirar a más de 1.000 fiscales que estaban inscriptos para controlar los comicios en La Matanza, donde se concentra más de un millón de votos, en medio de graves acusaciones contra referentes de La Libertad Avanza. La ruptura se concretó este martes cuando el equipo del diputado Alejandro Finocchiaro comunicó que no participará del operativo.

No fue el único sector en dar un paso al costado: Leila Gianni, la concejal electa en los comicios del 7 de septiembre, también retiró a unos 200 fiscales que tenía anotados para el control en los centros de votación.

Las acusaciones apuntan directamente contra Luis “Lucho” Ontiveros, el coordinador de fiscalización designado por Sebastián Pareja, quien es presidente de La Libertad Avanza en la Provincia y figura como tercer candidato a diputado nacional en la lista violeta.

Según revelaron fuentes involucradas en el conflicto, “se quieren chorear la guita otra vez y regalar la elección a Fernando Espinoza, como hicieron el 7 de setiembre”.

Las tensiones comenzaron el viernes pasado cuando sectores del macrismo empezaron a cuestionar “el manejo de fondos” destinados a la fiscalización. El principal cuestionamiento tiene que ver con la distribución de recursos para un operativo que debe cubrir una inmensa geografía, que incluye tanto zonas urbanas como rurales.

“Hace dos semanas entregamos las planillas con los nombres, números de documentos y celulares para que se distribuyan los fiscales en todas las escuelas. Estamos a martes y nadie responde donde hay que mandarlos, qué lugar tienen asignados y nos dicen que no hace falta. Van a repetir lo que hicieron el 7 de setiembre. Nosotros no nos vamos a prestar a esta maniobra”, advirtió una fuente cercana al conflicto.

Los problemas con la fiscalización en La Matanza no son nuevos. En las elecciones de medio término de septiembre, donde el peronismo ganó por una diferencia de más de 13 puntos, también se produjeron acusaciones cruzadas por la falta de control. Incluso hubo denuncias de que en varias escuelas no hubo representantes libertarios para controlar el recuento de votos.

Aparentemente, en septiembre en La Matanza se manejó un presupuesto de 15 mil pesos por fiscal. A pesar de eso, la vianda que llegaba a manos de los fiscales era un pebete de modesto tamaño, con una feta de jamón y otra de queso. Para este domingo se necesitan alrededor de 4.000 fiscales para cubrir las escuelas matanceras, lo que demandaría 300 millones de pesos.

Otro foco de conflicto tiene que ver con la negativa de Ontiveros a ceder zonas de fiscalización al PRO. El coordinador libertario solo le dio al PRO la fiscalización de Laferrere pero se negó a cederle las escuelas de Ramos Mejía, donde el partido amarillo tiene mayor gravitación.

Según aseguran en la interna, Ontiveros también quiere apartar por completo del operativo al bullrichista Lalo Creus y a Leila Gianni, quien encabezó la lista local en septiembre. “Cuanto más fiscales cede, más se reparte la torta“, señaló un dirigente molesto por el tema.

Caos de fiscalización en la Provincia

Más allá del conflicto en La Matanza, el panorama de la fiscalización en toda la provincia de Buenos Aires se presenta complicado para la tropa libertaria. Un encumbrado dirigente del PRO reveló que, al momento, solo está garantizado el 50% de la fiscalización provincial y que buena parte de eso viene a través del partido amarillo.

La fiscalización bonaerense de La Libertad Avanza la maneja el círculo de confianza de Sebastián Pareja, quien ya tuvo choques con candidatos libertarios en septiembre por graves problemas con la llegada de recursos al territorio.

En la Sexta Sección Electoral, el déficit de fiscales es alarmante. Solo entre los tres municipios más fuertes de la región, faltan más de 700 fiscales de mesa: a Bahía Blanca le faltan 502, a Tres Arroyos 119 y a Punta Alta 80. En otros distritos, como Laprida y Salliqueló, faltan todos los fiscales generales. En el total de la Sexta, hay un déficit cercano a los mil fiscales.

Viene muy flojo todo. Después de lo que hicieron con la guita en septiembre, ahora nadie quiere ir“, se quejó un armador seccional. Por la fiscalización en la Sexta hay fuertes tensiones internas entre el referente seccional Oscar Liberman y quien está a cargo de la fiscalización, Luz Bambacci, senadora electa por la Primera que responde a Pareja.

Además, esta no es la primera vez que Sebastián Pareja queda en el centro de las críticas. Días atrás, el armador del partido libertario en Provincia fue acusado de vaciar un acto de Javier Milei en el municipio bonaerense de Tres de Febrero.

El evento, que se realizó el viernes 17 de octubre, pretendía mostrar fortaleza en territorio propio pero terminó evidenciando fracturas internas. Dirigentes libertarios de la Primera Sección señalaron que Pareja no movilizó a su estructura y que la actividad se llevó adelante casi sin militancia.

“Solo mandaron los bombos para cumplir”, ironizó uno de los presentes, quien denunció que “nadie convocó por chat” y que los asistentes llegaron por cuenta propia. La desmovilización se interpreta en el entorno presidencial como una jugada política de Pareja para evidenciar su peso en el armado provincial y responder a los intentos de correrlo del esquema.

El jueves anterior, Pareja y su mano derecha Ramón “Nene” Vera organizaron una charla política junto al diputado y ahora cabeza de lista Diego Santilli en el hotel Wyndham de Nordelta, pero no lograron convocar ni a 60 personas.

Con los ánimos caldeados y a menos de una semana para las elecciones, las tensiones internas en el oficialismo se suman a las dificultades de una campaña que ya venía complicada. La alianza entre LLA y el PRO en la provincia, que tiene casi 14 millones de personas habilitadas para votar, busca descontar la enorme diferencia que le sacó el peronismo en las anteriores elecciones.

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