El resultado de las Elecciones Bonaerenses no solo significó una dura derrota para La Libertad Avanza, sino también para el PRO, que había apostado a la alianza con el objetivo declarado de “terminar con el kirchnerismo para siempre“. ¿Quiénes fueron los ganadores y los perdedores en el partido amarillo?
La estrategia del PRO de aliarse con La Libertad Avanza terminó con un resultado adverso en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre, donde el partido amarillo perdió terreno en la Legislatura Bonaerense y quedó envuelto en reproches internos.
Mientras Mauricio Macri mantiene el silencio y evalúa el futuro del espacio, algunos dirigentes como Guillermo Montenegro emergen fortalecidos, otros como Diego Valenzuela ven truncadas sus aspiraciones, y un grupo de intendentes que rechazó el acuerdo celebra haber competido por afuera.
La apuesta fallida y una alianza que no alcanzó
El PRO había decidido aliarse con La Libertad Avanza para evitar la fragmentación del voto opositor con el objetivo declarado de “ponerle el último clavo en el ataúd al kirchnerismo“. La movida fue impulsada principalmente por Cristian Ritondo y Diego Santilli, quienes argumentaban que el acuerdo era una cuestión de supervivencia para el partido amarillo.
Esta decisión no estuvo exenta de tensiones internas. Desde el comienzo del gobierno de Javier Milei, el PRO se había dividido entre autonomistas y acuerdistas. Los primeros planteaban mantener un PRO autónomo frente a La Libertad Avanza, mientras los segundos sostenían la necesidad del acuerdo para preservar el espacio político.
La estrategia inicial de desdoblar las elecciones en CABA y hacer campaña contra la tropa libertaria, con Mauricio Macri al frente, llevó al partido a una humillante derrota en lo que supo ser su principal bastión político.
Tras ese revés, el expresidente dio el visto bueno para un acuerdo en la provincia de Buenos Aires y luego negoció otro en la CABA. Este último estuvo marcado por los pases de factura a Jorge Macri (Jefe de Gobierno porteño) y una seguidilla de humillaciones impulsadas por Karina Milei (titular de La Libertad Avanza).
Sin embargo, los resultados no acompañaron las expectativas. En Diputados, el macrismo defendía 8 de 13 escaños y en el Senado 4 de 9. El cálculo era sostener al menos nueve bancas, pero la cosecha fue apenas de siete.
La alianza La Libertad Avanza (para la que el partido amarillo renunció a cualquier indicador identitario) terminó imponiéndose en apenas 2 secciones: En la Quinta con Montenegro, y en la Sexta con Oscar Liberman.
Los dirigentes del PRO que participaron de la campaña expresaron su descontento en varias oportunidades ante el manejo centralizado de los libertarios, que se negaron a escuchar otras estrategias. “No es que nos dieron poca bola con las cosas que proponíamos. Directamente no nos dieron bola en nada”, se sinceró un dirigente.
Mauricio Macri, por su parte, ha optado por hacer silencio y esperar. Algunos en su entorno consideran que esta derrota puede ser favorable si Milei abandona el aislamiento y empieza a escuchar consejos.
Milei “Debería llamarlo a Mauricio”, dicen en el PRO, recordando la época en que ambos compartían milanesas y el expresidente daba sugerencias de gestión y estrategia electoral.
Montenegro le dio una ajustada victoria a La Libertad Avanza en la Quinta Sección electoral
Los casos de Montenegro y Valenzuela
Los resultados electorales produjeron ganadores y perdedores claros dentro del PRO. Guillermo Montenegro se erigió como uno de los pocos dirigentes que pueden celebrar, al ganar la Quinta Sección por cuatro puntos sobre Fernanda Raverta (con el 41,64% de los votos).
La victoria de Montenegro en la tercera sección más grande de la provincia, con 1.290.948 electores, lo posiciona como un potencial candidato a gobernador para 2027. “Después de esta paliza acá quedaron muy pocos de pie. Te diría que Montenegro, que le ganó a Raverta, te queda como único candidato”, analizó un dirigente macrista.
El intendente de General Pueyrredón también suena como posible reemplazante de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad, aunque su futuro inmediato aún no está definido. Es que la funcionaria es candidata a Senadora por CABA y podría dejar su puesto en diciembre.
En las antípodas se encuentra Diego Valenzuela, quien protagonizó una de las derrotas más resonantes. El intendente de Tres de Febrero había apostado fuerte: fue el primer jefe comunal en saltar a las filas libertarias y aceptó ser el primer candidato de Milei en la Primera Sección.
La expectativa de La Libertad Avanza era que con su candidatura la puja por la Primera Sección fuera pareja. Sin embargo, Valenzuela perdió por más de 10 puntos ante Gabriel Katopodis, el ministro de Infraestructura de Axel Kicillof, que arrancó la campaña estando atrás en las encuestas y terminó dando la sorpresa.
Esta debacle electoral complica las aspiraciones de Valenzuela, ya que es uno de los que pretende quedar al frente del Ministerio de Seguridad y oscurece su expectativa de ser candidato a gobernador de los libertarios en 2027.
Elecciones Bonaerenses 2025: En la Primera sección Katopodis le sacó una amplia ventaja a Valenzuela
La tercera opción como factor electoral
Paralelamente, algunos dirigentes del PRO que rechazaron sumarse al acuerdo con La Libertad Avanza y compitieron por afuera obtuvieron resultados alentadores. Los casos más destacados son los de Pablo Petrecca en Junín y los hermanos Passaglia en San Nicolás.
Petrecca, intendente de Junín y vicepresidente segundo del PRO en la provincia, se sumó a Somos Buenos Aires y logró romper la polarización en la Cuarta sección electoral. La tercera vía alcanzó casi el 20% de los votos y se aseguró dos bancas en el Senado, en una performance que fue determinante para inclinar la balanza seccional.
Aunque en su propio distrito terminó segundo con el 31% de los votos, ocho puntos por encima de La Libertad Avanza pero cuatro por debajo del peronismo, Petrecca considera que el resultado valida su estrategia.
“Soy vicepresidente segundo del PRO en la provincia de Buenos Aires y entré a Somos Buenos Aires en esa condición. Ahora quiero recuperar al PRO en el que creo, un PRO no sumiso”, subrayó.
El intendente de Junín, junto con Guillermo Britos en Chivilcoy y María José Gentile en Nueve de Julio, formó un triángulo de intendentes amarillos que reconfiguró el mapa electoral de la Cuarta sección. Estos tres municipios representan el 34% del padrón seccional y fueron clave para que Fuerza Patria terminara ganando la sección con diez puntos de diferencia.
Más contundente fue el caso de Manuel Passaglia al frente de Hechos en la Segunda sección. En San Nicolás, la lista de los hermanos Passaglia superó el 50%, duplicando a libertarios y peronistas, convirtiéndose en una de las pocas figuras que se erigieron como ganadoras por fuera de la polarización.
En cuanto a los resultados seccionales, si bien terminaron terceros (detrás de Fuerza Patria y La Libertad Avanza), lograron sumar 3 diputados propios. Entre los dos, Petrecca y Passaglia evitaron que Milei lograra “pintar de violeta” la provincia.
Los gobernadores de Provincias Unidas siguieron con atención la elección, y el mandatario de Chubut, Ignacio Torres, no tardó en destacar el resultado de ambos dirigentes. Torres destacó que “en un contexto tan polarizado” se puede “construir una alternativa real” con “gestión y hechos concretos”.
Este resultado es un llamado de atención de la ciudadanía, que le exige al Gobierno nacional más humildad para escuchar al interior que produce, que genera y que trabaja todos los días para sacar el país adelante.
Quiero felicitar a @manupassaglia y a @petreccapablo por la…
— Nacho Torres (@NachoTorresCH) September 8, 2025
El futuro incierto del PRO
La elección bonaerense dejó al PRO sin una brújula clara. El partido perdió bancas, peso político y reabrió la interna entre quienes apostaron al acuerdo y quienes lo resistieron. La estrategia que diseñaron Santilli y Ritondo quedó en el eje de las críticas (aunque les garantizó su propia continuidad en el Congreso).
Los reproches internos se intensificaron entre intendentes, donde la bronca apunta al modo en que se cerraron listas y se definió la estrategia. “Tomaste una decisión política equivocada, y ahora habrá discusión interna”, lanzó un referente amarillo.
Sin embargo, no todo fue negativo. En Vicente López, Soledad Martínez (del riñón de Jorge Macri) sacó pecho con más del 55% de los votos y señaló: “No se ganan elecciones con discursos, se gana gobernando con resultados”. En San Isidro, Ramón Lanús también consiguió imponerse.
El PRO está ahora en un compás de espera hasta después de octubre, cuando el sector de Macri tiene la intención de volver a barajar las alianzas y el armado de bloques dentro del Congreso. Según cómo reaccione Milei y cuánto se “deje ayudar”, Macri seguramente replantee cómo pararse frente a un Gobierno que, como se queja frecuentemente, no paró de maltratarlo.
Mientras tanto, Petrecca trabaja para reconstruir el PRO junto con figuras nacionales y ve en Torres, María Eugenia Vidal y Jorge Macri la posibilidad de reconstituir el partido con los restos que resistieron el acuerdo con LLA. “Es con los intendentes que no quisieron sumarse a un PRO sumiso, con los que defienden los valores”, dice el intendente de Junín.
La pregunta central que atraviesa al partido es si la derrota electoral será suficiente para forzar un cambio de rumbo o si las tensiones internas terminarán fragmentando definitivamente al espacio amarillo.
Por ahora, Mauricio Macri mantiene el silencio, esperando el momento oportuno para definir su posición y la de un PRO que quedó sin certezas tras apostar al acuerdo con La Libertad Avanza.