Google estableció un monopolio ilegal dentro del mercado de publicidad en línea según la justicia estadounidense, que determinó que la empresa violó la ley antimonopolio y le dio 7 días para presentar un calendario de medidas correctivas.
La jueza federal Leonie Brinkema, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia, emitió un fallo declarando que Google incurrió en prácticas monopólicas ilegales dentro del mercado de publicidad en línea.
La decisión es una respuesta a la demanda que el Departamento de Justicia estadounidense presentó en 2023 junto a varios estados, durante la administración del demócrata Joe Biden, y representa el tercer revés judicial para la compañía, que ya había sufrido un fallo en contra por la monopolización de la tienda de aplicaciones y las búsquedas en Internet.
Si bien Google adelantó que apelará el fallo, la compañía se enfrenta a la perspectiva de recibir drásticas sanciones que cambien el ecosistema digital y que enciende las alarmas para otras empresas del rubro, como Meta y Apple.
¿Qué dice el fallo contra Google?
Puntualmente, la jueza determinó que Google es culpable de prácticas anticompetitivas en dos de los tres mercados analizados en el rubro de las publicidades digitales. Previamente, la empresa había sido señalada como responsable de tener un monopolio ilegal en las búsquedas online.
En el fallo de 115 páginas, Brinkema explicó que “los demandantes han demostrado que Google ha incurrido deliberadamente en una serie de actos anticompetitivos con el fin de adquirir y mantener el poder monopolístico en los mercados de servidores publicitarios para editores y de intercambio de anuncios para publicidad gráfica en la web abierta”.
“Durante más de una década, Google ha vinculado su servidor publicitario para editores y su plataforma de intercambio de anuncios mediante políticas contractuales y la integración tecnológica“, remarcó, “lo que le ha permitido establecer y proteger su poder monopolístico en estos dos mercados”.
Más adelante, subrayó que “Google consolidó aún más su poder monopolístico imponiendo políticas anticompetitivas a sus clientes y eliminando características deseables de sus productos”, y señaló que:
“Además de privar a sus rivales de la capacidad de competir, esta conducta excluyente perjudicó sustancialmente a los editores clientes de Google, al proceso competitivo y, en última instancia, a los consumidores de información en la web abierta”.
Durante el proceso, hubo un “incumplimiento sistemático por parte de Google de las normas probatorias relativas a la destrucción de pruebas y su uso indebido del secreto profesional entre abogado y cliente”.
Para la Justicia, la empresa es responsable de vincular ilegalmente su servidor de anuncios para editores (DFP) a su plataforma de intermediación publicitaria AdX. El tercer mercado que fue evaluado fue el relacionado con la adquisición de anuncios gráficos, donde no consideró que hubieran prácticas monopólicas.
Ahora, resta determinar qué sanciones se aplicarán a la compañía, algo sobre lo que Brinkema no se expresó, pero advirtió que el fallo “no debe interpretarse como una aprobación del incumplimiento por parte de Google de su obligación de conservar las pruebas”.
La respuesta de Google y las posibles sanciones
Tras conocerse la decisión, la vicepresidenta de asuntos regulatorios de Google, Lee-Anne Mulholland, anunció que “ganamos la mitad de este caso y apelaremos la otra mitad“. Es que no se trata de una cuestión menor para la compañía, cuyo negocio publicitario está valorado en 31 mil millones de dólares.
Mullholland comentó que “el Tribunal determinó que nuestras herramientas para anunciantes y nuestras adquisiciones, como DoubleClick, no perjudican la competencia”, y agregó: “Discrepamos de la decisión del Tribunal respecto a nuestras herramientas para editores”.
“Los editores tienen muchas opciones y eligen Google porque nuestras herramientas de tecnología publicitaria son sencillas, asequibles y eficaces”, dijo. Previamente, la empresa había asegurado que la demanda del Estado “ralentizaría la innovación, aumentaría las tarifas publicitarias y dificultaría el crecimiento de miles de pequeñas empresas y editores”
Por lo pronto, la magistrada le dio a la empresa siete días para presentar un calendario de medidas correctivas. Por su parte, Google y el Departamento de Justicia se volverán a encontrar la semana que viene en otro tribunal federal por el monopolio de Google Search, en el marco de una causa que podría derivar en la división de la compañía.
En cuanto al presente fallo, si bien no se determinaron las sanciones que se aplicarán, los fiscales pretenden que se reestructure el negocio publicitario de Google. A la espera de la decisión final, cabe señalar que se la acusa de debilitar a sus competidores con adquisiciones de compañías y la imposición de condiciones a editores y anunciantes para evitar el acceso a alternativas.
En el otro expediente, los fiscales pretenden obligar a Google a vender su navegador Chrome y desvincular su buscador del sistema operativo Android, que según los demandantes es utilizado para reforzar la posición dominante de la empresa.
El fallo enciende alarmas en Silicon Valley
Alphabet (empresa matriz de Google) no es la única empresa enfrentada con el Departamento de Justicia, que viene impulsando una campaña para limitar las prácticas monopólicas de los gigantes tecnológicos de silicon Valley, encabezada por Lina Khan, titular de la Comisión Federal de Comercio (FTC) y su equipo de abogados, entre otros funcionarios del Estado.
Una de las compañías que está en la mira es Apple, demandada bajo el argumento de poner trabas a los consumidores para impedir que abandonen sus dispositivos y forzar a sus clientes a mantenerse dentro del ecosistema de la empresa. Amazon enfrenta una demanda similar.
Por su parte, Meta (la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp) tiene sus propios problemas judiciales. Recientemente su dueño, Mark Zuckenberg fue interrogado en el marco del juicio oral que cuestiona la compra de Instagram y WhatsApp.
La acusación gira en torno al uso de estas adquisiciones para sofocar a los competidores y reducir la competencia, algo que dañó a los consumidores. El empresario declaró durante tres jornadas consecutivas en las que intentó convencer a los presentes de que le interesaban los productos, pero no quería frenar a sus competidores.
En este contexto, el CEO admitió que TikTok representaba una amenaza competitiva “muy urgente” para Meta desde su surgimiento en 2018. “Observamos que nuestro crecimiento se ralentizaba drásticamente” a medida que TikTok ganaba popularidad, dijo.
Además, intentó retractarse de declaraciones que había hecho en anteriores comunicaciones internas. En un correo electrónico de 2013, había reconocido que bloqueaba la publicidad en Facebook de las aplicaciones WeChat, Kakao y Line, porque “intentan construir redes sociales para sustituirnos“. Ahora aseguró que “me resulta difícil caracterizar cuál era su intención”.