Mauricio Macri aprovechó el escándalo de la criptomoneda Libra para descargar un duro golpe contra Javier Milei, cuestionando su gestión y anunciando una estrategia electoral para frenar el avance libertario. En un movimiento calculado, el líder del PRO combinó críticas abiertas al Presidente con la construcción de un frente alternativo que incluye a figuras como Ricardo López Murphy y Eugenia Talerico, buscando capitalizar el desgaste del oficialismo.
“Fue una estafa para mucha gente”
Desde Rosario, donde mantuvo un encuentro con el gobernador Maximiliano Pullaro y empresarios locales, Macri no ahorró adjetivos:
“Milei es un presidente muy descuidado y mal rodeado. Quedó en el medio de una situación que ha sido una estafa para mucha gente”, afirmó, refiriéndose al escándalo de Libra.
El expresidente exigió una “investigación seria” y apuntó directamente al entorno presidencial: “Prefiero saber por qué sucedió antes que el FBI nos venga a decir”. En ese marco, Macri condiciona su apoyo a Milei para las elecciones de octubre a la renuncia de Karina Milei (hermana del Presidente) y Santiago Caputo, su asesor estratégico.
“Un presidente no puede estar tan mal asesorado. Esto no es solo un error, es una puerta abierta a la corrupción”, argumentó indirectamente el líder del PRO, en referencia a la influencia de la hermana del mandatario y de Caputo.
Además, destacó que el Criptogate manchó la reputación que Milei había construido en el exterior: “En cada viaje, Javier generaba expectativas de un cambio real en Argentina. Ahora, los titulares del mundo hablan de estafas y corrupción en su gobierno”.
En ese contexto, ejemplificó con medios como The Financial Times y Bloomberg, que cubrieron extensamente las acusaciones contra Karina Milei, vinculándolas con la promoción irregular de Libra. Para Macri, esto no solo afecta la credibilidad local, sino que “espanta inversiones” en un contexto económico crítico.
Además, desde su entorno hicieron trascender que “si Milei quiere nuestro respaldo en las legislativas, debe cortar por lo sano” tomando la metáfora de la guillotina, que en el oficialismo es propiedad de Karina Milei, para embestir contra la Secretaria General de la Presidencia.
Aunque el propio Macri matizó su crítica con un “no dudo de su honestidad”, la relación entre ambos muestra grietas. En privado, según reveló un dirigente cercano, comparten anécdotas sobre “la silla eléctrica” (como llaman al sillón presidencial) y sus experiencias con padres maltratadores, pero la coyuntura los distancia.
El plan B del macrismo: López Murphy y Talerico para frenar a LLA
Paralelamente, Macri avanza en la creación de una suerte de “PRO segunda marca” para competir con La Libertad Avanza (LLA) en las legislativas.
La estrategia incluye a Ricardo López Murphy, exministro de Economía y figura técnica, que apunta a captar votantes de clase media-alta en la Ciudad, desencantados con la retórica confrontativa de Milei pero reacios al peronismo. Su perfil de “economista serio” contrasta con la volatilidad del Presidente.
También a Eugenia Talerico, exfuncionaria macrista y crítica vocal de LLA, buscará atraer a conservadores con una candidatura a diputada nacional por la Provincia de Buenos Aires. Su discurso contra “el libertinaje ideológico” de Milei resuena en sectores que añoran el orden del PRO.
Además, buscaría sumar a la UCeDé (histórico partido de derecha liberal) y a Francisco Paoltroni (senador expulsado del oficialismo) para contener espacios dispersos anti-peronistas y anti-libertarios bajo un paraguas amplio. Allí también entraría Roberto García Moritán, exdiputado del PRO, aunque podría liderar una lista separada en la Ciudad para no competir con López Murphy, con quien hay tensiones históricas.
“Prefiero perder contra el peronismo que ver a Milei convertirse en la nueva derecha” es la frase de un funcionario porteño del PRO. La meta es evitar que los libertarios capitalicen el descontento y se consoliden como alternativa relegando al PRO a los libros de historia.