Carlos Alonso, jefe de bloque de La Libertad Avanza en el Concejo Deliberante y candidato a diputado provincial por Unión y Libertad, conversó con Juani Guarino en el programa El Ágora 2025.
Durante la entrevista, desgranó sus duras críticas al armado oficial de La Libertad Avanza por la inclusión de figuras del PRO, a quienes calificó de “muertos políticos”.
La charla también derivó en un profundo relato personal sobre el grave accidente que casi le cuesta una pierna y cómo esa experiencia de superación forjó su carácter junto con la temprana pérdida de su padre. Además, defendió la necesidad de disentir con ciertas medidas del gobierno nacional, como el veto a la ley de ayuda para Bahía Blanca, y detalló su ambicioso proyecto del Corredor Bioceánico.
“Héctor Gay es 100% casta”
Desde el inicio, Alonso marcó su distancia con la lista oficial de La Libertad Avanza, un quiebre que, según explicó, se gestó hace casi un año. “Venimos cuestionando la incorporación del PRO a las listas de La Libertad Avanza”, afirmó, y lamentó que el armador provincial, Sebastián Pareja, no haya tomado en cuenta estas críticas.
Para el concejal, no era necesario sumar a “personajes que le han hecho mucho daño, en este caso a Bahía Blanca y a la sexta sección electoral, que aparte estaban totalmente muertos políticamente”. Apuntó directamente contra el exintendente y actual candidato a diputado provincial, Héctor Gay, a quien considera “escondido” en el tercer lugar de la boleta.
“No tenía ya ninguna posibilidad de ser incorporado salvo en este caso en una fuerza política que tiene un arrastre propio”, sentenció.
Alonso definió su concepto de “casta” con ejemplos concretos:
“Casta sería las personas que cambian camaleónicamente su color de amarillo a violeta para tener un cargo y salen a defender lo que antes cuestionaron y criticaron”.
En esa línea, también cuestionó la coherencia de Oscar Lieberman, primer candidato a concejal en la lista oficial, por aliarse con figuras que había criticado duramente en el pasado.
“O me recupero, o si se tiene que romper que se rompa”
La entrevista dio un giro hacia lo personal cuando Alonso relató el accidente de moto a sus 21 años que casi le provoca la pérdida de una pierna. “Terminé con la pierna colgando de algún que otro tendón”, recordó. Tras una primera atención en el Hospital Penna, fue derivado al Municipal con indicaciones claras: “Tratar de salvarme la vida sin importar la pierna, porque era muy seguro que yo iba a perder la pierna”.
La rehabilitación fue un proceso de una década, marcado por una férrea decisión personal.
“Ciertamente lo que pasó cuando yo ya estaba en mi casa era hacerme todos los días la pregunta de si yo quería ser un discapacitado o quería recuperarme. Creo que es más fácil a veces abandonar y pagar las consecuencias del abandono que proponerse salir adelante”.
A pesar de que calificaba para obtener un certificado de discapacidad, se negó a tramitarlo, aclarando que su historia es personal y no un cuestionamiento a quienes sí lo necesitan. Esa fuerza de voluntad lo llevó a forzar su cuerpo al máximo para recuperar la movilidad y, a los 50 años, volver a subirse a una bicicleta, un hito que le permitió incluso ganar algunas carreras. “Cuando hago algo, lo hago para ganar“, afirmó.
“Javier venía a despertar leones, no a guiar corderos”
Al ser consultado sobre las medidas de ajuste del gobierno nacional, como el veto a la ley de jubilaciones o la ley de ayuda para Bahía Blanca, Alonso se mostró crítico y defendió su derecho a disentir.
“No estoy criticando las políticas liberales. Yo lo que estoy criticando, cuestionando, son determinadas acciones de gobierno que van en perjuicio de sectores minoritarios”, aclaró.
Sobre el veto a la ley de ayuda para la ciudad tras la inundación, fue categórico:
“Cuando un presidente, no importa del color político que sea, veta una ley que raya lo inhumano, uno tiene la obligación moral. (…) No estoy pidiendo un regalo de la nación, estoy pidiendo que la nación devuelva los impuestos que venimos pagando los bahienses”.
Defendió su postura como un acto de coherencia con el espíritu original del movimiento libertario.
“Javier dijo claramente que él no venía a guiar corderos, que él venía a despertar leones, y me parece que rugir es parte de lo que todos tenemos que hacer. No por ser de un espacio quiere decir que uno tenga que hacer obediencia debida al cien por ciento”, manifestó.
Un proyecto para convertir a Bahía en un centro logístico mundial
Entre sus propuestas, destacó el Corredor Bioceánico, un proyecto multimodal (tren y camión) para conectar el puerto de Bahía Blanca con los puertos de la región del Biobío en Chile, como el de Talcahuano. Explicó que esta vía permitiría el trasbordo de contenedores entre el Atlántico y el Pacífico, evitando las complejidades del Estrecho de Magallanes y la saturación del Canal de Panamá.
“El traspaso de los contenedores desde el Atlántico al Pacífico representaría un trabajo de alrededor de 10 mil a 15 mil contenedores diarios. Eso sería una cola de camiones (…) que llegaría a Tres Arroyos desde el puerto de Bahía”.
Con este proyecto, concluyó, la sexta sección electoral “pasaría a ser uno de los centros logísticos más importantes del mundo”.
Hacia el final de la charla, y consultado sobre los hechos que lo marcaron y lo definen hoy como dirigente político, Alonso se emocionó al recordar la muerte de su padre.
“Una cosa que me marcó muchísimo fue cuando falleció mi papá. Yo me apoyaba mucho en él”, confesó. Relató que, tras el fallecimiento, el lunes siguiente tuvo que asumir por completo las riendas del transporte familiar. “Dije: ‘ahora todas las decisiones las tengo que tomar yo’”. Ese momento, sumado a su larga recuperación física, revela el trasfondo de resiliencia y madurez forzada que hoy se vislumbra en su actividad política.
