La nota ausente

Bahía Blanca

En las hemerotecas públicas del sudoeste bonaerense se comprueba invariablemente la falta de uno de los números de Nueva, la revista dominical de La Nueva Provincia y otros diarios del interior del país. El 143 nunca llegó a los kioscos de Bahía Blanca y su región.

El dato es aún más curioso cuando se advierte que una de las notas principales de esa edición no sólo estaba escrita por un bahiense, Oscar Taffetani, sino que se refería a la historia de la propia ciudad. Correspondía al domingo 10 de abril de 1994: un día antes del aniversario de la fundación local, fin de semana largo por añadidura.

En su portada, el diario pretendió explicar que la mayor parte de los ejemplares habían llegado estropeados por agua de lluvia. En los días previos una sudestada había afectado a la Capital y sus alrededores. Lo extraño es que fue el único lote afectado, porque la revista se distribuyó normalmente en Río Negro, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Rosario y Santiago del Estero, periódicos que integraban la red de diarios del interior junto a La Nueva Provincia. Como compensación, el mismo recuadro anunciaba que el precio de tapa de ese día sería menor.

El episodio recuerda uno reciente, cuando La Nueva Provincia decidió no distribuir los 4 mil ejemplares ya impresos de su edición del sábado 27 de febrero de 2021 para evitar que circulase una nota que dejaba mal parado al fiscal Ulpiano Martínez y su show de procedimientos antidrogas.

Días después, el periodista Diego Martínez publicó la nota censurada en el semanario digital El Cohete a la Luna. Allí destacó que el CEO Fernando Monacelli había recurrido a un sofisma similar al que Vicente Massot había utilizado 44 años antes, para justificar la censura dictatorial: entonces había sido el supremo interés contra “la escalada del marxismo internacional” y ahora “el interés general de la lucha contra el narcotráfico”.

El sensor del censor

La decisión de La Nueva Provincia de no distribuir la revista dominical en aquel abril de 1994 sorprendió en la redacción de Nueva, una revista por la que –además de Taffetani, que concluyó su carrera en la sección de derechos humanos de Télam– pasaron Rodolfo Braceli, Luis Frontera e incluso el retorno de El Eternauta, con los dibujos de Francisco Solano López.

Con el paso de las semanas, recuerda el autor de aquella nota en conversación con El Ágora, surgieron tres hipótesis:

  • la tapa de la revista ilustraba el problema del hambre con la foto de una mujer africana con su pequeño hijo y sus pechos flacos y desnudos, cuando todavía regía una regla no escrita que impedía publicar imágenes de senos de mujeres. No era una explicación inverosímil, pero de haber sido la correcta un detalle la convertiría en graciosa: no sólo la imagen no era ni pretendía ser sensual, sino que el edificio mismo de La Nueva Provincia está coronado por una figura en topless.
  • el sumario de la revista anticipaba la nota sobre Bahía Blanca con una foto donde se veía “Liberty Street”, el intento empresario de shopping a cielo abierto en la peatonal Drago y contra el que Diana Julio, dueña y directora de La Nueva Provincia, había hecho una gran campaña.
  • la nota sobre Bahía Blanca no había pasado la revisión previa de Julio, que –a diferencia de sus hijos- tenía una concepción territorial del poder. Si bien el texto censurado es una colección de relatos pintorescos, la impronta general es la de desmitificar la historia sacralizada, toca a familiares de la familia Julio y finaliza con el retrato de “una segunda siesta”, un amesetamiento en los sueños de grandeza. Para la ciudad de 1994 era demasiado.

Esta columna cierra, por hoy, aquí. Con menos extensión de la habitual, para dar paso cómodo a la lectura de aquella nota, que por primera vez se leerá –casi tres décadas después- en el sudoeste bonaerense.

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