• 5 de julio de 2022

Declararon dos nuevos testigos en la Megacausa Zona 5

megacausa zona 5

Este jueves se llevó adelante la undecima audiencia en el marco del Juicio por Delitos de Lesa Humanidad conocido como Megacausa Zona 5. En este caso, el Tribunal Oral compuesto por los jueces Ernesto Pedro Sebastián, Sebastián Luis Foglia y Marcos Aguerrido, tomó declaración a dos testigos y se escuchó una grabación del 2011 con el testimonio de una tercera víctima ya fallecida.

Biblias adoctrinadoras

Alberto Coste fue el primer testigo en declarar de manera remota, vía zoom, quien militaba gremialmente en el ámbito de la construcción. Específicamente, era secretario adjunto en el gremio de la UOCRA y también tenía militancia política con el sector del entonces diputado y miembro de la Triple A de Bahía Blanca, Rodolfo “Fito” Ponce.

El 31 de Marzo de 1976 fue secuestrado de la sede del gremio, ubicada en Roca y Estomba de Bahía Blanca, junto a dos compañeros más. Mediante un despliegue con varias camionetas y automóviles para los secuestros, los tres fueron conducidos al Batallón de Comunicaciones 181 en el V Cuerpo de Ejército.

Durante su relato, recordó que durante su militancia “era muy Activo. Tenía militancia en la CGT, en las 62, en la Juventud Sindical” y explicó que por eso lo buscaron en la CGT.

“Me llevaron al V Cuerpo, me vendaron los ojos y me preguntaron cosas y si andaba en política“, expresó y agregó que al principio “a mí me parece que me llevaron a un horno [de ladrillos] solo, con los ojos vendados, pero ahí cerquita había mas gente encerrada“.

Además, detalló que luego fue llevado a un lugar más grande, donde observó que “éramos un montón“. “Estaba la gente de Canillita, los panaderos, otros que trabajaban en La Nueva Provincia, otros que estaban en política”, puntualizó, y comentó que “estaban todos los profesores de la Universidad del Sur también, sindicalistas”.

En ese contexto, recordó a Romero (de Panaderos), Valemberg, Di Francisco, entre otros. Entre tanto, a la hora de describir el lugar, recordó que había muchas camas una arriba de otra, y que al fondo había piletas y baños. Siempre cercado con custodia.

Por otro lado, explicó que fue interrogado, en muchas oportunidades sin esposas ni vendas, en una oficina del V Cuerpo a más de 200 metros de donde se encontraban todos. Al respecto, dijo: “El que más me jodía era un tal García… García Moreno creo”.

Luego de más de 20 días allí, fueron llevados a la UP4, Cárcel de Villa Floresta. “En la Cárcel estaba lleno de gente, estábamos todos juntos”, declaró, y agregó: “Incluso había dos diputados que uno de ellos murió. Dos radicales: Solari Irigoyen y Mario Amaya“.

Al preguntársele si sabía la procedencia del resto de los detenidos, explicó: “No se preguntaba mucho de dónde venían, se hablaba solo en confianza, porque había muchos delatores. En el caso mío era raro que me apretaran tanto”.

En la cárcel de Bahía Blanca, al menos una vez por semana, el personal militar iba a la cárcel a realizar las requisas. “Iban nos tiraban todo nos rompían todo, y otra vez adentro”, recordó.

Estando en la UP9 de La Plata, los visitó Monseñor Plaza en la cárcel. “Le pedí una biblia para leer y me dijo ‘no, la Biblia no se las puedo dar porque se presta para discusiones políticas‘”, recordó, “me quedó siempre grabado”.

Alberto Coste

“Me cortaron la vida”

De la UP4 fue trasladado a la Unidad 9 de La Plata y luego a Devoto. Al respecto, comentó que “fui de los últimos en salir, cuando vino Alfonsín, recién al tiempo Sali en libertad. 7 años y 4 meses estuve“. Para terminar expresó:

“El dolor es tan grande que a mí se me borraron las cosas durante muchos años. No quería ni hablar de nada. Fue como que me cortaron la vida, como que hubiera estado muerto tanta cantidad de años, siendo tan jóvenes”.

“Lo significativo es que por lo menos hay jóvenes que tratan de averiguar lo que pasó… Y no se dice todo lo que pasó íntegramente, porque hay muchas cosas que no se dicen ni se preguntan tampoco. A mi ya me arruinaron la vida y no quiero recordar nada de nada”.

Aprender la lección de la historia

La segunda declaración del jueves fue la realizada por la víctima Jorge Tassara, quien en los años 70 vivía en la ciudad de Viedma. Además, trabajó como director del Centro Regional de la Universidad del Comahue hasta la asunción de Remus Tetu, cuando renuncia y se integra a la Secretaria de Planeamiento. También era militante de la Juventud Peronista.

Jorge fue secuestrado por el Ejercito el día 2 de abril de 1976 en su lugar de trabajo, y conducido a la comisaría 1ra de Viedma. Durante su intervención, se remitió a historizar los años previos a la dictadura para contextualizar los eventos posteriores donde se instaló la persecución y el exterminio de personas.

Consideró determinantes las elecciones de marzo del 73, que fueron vitales para la participación política. Recordó que “la explosión de marzo del 73, fue una expresión del conjunto del pueblo argentino” luego de más de 18 años de proscripción.

Sin dejar de emocionarse, Tassara describió lo que significó ese 17 de noviembre de 1972 como el joven militante que era. Destacó las palabras de una señora que allí en Ezeiza, cuando comenzó la balacera, le dijo a su nieta de 8-9 años y a los jóvenes que allí estaban junto a ella, que:

“Nosotros siempre planteando que las Fuerzas Armadas deben estar siempre junto al pueblo y miren como nos reciben: a los tiros”.

Luego centró su relato en lo que sucedía en la etapa previa al golpe, con la intervención de Remus Tetu en las universidades, especialmente en la del Comahue. Las intervenciones armadas de las patotas dentro de la Universidad del Comahue -regional Viedma- en los años 74 y 75, fueron el preludio de lo que luego haría el golpe del 1976.

Jorge Tassara

“Se acabó la joda. Basta de ir a los barrios”

El día 2 de abril de 1976, estando en su lugar de trabajo, fue secuestrado por el Ejercito y conducido a la comisaría 1ra de Viedma donde recuerda que le sentenciaron: “Bueno, se acabó la joda. Ya no más. Para vos y otros, basta de ir a los barrios. Acá cada uno se tiene que arreglar como pueda”.

Posteriormente lo sacaron del calabozo junto a otro compañero detenido, Bebi Salto, y los trasladaron esposados -y a los golpes- en avión a Bahía Blanca. Los recibieron en Espora unos 70 militares, rodeando el avión con sus armas largas, todos apuntándolos al momento de bajar. De allí van al V Cuerpo, a una cuadra para soldados, con 150 o 200 personas.

El declarante da cuenta de la existencia de otro lugar, que era el CCDTyE La Escuelita, ya que un primo suyo se lo ratificó contándole que ellos estaban bien allí, porque “los que la están pasando mal son los que están en el otro lado” en referencia al Centro Clandestino.

El Mayor Delme (genocida con condena a perpetua en anteriores juicios) es quien le toma declaración para luego ser trasladado por “Nuñez” a la UP4 de Villa Floresta.

Universidades adoctrinadoras

Tassara recordó ante el pedido de fiscalía a sus compañeros y compañeras de cautiverio, como Marta Bustos, Pedro Miramonte, Francisco Tropeano, los profesores de la UNS, todos los hermanos Bustos, entre otros.

Al relatar las gestiones hechas por su familia sobre su situación, contó que sus padres fueron a ver al General Catuzzi, ya que compartían un espacio dentro del Movimiento Familiar Cristiano. La respuesta que les dio fue que su hijo “¡Trabajaba en la Universidad!” como si ese solo hecho hubiera sido motivo para la persecución y cárcel. “la Universidad era mala palabra para el Ejército”, agregó.

Tassara recuperó la libertad en enero de 1979. Su compañera de ese entonces también sufrió la persecución, tortura y desaparición por el Terrorismo de Estado.

La negación del individuo y su militancia, como parte del Genocidio

Para finalizar, y como en todas las anteriores instancias de juicio se ha hecho, la fiscalía le dio la palabra a la víctima para que pueda expresar lo que desee y aun no haya hecho, ya que es deber del Estado Argentino reparar a las víctimas, y éstos actos jurídicos deben ser necesariamente reparatorios.

El declarante, con 82 años de edad y 46 años de demora en poder contarle a la justicia argentina y a la sociedad toda lo sucedido con él, con su familia y con todo el pueblo argentino, tomó la palabra nuevamente para enmarcar estos hechos de manera histórica y poder ver el proceso que desencadena en la formación militante de quien declaraba, como también en el consiguiente Plan sistemático de exterminio que se aplicó en los 70, para acallar esas voces militantes.

En ese punto, fue interrumpido por las defensas particulares, y luego por el presidente del Tribunal, quien previamente pretendió que sea la fiscalía la que acote a la víctima, contestando que:

Desde la fiscalía no vamos a interrumpir al testigo, consideramos que parte del genocidio fue la negación del individuo, la negación de la militancia y como grupo social, y en este marco consideramos que el testigo esta manifestándose en relación a lo que vivió como persona y también como grupo. Si el Tribunal lo quiere interrumpir no hay ningún inconveniente, pero no lo vamos a hacer desde la fiscalía”.

En las últimas dos audiencias, el Tribunal, aún ante las quejas de las querellas, dejó continuar a un imputado que repitió hasta cinco veces los mismos conceptos, aduciendo el derecho a defensa de parte del reo.

Además, se utilizaron dos audiencias enteras para darle la palabra a un acusado de homicidio, torturas, tormentos y desaparición, y sin embargo en esta última audiencia se le pidió a una víctima que acote su relato, recortando inevitablemente el derecho de las victimas a declarar cuanto necesite hacerlo.

En este contexto, es obligación del Tribunal y desde el Estado Argentino escuchar, contener y reparar a las victimas de los delitos mas aberrantes que se cometieron en nuestro país, por el propio Estado.

La importancia de las voces que ya no están

Para el día de la fecha estaban citadas dos testigos/victimas más, pero debido a que no se encontrarían en condiciones, fue postergada su declaración con fecha a confirmar. Si consideramos los 46 años de atraso que estos juicios de Lesa humanidad están acarreando, sumado al lento transcurso de las declaraciones actuales, no es de extrañar que este inconveniente se siga replicando.

Para finalizar, y ante la falta de mas testimonios presenciales, se procedió a exponer la grabación de uno de los testimonios ofrecidos por la fiscalía, producido en el transcurso del primer juicio, Causa Bayón.

Así pudo escucharse la declaración de Juan Gatica, ya fallecido, quien en 1976 fue secuestrado junto a Pablo Fornasari y Juan Carlos Castillo y conducido al Batallón de Comunicaciones 181 donde sufrió golpizas y torturas.

Posteriormente, el matrimonio Gatica-Carachico sufrió la apropiación de sus dos niños, Maria Eugenia y Felipe, siendo uno de los primeros casos resueltos por Abuelas de Plaza de Mayo, restituyéndoles en 1984 a ambos menores a sus padres que habían logrado sobrevivir.

Undécima audiencia de la Megacausa Zona 5 (5 de mayo de 2022)

¿Cuándo siguen las audiencias?

Las audiencias continuarán el día jueves 12 de mayo desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle. Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona con su DNI.

Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por el canal de Youtube de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

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