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jueves, mayo 23, 2024

Susana Chiarotti: "Poner fin a la impunidad, enjuiciar a los culpables, especialmente los relacionados con la violencia sexual"

Este jueves 27 de abril se llevó adelante la audiencia número 53 en el juicio por delitos de lesa humanidad conocido como Megacausa Zona 5 de la ciudad de Bahía Blanca. En esta oportunidad, fueron tres los testimonios escuchados durante la jornada.

El juicio se encuentra transitando los últimos testimonios ofrecidos por la parte acusadora, el Ministerio publico Fiscal, y prontamente comenzarían a declarar los testigos de la defensa de los genocidas.

Médicos en La Escuelita: De jurar salvar vidas, a condenar a muerte

En primer lugar, se procedió a reproducir el testimonio ya grabado del médico Daniel Osvaldo Fonti, quien declaró desde los años 80 para la CONADEP y luego en el año 1999 en el Juicio por la Verdad.

También declaró en el primer juicio transitado en la ciudad luego de la caída de las leyes de impunidad, la causa denominada "Bayón y otros", el 28 de septiembre del 2011. De esta última participación es el video que se reprodujo.

Daniel Osvaldo Fonti

En su testimonio, relató que en diciembre de 1975 fue incorporado a realizar el servicio militar, cuando se hallaba recién recibido de médico, y por ese motivo había solicitado una prórroga al cumplimiento del mismo.

"El Coronel Mariné me dijo que había una situación muy dura que no me podía contar, pero que las Fuerzas se iban a hacer cargo del gobierno y le habían dicho que tratara de mantener a todos los profesionales que se pudiera [dentro del Ejército], porque iban a necesitar colaboración", expresó.

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Fonti, conjuntamente con el médico Alberto Taranto (cuya declaración fue reproducida en la audiencia anterior), dieron cuenta de la concurrencia de facultativos al Centro clandestino "La Escuelita", que era visitado asiduamente por el director del Hospital militar, Teniente Coronel Mariné, el Capitán Jorge Streich.

También concurrían al sitio los imputados en este juicio: el médico cirujano Humberto Luis Fortunato Adalberti y el sargento Adalberto Osvaldo Bonini, en su carácter de enfermero de la División Sanidad del Comando V Cuerpo.

Humberto Luis Fortunato Adalberti afeitándose en cámara durante una de las audiencias
Adalberto Osvaldo Bonini

Sobre la asistencia de Adalberti a "La Escuelita", el medico explicó que a diferencia de Streich (que asumía su concurrencia al centro clandestino), y en razón de su grado y de la función que cumplía en el hospital:

"Adalberti era más reservado, tenía poco contacto, no conversé con él. Pero tengo la plena seguridad porque si Streich no estaba, iba él. Pero con él no se podía hablar ni contar".

En su declaración, el testigo afirmó que el imputado Bonini llevaba medicamentos y concurría a realizar curaciones a los secuestrados del del Centro Clandestino.

Según expresó, "el Sargento Bonini era el ayudante de enfermería. Él iba a atender la gente de 'La Escuelita'". Luego, insistió: "Sé que cargaba remedios, él mismo me decía que iba a 'La Escuelita'".

Fonti explicó que las situaciones de salud más simples eran atendidas por Bonini, y que en caso contrario concurrían los médicos:

"Era enfermero, pero vestido de ropa militar. Estaba conmigo en las oficinas de sanidad, donde estaba nuestro jefe el Teniente Coronel Misrray, médico, y el Teniente Coronel Vizcay, veterinario, en su oficina. Enfrente estaba Bonini y otro chico más joven. Clasificaban algunos medicamentos".

"Bonini era el que, no sé cómo, del hospital militar tenía acceso a que le dieran medicación", comentó, "la cargaba en su Fiat 600, e iba a 'La Escuelita'". "Él era el que avisaba qué superaba lo que podía hacer y ahí sí, iba Streich o Adalberti", agregó.

“Hacían un simulacro de tiroteo, después los cargaban muertos y los llevaban”

El testimonio de Fonti fue también relevante en el primer juicio para plasmar cómo operaba el grupo "antiguerrilla" conocido como Agrupación Tropa, al mando del Mayor Emilio Ibarra.

Emilio Ibarra

"Todo era visible, porque habían puesto un galpón donde estaba el Mayor Ibarra y todos los soldados de la parte antisubversiva", señaló, "estaban apartados de los demás, no nos podíamos acercar: era el grupo antisubversivo".

"En ese grupo también estaban Corres, Mendez. Creo que habían venido de Tucumán con Vilas y su grupo", agregó, refiriéndose al Operativo Independencia en la Provincia de Tucumán.

Fonti participó de algunos "operativos" ya que era llevado como médico de apoyo. Según explicó, iba una caravana de 15/16 vehículos y uno de los últimos era la ambulancia donde él estaba "por si había soldados heridos exclusivamente, no para atender a los que ellos atacaban".

Por otro lado, enumeró algunos de los lugares donde le tocó participar: En unos galpones de Donado al 1000, otro en Chiclana al 600, uno más en cercanías al Parque Independencia, en la esquina de Dorrego y General Paz, un gran operativo con mucho despliegue en Rio Colorado y otro similar cerca de La Pampa, entre otros.

Además, explicó que algunos de los operativos fueron armados. "Hicieron un simulacro de tiroteo y demás", comentó, "y después los cargaban muertos y los llevaban, pero no fue allí la muerte de esa gente". Fue categórico al afirmar: "Yo nunca pude ver a un extremista tirándole a un militar".

La mayoría de esos simulacros tenían víctimas muy jóvenes, y al día siguiente el diario local La Nueva Provincia publicaba la noticia como "Enfrentamiento y subversivos abatidos", consumando la puesta en escena y la mentira.

Luego de esos "enfrentamientos" el Ejército procedía a saquear las casas, robando todo lo que había dentro de ellas y vaciándolas.

Fonti se encuentra en la actualidad fallecido y su testimonio, al igual que el del otro medico conscripto, Alberto Taranto, han sido muy valiosos a lo largo de estos años de búsqueda de Verdad y Justicia.

"En conflictos armados, durante siglos las mujeres fueron vistas como botín de guerra"

El segundo testimonio escuchado en la jornada fue el de la abogada Susana Rita Teresa Chiarotti, quien declaró de manera telemática desde CABA como testigo de concepto y especialista en materia de género, en el marco de los casos de abuso deshonesto que se tratan en el debate.

Dentro de sus producciones académicas, es co-autora del libro "Grietas del silencio" un libro clave para el análisis jurídico de la temática de abuso sexual en los juicios de Lesa humanidad y que se haya incorporado como prueba en la presente Megacausa.

Susana Rita Teresa Chiarotti

Chiarotti es representante de parte de la Argentina del Comité de Expertas en Violencias, en la OEA y explicó parte de las investigaciones sobre la violencia sexual en el contexto de violaciones masivas a los Derechos Humanos.

La especialista sostuvo que las mujeres sufrieron violencia sexual en los campos de concentración de manera sistemática y planificada, siendo:

"El discurso predominante del Terrorismo de Estado, el que promovía una imagen de mujer del hogar, dedicada a su familia, madre y esposa devota, y este estereotipo se contraponía con el ejemplo que daban las mujeres que se involucraban en política".

"La mayoría de las victimas relataron que al momento de torturarlas les decían que eso les pasaba por no estar donde debían estar", agregó, "por haberse involucrado en un ámbito que es reservado a los varones: el de la esfera pública, política". Además, señaló que:

"En la práctica de crímenes sexuales en situaciones de represión ilegal y conflictos armados, durante siglos las mujeres fueron vistas como botín de guerra, premio de los vencedores, parte de los territorios conquistados, o como un medio para humillar a los vencidos".

Chiarotti expresó también que "el tema del consentimiento de mujeres víctimas de violencia sexual privadas de libertad tiene las mismas improntas" y "problemas de los casos que afectan a las mujeres en general".

"Cuando un caso de violencia sexual es denunciado ante la justicia", explicó, "es frecuente que los imputados argumenten que la víctima provocó la agresión o que la aceptó en consentimiento". En ese sentido, detalló que la finalidad de culpabilizar a la víctima es lograr la impunidad del perpetrador.

Al realizar el trabajo de investigación para el libro "Grietas en el silencio", Chiarotti contó que recorrieron el país hablando con mujeres de diferentes lugares, para concluir que:

"El número de provincias con centros clandestinos en todos lados, demuestran que no se trataba de una acción individual y excepcional, solitaria, sino que se trató de una modalidad sistemática y uniforme en todo el país".

"Los crímenes sexuales fueron perpetrados por agentes del Estado que pertenecían a casi todas las jerarquías dentro de las fuerzas de seguridad", sostuvo, y señaló que:

"Recogimos relatos que incriminan a guardias, carceleros, miembros de la patota, oficialidad del servicio de inteligencia, comandantes y hasta militares que revestían la categoría de jueces".

La obligación del Estado de juzgar los crímenes sexuales

Luego de hacer un recorrido por la historia de la normativa hacia estos crímenes sexuales, la especialista señala que en 1998, dentro del Estatuto de Roma, se caracteriza la como un crimen de Lesa Humanidad.

Esto fue incorporado a la legislación argentina en el año 2006. Asimismo, se insta a los Estados a que:

"Incorporen la perspectiva de género en las negociaciones de resolución de conflictos y que pongan fin a la impunidad, enjuiciar a los culpables de genocidio, crímenes de Lesa Humanidad, especialmente los relacionados con la violencia sexual y de otro tipo contra mujeres y niñas".

Luego de esto, la normativa reafirma este contenido y obliga a los Estados a que juzguen a los perpetradores de estos delitos con el fin de poner fin a la impunidad.

La especialista cerró su alocución dejando en claro el carácter reparador de la justicia y la condena para las víctimas de crímenes sexuales.

Entrevistando a esas mujeres luego de la sentencia "en esta sociedad que culpa a las víctimas de violencia sexual, todas ellas dijeron que la sentencia fue reparadora", independientemente de si se animaron a declarar o no lo hicieron porque no pudieron.

En tercer lugar, se procedió a la reproducción del testimonio audiovisual del referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos bahiense, Eduardo Hidalgo, quien declaró en Causa Bayón el 18 de octubre del 2011.

La misma fue interrumpida para continuarla la audiencia venidera, donde daremos cuenta del testimonio completo en el Ágora Digital.

Quincuagésima tercera audiencia de la Megacausa Zona 5 (27 de abril de 2023)

¿Cuándo siguen las audiencias?

Las audiencias continuarán el día 4 de mayo, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle, desde las 9 horas. Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona que así lo desee con su DNI.

Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por los canales de YouTube de la Subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires y del Poder Judicial, así como en el micrositio de la Megacausa Zona 5 en El Ágora Digital.

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