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miércoles, abril 24, 2024

Declararon los hijos e hijas de Luis Dolores Leiva

Este jueves 13 de octubre se llevó adelante la audiencia número 33 en el juicio de la causa por delitos de lesa humanidad conocida como Megacausa Zona 5, donde se pudo escuchar el testimonio de cuatro testigos. tres de ellos son hijos e hijas de una de las víctimas y la restante, esposa de otra víctima de la dictadura genocida.

La causa, donde ya se pudieron escuchar alrededor de 80 testimonios, tiene 37 imputados que son juzgados por delitos aberrantes como secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, desapariciones y robo de bebes en perjuicio de 333 víctimas.

Entre tanto, el Tribunal Oral está compuesto por los jueces Ernesto Sebastián, Marcos Aguerrido y Sebastián Foglia.

Secuestrado dos veces

Para dar cuenta del accionar represivo sobre toda una familia whitense, declararon tres hijas e hijos de una de las víctimas de esta Megacausa: Luis Dolores Leiva.

Graciela, Luis y Adriana pudieron contarle al Tribunal, 46 años después de cometidos los hechos y con su padre ya fallecido en el año 2006, cómo el Terrorismo de Estado marcó con su represión a toda la familia.

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Luis Dolores Leiva era militante gremial de la Unión Ferroviaria de Ingeniero White, trabajaba en el galpón de máquinas y vivía junto a su familia en calle Avenente al 3100, de la localidad de Ingeniero White.

De forma anterior al golpe de Estado, Leiva ya había recibido amenazas y había sido víctima de persecuciones debido a su militancia por parte de los miembros de la patota paraestatal de la Triple A.

En el mes de mayo de 1976, fue secuestrado en su domicilio, por un grupo personas armadas que dijeron ser policías, y que circulaban en un automóvil Ford Falcon. En ese marco, la patota secuestradora amenazó con armas a su esposa Haydée y a uno de sus hijos presentes.

Entre tanto, la víctima fue trasladada -vendada y atada- al Centro clandestino de detención, tortura y exterminio "La Escuelita", donde permaneció en cautiverio y fue sometida a torturas hasta fines de mayo, fecha en la que fue liberado cerca del puente La Niña de Ingeniero White (en el barrio Boulevard).

Durante el tiempo en el que Leiva estuvo desaparecido, su familia realizó gestiones ante la iglesia, el V Cuerpo de Ejército y personal militar, llevando adelante denuncias policiales y presentando Habeas Corpus.

A pesar de haber sido liberado en aquella oportunidad, en julio de el mismo año 1976 Luis Leiva volvió a ser secuestrado. Esta vez, junto a dos de sus hijos: Luis Eduardo y Graciela. Las víctimas fueron trasladadas a la Base Naval Puerto Belgrano, donde permanecieron en cautiverio algunos días.

En este segundo secuestro participaron prefectura de Ingeniero White y la Armada con sede en Punta Alta.

Graciela, que fue secuestrada junto a su padre y hermano, dio cuenta en primer lugar de todos estos hechos. Relató que, como trabajadora y estudiante de la UNS, ella misma fue expulsada y cesanteada.

Además, resaltó en su padre el carácter de luchador incondicional como dirigente de la Unión Ferroviaria de Ingeniero White por los derechos de los trabajadores. Al respecto, explicó que "estuvo dos periodos como dirigente gremial". "Siempre luchaba por las condiciones concretas de trabajo", continuó, "por los derechos de sus compañeros y del propio".

Ya en el año 1962, y a raíz de una huelga, su padre fue detenido junto a otros compañeros, por el V Cuerpo de Ejército y, en 1975, Leiva recibía permanentemente amenazas de la Triple A.

En cuanto al secuestro de mayo de 1976, Graciela relata que se presentaron en su casa varios hombres armados identificándose como "policía ferroviaria". Ella logró escapar por los fondos de la casa de la Colonia Ferroviaria para buscar ayuda, pero su padre fue secuestrado y llevado al Centro Clandestino La Escuelita.

Las Listas negras de Massot

A raíz del secuestro de su padre, la testigo también recordó que un primo que trabajaba como chofer de Diana Julio de Massot, dueña junto a sus hijos del multimedio "La Nueva Provincia", le contó con mucha preocupación que, buscando datos sobre Luis Leiva, vio una lista en poder de la dueña del diario.

Asimismo, le comentó que en aquel listado figuraban las hermanas Leiva, cuyos nombres estaban marcados con una cruz roja.

Con esto se infiere que los dueños de La Nueva Provincia tenían información e injerencia sobre personas señaladas y perseguidas. Además, por su primo también se enteraron de que su padre estaba vivo y "que lo iban a largar".

Diana y Vicente Massot

Así fue que una de esas noches suena el teléfono y un compañero del galpón de máquinas les transmitió que encontraron a su padre. La testigo recordó que fueron a buscarlo y recordó:

"Cuando abro la puerta y lo veo, mi papá era otro… No era el que habían llevado. Tenía su nariz torcida, barba crecida, estaba flaco… Pero estaba vivo".

Sin embargo, esa sería la última vez que las fuerzas represivas atacarían a la familia. En Julio de ese mismo año irrumpieron nuevamente en su casa hombres vestidos de verde con cascos que decían PM.

Luego, los ataron y los encapucharon, llevándose a los tres: su padre, su hermano y ella. Por el recorrido que realizaron, creen que el camión en el que los transportaron fue primero a Prefectura de Ingeniero White y luego a la Base Naval Puerto Belgrano, en Punta Alta.

"Después de un tiempo nos hacen poner de pie, nos desatan, nos sacan las capuchas, uno a uno nos fichan, nos toman las huellas digitales, nos toman los datos de las familias, nos sacan fotos y un capitán, un tal Molina Leiva nos dice que nos van a soltar", relató.

Una vez liberados, su padre fue cesanteado del ferrocarril, por lo que son obligados a devolver la residencia de las colonias ferroviarias. Así, la familia queda sin trabajo y sin hogar. "No había ingresos y los compañeros ferroviarios ayudaron en lo que pudieron", recordó la testigo.

Para cerrar su testimonio, Graciela expresó su agradecimiento "a los organismos de derechos humanos que se han constituido como militantes de la verdad", "como todo aquel ciudadano que desde su lugar y anonimato lucharon y seguimos luchando por la verdad".

En el mismo sentido declararon sus hermanos Luis Eduardo y Adriana Leiva, Quienes también dieron cuenta de los padecimientos de su padre y los propios al sufrir secuestros y posteriores persecuciones.

"Nosotros estuvimos vigilados durante siete años", dijo Luis, quien además relató su propio secuestro junto a su padre y a su hermana Graciela. Al respecto, dijo que "nos encapucharon y ataron con tanzas" y señaló que antes de pasar por prefectura, fueron llevados a la policía de la entrada a la Base en Punta Alta. Por su parte Adriana Leiva corroboró los sufrimientos de su padre y el resto de su familia en su declaración.

Otra de las testigos de la jornada fue Rosa Fritz, esposa de Miguel Antonio Castro, víctima de la Megacausa en curso y quien se encuentra fallecido hace trece años. La mujer prefirió que su testimonio no sea transmitido virtualmente.

Castro trabajaba en la Universidad Tecnológica Nacional de Bahía Blanca, y militaba en la Juventud Peronista. En abril del 1976, durante la madrugada y mientras Castro se encontraba durmiendo junto a su esposa y sus tres hijos, fue secuestrado de su domicilio de Cacique Venancio al 1300 de Bahía Blanca.

En esa oportunidad, un grupo de alrededor tres personas ingresó violentamente a la casa y se llevó a la víctima vendada. Luego fue trasladado en un vehículo, y junto a otra persona secuestrada, hasta el CCDyT "La Escuelita", donde lo sometieron a torturas y vejaciones.

Entre otras prácticas, la víctima fue atada a un catre, sin alimentos ni agua, y bajo amenazas reiteradas de muerte, golpizas y "submarino".

Luego de alrededor de 15 días de encierro, Castro fue retirado con los ojos vendados, subido a un vehículo y abandonado en la intersección de las calles San Lorenzo y Punta Alta.

Como consecuencia del secuestro, a días de ser liberado Castro recibió en su domicilio un telegrama de despido, donde incluso se citaba un decreto que refería ser exonerado por considerarlo "subversivo".

Trigesimotercera audiencia de la Megacausa Zona 5 (13 de octubre de 2022)

¿Cuándo siguen las audiencias?

El tribunal informó que el jueves 20 de octubre no habrá audiencias. Sin embargo, para compensar esa jornada, la semana próxima se realizarán dos audiencias. La primera de ellas será el día lunes 24 de octubre y la otra, el jueves 27.

Ambas audiencias se realizarán desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle. Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona que así lo desee, con su DNI.

Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por el canal de YouTube de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

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