Susana Martinengo se desdijo en indagatoria: no tiene trato con Macri y Nieto y los espías eran sus amigos

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La ex Secretaria de Documentación Presidencial de Mauricio Macri, Susana Martinengo, se presentó a indagatoria. La exfuncionaria de Juntos por el Cambio acusada de espionaje ilegal presentó un escrito, decidió no responder preguntas y pidió su sobreseimiento o que le dicten falta de mérito.

El texto de 14 páginas con el que Martinengo se defendió en indagatoria tiene una línea narrativa clara: no tiene vínculos cercanos ni con Macri ni con su Secretario Privado, Darío Nieto. Además, reconoció que se juntaba con espías que eran sus amigos, pero rechazó que le hayan enviado informes de inteligencia, así como que se los haya pasado a un tercero.

Otro punto clave de su postura es que manifestó haberse sentido “tentada de aparentar un rol más importante del que realmente tenía”.

En el escrito también criticó al anterior juez de la causa, Federico Villena:

“Me vi obligada a ejercer mi derecho de defensa luego de estar 48 horas incomunicada y aproximadamente doce horas en una pequeña dependencia del juzgado, con el grave riesgo que suponían esas condiciones en el ámbito de la pandemia que todavía perdura. Esas excepcionales circunstancias, sumadas a la inquisidora actitud de quienes mi interrogaron desordenadamente durante horas, impidieron -por una severa alteración de mi estado de ánimo- ejercer cabalmente el derecho de defensa”.

Además se mostró molesta por tener que esperar unas veinte indagatorias para que llegara el turno de la propia, poniéndose como víctima:

“Mi condición de mujer y mis 64 años no fueron óbice para que se me someta a una inhumana espera, sin acceso a las mínimas condiciones de confort y seguridad-, solo pesaba en mi ánimo la voluntad de “conformar” al inquisidor magistrado por entonces interviniente para que me permitiera recuperar la libertad; es decir, que se reconozca en mi caso la presunción de inocencia”.

Por otra parte, la funcionaria contradijo sus audios y mensajes de Whatsapp, donde decía tener vínculo con “el Uno” y ahora negó de llano una relación estrecha con Mauricio Macri, entonces presidente, lo mismo que con su secretario privado Darío Nieto.

“Nunca tuve una designación formal a través de decreto presidencial, razón por la cual mi cargo no era jerárquico ni tenía firma. En mi función dependía de la Directora de Documentación Presidencial, quien estaba subordinada a la Dirección General de Gestión Presidencial, que reportaba a la Subsecretaría de Asuntos Presidenciales que dependía de la Secretaría General” detalló, repasando el organigrama oficial, que no necesariamente expresa el funcionamiento real.

Además, manifestó que “ninguna tarea relacionada con servicios de inteligencia me fue requerida por el presidente de la nación ni por otro funcionario de su entorno, como por ejemplo su secretario Darío Nieto. También niego, enfáticamente, haber acercado en forma espontánea informe de inteligencia alguno a mis superiores”.

“Lejos estaba yo de constituir nexo alguno entre agentes de inteligencia y el gobierno nacional. Jamás me fue requerida función alguna respecto de información proveniente de organismos de inteligencia, puesto que tareas de ese tipo se encontraban totalmente fuera de mi pequeña esfera de actuación”

“Es más, para el supuesto de que yo hubiese querido asumir algún rol por el estilo, no existía ninguna posibilidad de que el resultado de tales tareas llegara a altas esferas del gobierno. Esto es, escapa a toda lógica -entendida como elemento fundamental de la sana crítica-, que el presidente de la Nación o algún funcionario cercano a él, como Darío Nieto, se valieran de mis servicios para lograr información proveniente de un organismo de inteligencia que se encontraba permanentemente a su servicio, pudiendo acceder directamente a los funcionarios designados a tales fines”.

Además, en su escrito, dio a entender que tenía ambiciones políticas:

“En un momento tuve la ambición de integrar una lista como candidata a diputada provincial, oportunidad en que solicité la ayuda que suponía el vínculo que mis amigos tenían con algunos movimientos sociales de la Provincia de Buenos Aires, circunstancias con las cuales se vinculan los encuentros que me fueron reprochados en mi anterior declaración y algunos de los diálogos a través de Whatsapp”.

“Nada tuvieron que ver las reuniones que se celebraron con cualquier tipo de tarea de inteligencia. Mi pasajera ambición personal no tuvo éxito, razón por la cual continué militando y cumpliendo el rol que el gobierno me había asignado”, aclaró en el escrito

Además, Martinengo expresó que quería “aparentar” mayor importancia de la que tenía:

“En alguna oportunidad puede haberme visto tentada de aparentar un rol más importante del que realmente tenía, indicando que podía hacer llegar cierta información a mis superiores, pero esa posibilidad jamás existió realmente”.

“Nada tuvieron que ver las reuniones que se celebraron con cualquier tipo de tarea de inteligencia. Mi pasajera ambición personal no tuvo éxito, razón por la cual continué militando y cumpliendo el rol que el gobierno me había asignado”

Finalmente, rechazó los cargos de asociación ilícita y expresó que tenía una relación “de tipo social” más que “profesional” con los coimputados ex agentes Sáez, Araque y Melo: “En el caso de Sáez y Araque el vínculo afectivo de amistad se forjó mucho antes de que ellos pasaran a revistar en la Agencia Federal de Inteligencia”.

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Juan Ignacio Guarino

Bahiense, Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional del Sur (2006). Director del portal El Ágora Digital

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