Israel y Turquía interceden para negociar la tregua entre Rusia y Ucrania

Mientras Estados Unidos y la Unión Europea continúan con su postura intransigente y beligerante contra Rusia en el marco del conflicto en Ucrania, Medio Oriente toma la delantera en materia diplomática y dos potencias regionales buscan intervenir en el conflicto como mediadoras entre las partes. Repasamos la reunión de Putin con el primer ministro israelí y la próxima cumbre en Turquía de los cancilleres de los países en guerra.

El encuentro entre Naftalí Bennett y Vladimir Putin

El primer ministro de Israel, Naftalí Bennett, viajó este sábado pasado a Moscú y se reunió con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en un intento de mediar por el fin del conflicto armado ruso-ucraniano. Bennet afirmó que la misión contó con “la bendición y el aliento de todas las partes“, un reconocimiento implícito de conversaciones previas con Estados Unidos y la Unión Europea. Washington y Bruselas han impuestos duras sanciones a Moscú, mientras que Jerusalén solo ha condenado la guerra en términos menos contundentes.

El mandatario israelí mantuvo el miércoles largas conversaciones telefónicas tanto con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, como después con Putin, en las que se ofreció como mediador para poner fin a la guerra en virtud de la buena relación directa que Israel mantiene con ambos países.

El propio Zelensky señaló que confiaba en el papel mediador de Israel e incluso planteó una cumbre en Jerusalén, aunque al parecer Putin habría rechazado esa opción.

Israel mantiene una coordinación estrecha con Rusia desde el comienzo de las hostilidades en Siria para bombardear posiciones de fuerzas proiraníes que se han mantenido en estos días desde el inicio de la guerra en Ucrania, algo que para el Estado judío es prioritario en su agenda exterior.

Benett insistió en que la posición de Israel es “mesurada y responsable“, ya que es uno de los pocos países del mundo que mantiene una buena relación y comunicación directa tanto con Rusia, como con Ucrania.

En el momento en que haya incluso una pequeña abertura, y tengamos acceso a todos los lados y la capacidad, lo veo como un deber moral de hacer todos los intentos“, insistió Bennett, quien este sábado se reunió durante casi tres horas con Putin en Moscú.

La irrupción de Erdogan

El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, sorprendió este lunes al anunciar que los cancilleres de la diplomacia rusa y ucraniana, Serguéi Lavrov y Dmitro Kuleba, respectivamente, se reunirán este jueves 10 de marzo en la ciudad Antalya, al sur de Turquía, para negociar un alto el fuego. “Queremos que esta reunión sea un punto de inflexión y un paso hacia la paz y la estabilidad”, aseguró.

Turquía había invitado a Lavrov y Kuleba a un foro diplomático que iba a celebrarse en Antalya entre el 11 y 13 de marzo. Pese a la guerra, Lavrov confirmó la semana pasada a Çavusoglu que asistiría al encuentro. En las últimas horas lo hizo Kuleba, con lo cual el jefe de la diplomacia turca oficializó el cónclave entre los cancilleres de los países en guerra.

Nuestro bjetivo es poner fin de inmediato a los combates“, dijo Çavusoglu, quien participará de la reunión, una de las condiciones de ambas partes. De esta forma, Turquía se transforma en la mediadora más eficaz hasta el momento, luego de los esfuerzos de China e Israel, que sin embargo avanzan por otros carriles.

Cabe recordar que Wang Yi, Ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, había expresado que el gigante asiático estaba dispuesto a mediar entre las partes.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan habló ayer domingo con Vladimir Putin y le exigió a su homólogo la apertura “urgente de corredores humanitarios” en las ciudades sitiadas y atacadas por Rusia. “Un alto el fuego urgente y general permitirá encontrar una solución política y responder a las inquietudes humanitarias“, indicó tras la conversación telefónica.

Erdogan dijo que su país “está dispuesto a cualquier contribución a la solución, tan pronto como sea posible, del problema de Ucrania por métodos pacíficos“. Mientras conversaba con Putin, Çavusoglu lo hacía con Lavrov y Kuleba para cerrar el encuentro de este jueves.

Turquía blindó el paso de navíos militares rusos al Mar Negro y brindó apoyo humanitario a Ucrania, sin imponer sanciones a Rusia. De esta forma, y con un discurso dialoguista y pacifista, las naciones orientales y medio-orientales se imponen diplomáticamente al belicismo de Occidente. Cabe recordar que Turquía, pese a la actitud diplomática que ha tomado, es un miembro efectivo de la OTAN, lo que muestra las diferencias internas en la alianza militar.

La impotencia beligerante de Occidente

La irrupción de Erdogan, Bennet y Xi Jinping (China) como los Jefes de Estados que más cerca se encuentran de mediar para acabar con el conflicto ruso-ucraniano, contrasta con la impotencia de otros mandatarios como el estadounidense Joe Biden, quien ha impulsado las sanciones económicas a Rusia para evitar así entablar un conflicto directo que pueda acabar en un desastre nuclear.

Otro país que no ha encontrado otra respuesta que las amenazas es Alemania. El nuevo gobierno del canciller “socialdemócrata” Olaf Scholz decidió romper una tradición histórica, al postergar la transición energética a una economía verde, para invertir 100 mil millones de dólares en modernizar sus fuerzas armadas.

El domingo pasado, Berlín produjo un cambio drástico de su política exterior al aprobar la entrega a Ucrania de 400 lanzacohetes antitanque, además de 1.000 armas antitanques y 500 misiles, en un giro que rompe décadas de no exportar armas letales a zonas en conflicto.

El especialista en política alemana, Franco Delle Done, explicó:

La política de Defensa alemana cambio muchísimo desde el domingo con el envío de armas a Ucrania y la decisión de invertir 100 mil millones de euros en las Fuerzas Armadas, que es algo que no estaba pensado o discutido, ni en la campaña electoral, ni en los programas de los partidos que gobiernan ahora“.

Hay un reordenamiento de prioridades, sobre la agenda de cambio climático y la política de transición para salir del combustible fósil. Eso queda en un segundo plano frente a la guerra con Rusia que para Alemania es una cuestión histórica y una situación especial hasta en términos emocionales“, sostuvo el periodista argentino radicado en Alemania.

Otro punto es que destaca el especialista es que:

“Estos 100 mil millones es un gasto militar que perjudica las inversiones en otras cuestiones, como energías renovables y las grandes reformas de digitalización y modernización en donde Alemania está muy atrasado“.

Delle Done anticipa:

Hay un conflicto latente que es el de los refugiados. Hay una suerte de racismo que valora más a los refugiados blancos y cristianos por sobre los negros o musulmanes y hacer la diferenciación con la crisis migratoria de 2015. De todas formas, en Alemania esto será un debate cuando el número del éxodo aumente”.

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