Donald Trump retomó el contacto con el primer ministro británico, pero dejó afuera de la conversación la cuestión por la soberanía de las Islas Malvinas. Javier Milei había asegurado que su apoyo sería clave, pero el republicano demostró que tiene otras prioridades.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retomó este lunes el contacto telefónico con el primer ministro británico, Andy Burnham, pero dejó a las Islas Malvinas fuera de la conversación.
Hace apenas unos días, Javier Milei había asegurado que el respaldo de Estados Unidos sería clave para la causa argentina por la soberanía del archipiélago. Sin embargo, todo indica que el tema no ocupa un lugar relevante en la agenda del mandatario norteamericano.
Los verdaderos intereses de Donald Trump
La comunicación entre ambos mandatarios giró en torno a tres temas centrales: la guerra en Ucrania, la situación en Medio Oriente y la economía británica. En ningún momento, según el comunicado oficial difundido por Downing Street, se hizo mención a la disputa por la soberanía de las Malvinas.
Sobre el conflicto en Ucrania, Trump y Burnham manifestaron una postura común. Según trascendió, coincidieron en “la necesidad de seguir trabajando para lograr un alto el fuego” que ponga fin a las hostilidades.
La conversación se dio en simultáneo con las gestiones que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner mantenían por separado con Vladímir Putin y Volodímir Zelenski. Además, se indicó que “el primer ministro reiteró el apoyo del Reino Unido a Ucrania y a las negociaciones de paz lideradas por EEUU”.
En cuanto a Medio Oriente, el primer ministro “expuso su compromiso de trabajar por la paz y la seguridad en la región, haciendo hincapié en la importancia de la solución de dos Estados, la reapertura del estrecho de Ormuz y la garantía de que Irán nunca adquiera un arma nuclear”.
El tercer punto de la agenda fue la economía. El jefe de gobierno británico destacó los indicadores de crecimiento reciente del Reino Unido y remarcó la intención de su gestión de proyectar una imagen más favorable del país en el plano internacional, aunque reconoció que persisten problemas por resolver.
Este llamado se produce en un contexto donde la relación entre Washington y Londres atraviesa fricciones vinculadas al gasto militar. La administración Trump viene reclamando que el Reino Unido eleve su inversión en defensa hasta el 5% de su Producto Bruto Interno, en el marco de los compromisos asumidos dentro de la OTAN.
Ese reclamo por mayor aporte militar británico aparece como el trasfondo real de la tensión entre ambos países, mucho más que cualquier consideración sobre el estatus de las islas Malvinas.

Milei usa a Malvinas de excusa para acelerar la construcción de la base estadounidense en TDF
El silencio sobre Malvinas, después del envalentonamiento de Milei
La ausencia de referencias al archipiélago en esta conversación cobra relevancia si se tiene en cuenta que previamente un periodista había consultado a Trump sobre su postura respecto del respaldo histórico de Estados Unidos a la soberanía británica sobre el archipiélago.
El presidente respondió de manera ambigua: “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas“. Luego volvió a evadir dar respuestas concretas sobre el tema, centrándose en cuestionar la política económica británica.
La declaración, sumada a versiones de medios británicos que señalaban que la Casa Blanca evaluaba usar el tema como forma de presión sobre Londres para que aumentara su gasto militar, generó un fuerte revuelo diplomático y encendió expectativas en sectores del Gobierno argentino.
Milei no tardó en intentar capitalizar políticamente esas declaraciones. El 3 de septiembre, en un mensaje por cadena nacional, el presidente anunció una serie de medidas para reforzar la estrategia nacional sobre las Malvinas y cuestionó el avance del proyecto Sea Lion, vinculado a la explotación petrolera en la zona del archipiélago.
En los hechos, el anuncio se limitó a confirmar el cumplimiento de una ley sancionada en 2011 y a continuar financiando la base de Estados Unidos en Tierra del Fuego. En ese marco, el mandatario había apelado también al respaldo histórico de sus “amigos”, en clara referencia a Trump, envalentonado por los dichos del republicano.
Sin embargo, la conversación de este lunes entre Trump y Burnham deja en evidencia que, al menos por ahora, la revisión de la postura estadounidense sobre la soberanía de las Malvinas no forma parte de las prioridades reales de la Casa Blanca.