"Cuando la maten yo estoy camino a la costa": la frase que implicaría a Milman con el intento de magnicidio contra CFK

En la causa por el atentado contra CFK, un testigo declaró que escuchó al diputado nacional de Juntos por el Cambio, Gerardo Milman, haber dicho dos días antes del ataque en una conversación en un bar que “cuando la maten yo voy a estar en la Costa“.

Un asesor de la Cámara de Diputados se comunicó con el diputado Marcos Cleri, del Frente de Todos, tan sólo unos minutos luego de que Fernando Sabag Montiel gatillara una pistola Bersa a centímetros del rostro de la vicepresidenta.

En el mensaje relataba que el 30 de agosto (dos días antes del atentado) encontró al legislador nacional Gerardo Milman, mano derecha de Patricia Bullrich, reunido con dos mujeres en la mítica confitería Casablanca, ubicada en la esquina de Avenida Rivadavia y Riobamba, a unos metros del Congreso de la Nación.

En ese contexto, escuchó que el diputado del PRO mencionaba un dato que a todas luces parece implicarlo en el intento de magnicidio:

“Marcos, ayer cuando salí de tu oficina fui con mi cuñado a comer a Casablanca. Al lado mío estaba Milmann (sic) con dos pibas y graciosamente decía cuando la maten, yo estoy camino a la Costa. Y se mataban de risa” expresó el testigo reservado.

“Están las cámaras que no me dejan mentir. ¡Hijo de puta, lo escuché! Creéme, estoy temblando”, agregó en otros mensajes.

Por otra parte, Milman viajó a Pinamar el día 31 de agosto, como quedó comprobado en su cuenta de Instagram, donde posa junto al intendente local Martín Yeza, uno de los intendentes del bando de los “halcones”.

Aportando este mensaje de WhatsApp de las 22.36 del 1 de septiembre, un testigo clave -cuya identidad permanece reservada por pedido judicial-, declaró bajo juramento ante la jueza María Eugenia Capuchetti, que Milman, vicepresidente del bloque PRO en Diputados, ya sabía el 30 de agosto que dos días más tarde se iba a cometer el atentado contra la ex mandataria. La declaración ya es parte del expediente.

La jueza ordenó verificar el testimonio, por lo que se secuestraron las cámaras de la confitería Casablanca y alrededores: en las imágenes se registró que efectivamente aquel día, a esa hora, estuvo Milman en Casablanca con dos mujeres, Carolina Gómez Mónaco e Ivana Bohdziewicz.

Ambas, empleadas de Milman, dijeron de entrada que no se acordaban o que no habían estado, pero les mostraron las imágenes y ahí confirmaron el encuentro con el diputado. Aunque le bajaron el tono a los dichos de Milman, dijeron que no habló del atentado sino de un viaje.

¿Milman sabía?

El dato se cruza con que dos semanas antes del atentado el mismo Milman especuló con un “falso ataque“:

“No vaya a ser que algún vanguardista iluminado pretenda favorecer el clima de violencia que se está armando, con un falso ataque a la figura de Cristina, para victimizarla, sacarla de entre las cuerdas judiciales en las que se halla y no puede salir, y recrear un nuevo 17 de octubre que la reivindique ante sus seguidores”.

Este texto forma parte de un proyecto que presentó el diputado Milman el 18 de agosto pasado, dos semanas antes del atentado contra CFK.

El proyecto presentado por el legislador de JxC llevó el número de expediente 4229-D-2022, y tenía por objetivo un “Pedido de informes al Poder Ejecutivo sobre diversas cuestiones relacionadas con el plan de contingencia para frenar la escalada de violencia y amenazas hacia periodistas, jueces, fiscales y actores involucrados en casos judiciales”.

El texto, al que se puede acceder públicamente, fue ingresado formalmente en la Cámara de Diputados. Entre otras cosas, se incluía una solicitud de información acerca de si se iba a reforzar la seguridad de Cristina Kirchner, la de los jueces y fiscales del caso Vialidad; también reclamaba que la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) actuara sobre organizaciones políticas, sociales, sindicales y “falsos movimientos reivindicativos de culturas ancestrales” -en línea con el discurso macrista de hablar de “falsos mapuches”-, y describía a La Cámpora como camisas negras“, en alusión a los seguidores de Benito Mussolini.

El escrito culmina con una sospechosa afirmación: “Sin Cristina, hay peronismo. Sin peronismo, sigue habiendo Argentina“.

No es un dato menor que Milman integra la Comisión Bicameral de Inteligencia, o sea que mantiene vínculos con espías y exagentes.

Pero, además, de esa Bicameral salió Gastón Marano, el abogado de Nicolás Gabriel Carrizo, jefe del grupo que vendía copos de azúcar en la esquina de Juncal y Uruguay.

El encuentro en Casablanca

En el relevamiento de las cámaras -ordenado por Capuchetti y realizado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria– se confirma lo que dijo el testigo.

Milman bajó de su vehículo oficial a las 15.23, junto a una mujer, e ingresó en la confitería Casablanca. A las 16.28 estaba con las dos mujeres y, además, en las imágenes se demuestra también que allí sentado estaba el testigo clave que aportó el mensaje de WhatsApp que es de máxima significación porque se envió 22.36, dos horas después del ataque a Cristina.

En total, la PSA obtuvo 13 fotogramas de la llegada de Milman, su presencia dentro de Casablanca y luego el ingresó a su oficina en el Congreso.

Ivana Bohdziewicz, una de las mujeres que estaba con Milman, de entrada declaró lo siguiente:

No, a Casablanca no voy nunca. Quizás fui algún día a buscar un tostado. Las únicas veces que fui a Casablanca fue aproximadamente en marzo. He ido alguna vez, pero el 30 de agosto no fui. No, en días cercanos al atentado, no recuerdo haber estado en ese lugar”.

Pero entonces, cuando el fiscal Carlos Rívolo le mostró los 13 fotogramas que obtuvo la PSA, Bohdziewicz sorprendentemente recordó que estuvo.

Pero negó la conversación y la frase “cuando la maten yo ya estoy en la costa”. Declaró:

“No, nunca escuché que diga eso. Sólo habló de un viaje a la costa, concretamente a Pinamar. En esa reunión no hablamos de nada que no estuviera vinculado al viaje”.

La otra mujer que estuvo con Milman en Casablanca es Carolina Gómez Mónaco, la que trabaja desde hace más tiempo con el diputado, ya que ingresó durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando Milman estaba en el Ministerio de Seguridad, junto a Bullrich.

No, no recuerdo, no solemos ir como algo habitual -le contestó al fiscal respecto de encuentros en la confitería Casablanca-. Hemos ido por ejemplo a pedir un tostado o algo para comer. En algún momento, pero no este último tiempo.”

Pero cuando le exhibieron las imágenes se acordó:

Sí, soy la que estoy vestida con un saco amarillo. Es un día más de trabajo, no pasó nada extraordinario para tenerlo presente”.

Después, la chica obviamente también negó que Milman dijera lo de “cuando la maten voy estar camino a la costa” e incluso discrepó con su colega Ivana: afirmó que el viaje era a Mar del Plata no a Pinamar.

Ahora la jueza Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo deben decidir cómo proceder. ¿Citarán al diputado que mantiene históricas relaciones con los servicios de inteligencia o sucederá como la causa de Revolución Federal, la que prefirieron no unificar con el atentado?

Los muebles de Morel

Paralelamente al expediente por el atentado, el juez Marcelo Martínez de Giorgi lleva adelante la pesquisa que investiga al grupo de odio Revolución Federal.

Este miércoles, el canal C5N reveló fotografias de los supuestos muebles que el grupo Caputo Hermanos le habría comprado a Jonathan Morel, líder del grupo.

Se trata de imágenes que pertenecen al expediente de la investigación, donde se ven fotos de camas, mesitas de luz y mesas supuestamente hechos con la madera de ciprés que la empresa familiar de los Caputo -vinculada al ex ministro macrista Luis “Toto” Caputo-, compró por un presupuesto multimillonario.

Ahora la justicia investiga si los muebles eran “una pantalla” de la empresa Caputo Hermanos para financiar a Revolución Federal.

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