Luego de la feria judicial, siguen los testimonios en la Megacausa Zona 5

tribunal megacausa zona 5

Pasada la feria judicial del mes de enero, el pasado martes 7 de febrero se llevó adelante la audiencia número 43 en el marco del juicio por delitos de Lesa Humanidad de la Megacausa Zona 5 de Bahía Blanca. De esta forma, continuaron las testimoniales y pudo escucharse el relato de cinco testigos-víctimas.

La causa tiene en la actualidad 37 imputados, acusados de secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, desapariciones forzadas y robo de bebes, delitos cometidos contra 333 víctimas.

El debate se encuentra en su etapa testimonial y seguirá sesionando los días jueves de cada semana. Asimismo, se realiza en el Tribunal Oral Federal de calle Chiclana y Lavalle, y está presidido por el juez Ernesto Sebastián y secundadas por los jueces Sebastián Foglia y Marcos Aguerrido.

Antes de finalizar 2022, el Ministerio Publico Fiscal desistió de algunos testigos que había presentado para declarar, por lo que los testimonios quedaron reducidos. Además, se encuentra pendiente la realización de una inspección ocular al Batallón 181, solicitada por la Fiscalía.

En la primera audiencia del año 2023, continuaron las testimoniales y pudo escucharse el relato de cinco testigos-victimas. Tres de manera presencial y dos a través del sistema virtual por Zoom.

Víctimas de falsos enfrentamientos

En primer lugar, declaró Jorge Raimundo Damiani, en carácter de testigo de las víctimas de la Megacausa José Antonio Garza, María Luisa Buffo y Alejandro Mónaco quienes fueron asesinados en falsos enfrentamientos con las fuerzas represivas entre mayo y junio de 1977.

Los tres jóvenes eran militantes de la Juventud Peronista. Bufo y Mónaco eran oriundos de Bahía Blanca y estudiaban la carrera de Ingeniería Electricista en la Universidad Nacional del Sur, Garza era de Tres Arroyos y se había recibido de Ingeniero electricista a fines de 1975.

La persecución sufrida por las víctimas como militantes, pudo comprobarse por los documentos de inteligencia que sirven como prueba en los juicios de Lesa Humanidad.

Damiani relató que era cuñado de Garza, y que en agosto de 1977 su familia leyó en el diario que José Antonio había sido “abatido en un enfrentamiento con las Fuerzas Armadas” en la zona de Santa Fe.

Las tres familias se reunieron debido a lo sucedido y fueron en búsqueda de los cuerpos de los jóvenes asesinados. Garza estaba sepultado en el cementerio de Paraná como NN, y previa exhumación, su familia lo llevó a Tres Arroyos.

El testigo no pudo aportar ningún dato sobre el secuestro de las víctimas, aunque por sobrevivientes, se sabe que fueron secuestrados fuera de Bahía Blanca, y luego traídos a centros clandestinos de Punta Alta y a La Escuelita, para posteriormente fraguar el falso enfrentamiento y asesinarlos.

Secuestro de Infante Julio: “A este lo quiero vivo, no lo quiero muerto”

Los dos testigos escuchados con posterioridad, Nora Armario y Jorge Wertz, declararon en torno al asesinato y desaparición de la víctima Julio Infante Julio, producida en mayo de 1976 en su local “Bowling Center”, en el centro de la ciudad de Bahía Blanca.

Esa madrugada, un grupo de alrededor de once personas encapuchadas y con armas largas y cortas ingresó violentamente al local de Chiclana al 100, manifestando a los gritos pertenecer a las Policías Provincial y Federal, exigiendo la entrega de Julio Infante, y disparando hacia la oficina en que se hallaba la víctima, para luego ingresar y llevarse a Infante -herido- a rastras.

Nora Armario trabajaba, con apenas 16 años, en la cocina del comercio. Relató que esa noche cerca de las 3 de la mañana:

Entraron encapuchados con armas largas, nos redujeron y en el salón empezó una infinidad de balacera tremenda. Después escuchamos como arrastraban del cuello al señor Infante y se lo llevaron”.

“Eran agresiones y malas palabras a Infante, gritándole que de ahí no iba a salir con vida. Todo muy horroroso”, continuó, “sale herido y dejó todo un tendal de sangre que nosotros tuvimos que limpiar. Nunca más supimos nada de él”.

Por su parte, Jorge Wertz (quien era empleado de Infante), recordó que esa noche “esta gente pasó primero por la ‘posta del Chiva’ en Donado 27 a buscar a Julio Infante”, desde donde se dirigieron al Bowling que se encontraba a la vuelta.

Allí se encontraban el declarante y la víctima. “Siento los tiros y los gritos“, comentó, “sentí que uno de ellos dijo ‘está herido’ y el que mandaba dijo ‘a este lo quiero vivo, no lo quiero muerto, hacele un torniquete’“.

Luego de la balacera y el secuestro de Infante, pudieron corroborar que el lugar quedó destrozado y lleno de sangre de la víctima que sacaron a la rastra.

Cerró su declaración expresando que “Julio Infante era una persona especial, si alguien entraba a pedir, lo sentaba y le daba de comer”. “Yo era humilde y me ayudó un montón“, agregó en referencia a la solidaridad de la víctima.

Cabe recordar que Infante Julio era primo de la por entonces dueña del diario La Nueva Provincia, Diana Julio de Massot, y que era considerado la “oveja negra” de la familia.

Diana Julio, acusada por delitos de Lesa Humanidad, falleció antes de ser juzgada. Su hijo Vicente Massot aun está imputado, aunque hasta el momento sigue impune.

“Que nos devuelvan la vida que nos robaron”

En los últimos dos testimonios de la jornada, fue tratado el caso de la víctima Miguel Segismundo Poblete Perez, secuestrado en enero de 1977.

Poblete, de nacionalidad chilena, era vendedor ambulante, trabajo que realizaba junto a su hijo Rolando quien fue el primero en declarar como testigo de su padre.

La familia estaba compuesta por su padre desaparecido, su madre y eran cuatro hermanos quienes vivían en calle Patricios al 1700, Barrio Noroeste de Bahía Blanca. A la hora de tomar la palabra, expresó:

“Cerca del mediodía teníamos la costumbre de que él me daba el dinero recaudado, él se quedaba terminando de vender lo que había, yo me iba a mi casa, compraba pan y más, y me iba a casa y 12,30 a más tardar mi viejo estaba en casa. Ese día no llegó. A eso de las 4 salimos a buscarlo a donde yo lo había dejado, en Villa Nocito. Faltó de ahí. Nadie me supo decir nada”.

La familia quiso realizar la denuncia en la comisaria Quinta de calle Don Bosco, pero no se la tomaron, y también recorrió los hospitales sin resultados de ningún tipo.

La otra hija de Poblete, Matilde, que declaró luego que su hermano, coincidió en aclarar el grado de perversidad que manejaron las fuerzas ante la desaparición de su padre, ya que luego de la denuncia convocaban permanentemente a su madre Elvira Herrera Riquelme a diferentes comisarías para reconocer cadáveres, con resultado negativo.

En una de esas oportunidades, en el destacamento policial de General Cerri, la esposa de Poblete identificó entre los elementos obrantes en esa sede, el porta-documentos de su marido, siendo amenazada de parte del personal policial, quienes le advirtieron que conocían dónde vivían y qué actividad realizaban.

Matilde relató que, allí en Cerri, su madre “muestra la foto de mi papá y entra a una oficina, deja la puerta entreabierta, le muestra la foto a otra persona” y escuchó que “le dice ‘hay una mujer que busca a esta persona, ¿no es que hicimos cagar fuego?’“.

Mi vieja eso lo aguantó más de 40 años y me lo dijo meses antes de morir“, expresó Rolando, dando cuenta de que su madre vivió enferma y con angustia durante todo este tiempo.

Los hermanos Poblete, creen que uno de los motivos del secuestro y desaparición de su padre puede haber sido el hecho de alojar en su casa a unos familiares chilenos exiliados, que habían venido escapando del régimen del genocida Augusto Pinochet en Chile y tramitaban el pedido de asilo político.

Para finalizar, Matilde dio las gracias por poder declarar y expresó con la foto de su padre en la mano:

“Él es Miguel Poblete, no es un NN. El es mi Padre. Que me devuelvan la vida que me robaron“.

Cuadragesimotercera audiencia de la Megacausa Zona 5 (7 de febrero de 2023)

¿Cuándo siguen las audiencias?

Las audiencias continuarán el día jueves 16 de febrero, desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle. Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona que así lo desee, con su DNI.

Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por el canal de YouTube de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires y por el canal del Poder Judicial de la Nación.

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