En el marco de la Megacausa Zona 5, la defensa oficial presentó alegatos por nueve de los imputados, incluyendo al genocida cuatro veces condenado Enrique José Del Pino y ocho miembros del Batallón de Comunicaciones 181.
En el marco de la Megacausa Zona 5 y luego de un mes sin debate por la feria judicial de invierno, la defensa oficial avanzó con alegatos en favor de los nueve imputados que aún restan. En lo que representó la centésima cuadragésima audiencia de este megajuicio que juzga 33 imputados de delitos gravísimos de lesa humanidad y que ya lleva tres años y seis meses de debate.
La jornada a cargo de la defensa oficial representada por el abogado Gustavo Rodríguez y la abogada Cintia Bonavento, se realizó el pasado jueves 7 de agosto y se llevó adelante de manera enteramente telemática.
Enrique José Del Pino: Múltiple condenado
El abogado Rodríguez comenzó la jornada con la defensa del genocida cuatro veces condenado Enrique José Del Pino. En este nuevo juicio se lo acusa por delitos de lesa humanidad contra 81 víctimas. En la condena que le dictó el Tribunal bahiense se lo encontró responsable del operativo y asesinato donde resultó víctima Mónica Morán.
Anterior a su paso por Bahía Blanca, Del Pino integró una fuerza de tareas y formó parte del operativo Independencia en Tucumán y fue ayudante personal, siendo de suma confianza del General Vilas.
Sus funciones en Bahía Blanca fueron desplegar sus aptitudes militares, realizando inteligencia que permitió marcar blancos para retroalimentar el circuito de información. Según explicó la fiscal Molini, en el marco de las investigaciones y con el aporte de las declaraciones de testigos se pudo saber que:
“Quien ultimó a Julio Antonio Infante fue uno de los monos de Vilas, a quien identificó como Miguelito, o Miguel Colombres que era uno de los alias han sido reconocido judicialmente como atribuido a Enrique José Del Pino”, según declaró uno de los testigos en las causas seguidas al imputado.
Cabe señalar que Del Pino está siendo juzgado entre otros, por el asesinato de nuevas víctimas, y tiene condenas por su participación en cada uno de sus destinos:
- Una prisión perpetua en la provincia de Tucumán por su actuación en el Operativo Independencia.
- Una prisión perpetua en nuestra jurisdicción, en “Causa González Chipont”.
- Una tercera perpetua en el llamado Circuito ABO, Atlético, Banco Olimpo, lugar donde permaneció activo luego de irse de Bahía Blanca y otra condena en jurisdicción de CABA.
Además Del Pino está acusado en esta Megacausa, por abuso sexual hacia mujeres. Según su defensor, a pesar de todo el prontuario genocida antes detallado, no habría ningún motivo para condenarlo nuevamente en esta causa.
Batallón para el aniquilamiento
Posteriormente, la defensa se abocó al conjunto de acusados perteneciente al Batallón de Comunicaciones 181: Antonio Seghigi– Raúl Andrés– Roberto Brunello– Vicente Flores– Martín Gutiérrez Velasco– José Antonio Maidana– Alberto Rey Pardelas y Eduardo Videla.
Según la defensa, el Batallón no era un lugar clandestino, por lo que las víctimas, lejos de estar secuestradas, contrariamente la pasaban muy bien, y hasta jugaban a las cartas. Casi podría inferirse que se encontraban en un lugar de recreación de acuerdo a lo interpretado por la defensa.
Por añadidura, si nada de lo realizado allí era clandestino, sus defendidos que formaban parte del Batallón no son responsables de los delitos que se los acusa.
Funcionamiento Batallón de comunicaciones 181
En realidad, lo sucedido en el Batallón de Comunicaciones 181 quedó contundentemente probado por lo expuesto durante todo el juicio por las partes acusadoras. El Ministerio Público Fiscal, las querellas acusadoras, los testimonios de cada una de las víctimas, las pruebas documentales y las propias constataciones en el lugar mediante las inspecciones oculares, dieron cuenta de la realidad de lo ocurrido.
El Batallón funcionó como Centro Clandestino de Detención y Tortura, tal como ya fue probado en juicios anteriores con sentencia firme, y señalizado el lugar, a las puertas del V Cuerpo de Ejército. Setenta víctimas cuyos hechos fueron tratados en la Megacausa Zona 5, fueron mantenidas cautivas en las instalaciones del Batallón de Comunicaciones 181.
Dentro de la organización del Batallón de Comunicaciones 181, se encontraban los Grupos y Secciones Antiguerrilla dentro de la Compañía Combate My. Keller, cuya existencia fue probada con los distintos legajos de servicio del personal de la unidad.
Asimismo, de acuerdo con el Libro Histórico de la unidad, para 1977 desapareció la denominación “Combate My. Keller”, pasando dicha subunidad a denominarse Compañía “A”, y siendo distribuidas las secciones de infantería entre las distintas compañías del batallón, bajo la denominación “C/Subv” (contra subversión).
Quienes revistaban dentro del Batallón 181 eran quienes realizaban los procedimientos de violación de domicilios y secuestro de numerosas víctimas, en la ciudad de Bahía Blanca y en distintas localidades de la región como Villarino, Dorrego y Tres Arroyos, etc.
Las dependencias de la unidad funcionaron como centro clandestino de cautiverio y tortura de las víctimas secuestradas en aquellos operativos o trasladadas desde otros lugares de cautiverio. “El Gimnasio” –donde permaneció cautiva la mayoría de las víctimas– era un espacio amplio, en el primer piso de uno de los edificios de la sede, que contaba con una gran cantidad de camas cuchetas.
Los secuestrados eran mantenidos aislados e incomunicados del exterior, bajo la custodia de personal militar armado y con perros. Muchas de las víctimas refirieron haber permanecido tabicadas y esposadas durante el cautiverio.
Las víctimas eran sometidas a interrogatorios en otra dependencia de la misma unidad militar. En estas sesiones, se registraron prácticas de torturas tales como quemaduras con cigarrillos, aplicación de electricidad en el cuerpo, simulacros de fusilamiento, golpizas e inmovilidad por períodos prolongados de tiempo bajo amenaza de perros, y también abusos sexuales.
Otro de los espacios ubicados dentro del Batallón de Comunicaciones 181 era “el Galpón”, que se encontraba a unos 100 metros de “La Escuelita”. Esta planta rectangular, de aproximadamente 10 o 15 metros, contaba con un portón de entrada de dos hojas. La edificación era de chapa de zinc acanalada en paredes y techo, y se sostenía por cabreadas de madera.
El galpón tenía adosada una pieza, también de chapa, con el techo a un agua donde torturaban a los detenidos para lo que utilizaban entre, otras cosas, una cama metálica. El Batallón de Comunicaciones 181 funcionó, asimismo, como instancia intermedia de cautiverio clandestino entre “La Escuelita” y otros lugares de encierro.
También fueron numerosos los casos de víctimas trasladadas desde los lugares de cautiverio del batallón a “La Escuelita”. La fiscalía en su momento, detalló claramente el funcionamiento represivo del Batallón 181:
“Durante el año 1976, la misión del Batallón de Comunicaciones 181 como jefatura del área 511, era la de llevar adelante el aniquilamiento del enemigo subversivo dentro de esta área, y para esta tarea se modificó la estructura del Batallón para contar con una compañía de infantería que actúe como grupo operativo“.
Durante el debate quedó demostrado que el Batallón de Comunicaciones 181 cumplió eficazmente la misión prioritaria de aniquilar a un sector de la población etiquetado como enemigo subversivo. La fiscalía agregó:
“La expresión que tomamos como consigna de Mansueto Swendsen de ‘tuvimos que cambiar las comunicaciones por las armas’ sintetizan dos situaciones: la prioridad que fue la acción de combate, el secuestro masivo de opositores políticos y el funcionamiento de la sede como centro clandestino y como contrapartida, el apoyo de comunicaciones, paso a ser un objetivo secundario”.
La acusación de todos los imputados del Batallón 181, hecha por fiscalía y querellas en su momento, se valió de múltiples pruebas presentadas a lo largo del juicio, como ser los testimonios de las víctimas, los valiosos aportes de los soldados conscriptos, involuntarios testigos del Terrorismo de Estado, la diversa documentación militar como son los libros históricos y los legajos de los acusados, la copiosa documentación de Inteligencia, las inspecciones oculares de los lugares de secuestro y las propias declaraciones de los reos, a veces contradictorias, pero incriminadoras como las de Bernardino Páez y en algunos casos agraviantes e irrespetuosas, como fueron las de Maidana y Rey Pardelas.
Centésima cuadragésima audiencia de la Megacausa Zona 5 (8 de agosto de 2025)
¿Cuándo continúan las audiencias?
La próxima audiencia se realizará el día jueves 14 de agosto, desde las 9:30 o 10 horas aproximadamente, y nuevamente de manera exclusivamente virtual, donde proseguirá el alegato de la defensa de los genocidas.
Posteriormente se realizará una nueva audiencia el día 21 de agosto y la anunciada para el 28 del mismo mes, fue suspendida sin que hasta el momento se informen nuevas fechas.
Las audiencias se pueden observar en el canal de YouTube del Poder Judicial, de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, y también en el micrositio de la Megacausa Zona 5 en El Ágora Digital.
