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jueves, enero 26, 2023

Filtración de chats expone cómo opera el macrismo, jueces, espías y el Grupo Clarín

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Este domingo se filtró un chat entre espías, jueces, fiscales, empresarios de medios y funcionarios macristas en el discuten formas de ocultar que asistieron al cónclave secreto en Lago Escondido pagado por el Grupo Clarín.

El chat de un grupo de Telegram fue creado el pasado 17 de octubre después que trascendiera que un grupo de funcionarios judiciales viajó por invitación de directivos de Clarín a la zona del Lago Escondido, encerrada en el latifundio del magnate británico Joe Lewis, amigo personal del expresidente Mauricio Macri.

Los miembros del grupo

El grupo fue creado por Pablo Casey, director de Asuntos Legales e Institucionales del Grupo Clarín y sobrino de Héctor Magnetto.

Pablo Casey, abogado de Clarín.

Los demás miembros son:

  • Jorge Rendo, presidente del Grupo Clarin, que según se desprende de los chats, jnuto con Casey financiaron el viaje, organizaron el grupo y aportan la pata mediática.
Jorge Rendo, presidente de Clarín
  • El juez Julián Ercolini que impulsó las causas Vialidad y Hotesur, representa a Comodoro Py e intervino además en causas vinculadas a Clarín como el caso Papel Prensa.
Julian Ercolini
El juez Julian Ercolini
  • Juan Bautista Mahiques, fiscal general porteño y pieza clave del lawfare durante el gobierno de Cambiemos, es el actual nexo con Horacio Rodríguez Larreta, que en el grupo se encarga del direccionamiento de la causa judicial que involucra a todos los viajeros.
Juan Bautista Mahiques
  • Su padre el juez Carlos “Coco” Mahiques, retaguardia macrista en la Cámara de Casación que revisará las causas contra CFKy que ya intervino en una causa vinculada a Lago Escondido.
Carlos “Coco” Mahiques
  • El juez penal económico Pablo Yadarola, de mucha influencia sobre la jueza María Eugenia Capuchetti, que por entonces ya tenía en sus manos la causa por el atentado contra la Vicepresidenta.
Pablo Yadarola
  • Leonardo Bergroth, ex espía de la SIDE vinculado a Antonio Stiuso.
  • El publicista Tomás Reinke, especializado en campañas por redes sociales.
  • El juez Pablo Cayssials, que en su momento anuló la adecuación de oficio de Clarín a la ley de Medios audiosivuales y fue clave para el apartamiento de la ex procuradora Alejandra Gils Carbó.
Pablo Cayssials
  • Marcelo D’Alessandro, ministro de Justicia y Seguridad porteño, otro vínculo de este viaje con Rodríguez Larreta.
Marcelo D’Alessandro

Todos formaron parte del polémico viaje en un chárter al sur que trascendió por la denuncia de dos dirigentes del Frente de Todos de Bariloche.

El chat se llama «Operación de Página/12» porque fue ese diario el que primero levantó la noticia a nivel nacional.

Las conversaciones de ese grupo trascendieron en las últimas horas y exponen la «radiografía precisa de la podredumbre del lawfare«, según la catalogó el ministro de Justicia, Martín Soria.

Los interlocutores afirman no haber hecho «nada malo», pero se empecinan en prefabricar y adulterar pruebas, inventar coartadas, incluso fabricar facturas truchas para simular que el encuentro fue legal y abierto.

Por su especialidades, este grupo cubre todas las aristas de la persecución judicial contra Cristina Fernández de Kirchner, a quien llaman despectivamente “la mina”.

La filtración de los chats apareció a pocas horas de que se conozca la sentencia en la causa Vialidad, cuya instrucción estuvo a cargo justamente del juez Ercolini, uno de los involucrados en este escándalo.

Operación «Tapar Todo»

Jorge Rendo fue quien recibió a los viajeros en el Aeropuerto de Bariloche el 13 de octubre pasado. En los mensajes, se mostró preocupado ante la posible difusión de imágenes de cámaras de seguridad:

«El tema de las cámaras es que en el aeropuerto de Bariloche estábamos Pablo (supuestamente Yadarola, aunque también podría ser Casey) y yo esperándolos y nos subimos juntos a las camionetas».

El juez Pablo Yadarola le responde: «Cierto, Jorge. Ahí podemos estar juntos en imágenes».

Rendo fue también el garante de que nada apareciera en los medios de Clarin. Y quien operó para que tampoco apareciera en otros medios, a punto tal que el 20 de octubre dijo:

«Yo no vi nada hoy. Creo que, si no hay ningún ‘hecho nuevo’ el tema está terminado mediáticamente».

Los jueces Ercolini y especialmente Yadarola son los más activos en buscar cómo afrontar la situación para «lavar» la situación.

«Difícil de explicar que todos juntos fuimos a otro lado sin dejar cabos sueltos«, reconoció Ercolini. Su colega Cayssials directamente propone mentir sobre el lugar en el que estuvieron: «Puedo conseguir una casa a la que fuimos a Bariloche. Es de un amigo que puede decir que nos la prestó«.

Luego propone fabricar otra realidad: «De paso si quieren el mes que viene vamos de verdad ahí y nos sacamos las fotos con él ahí y cerramos todo«. A Ercolini le entusiasma la idea: «Si se consiguiera eso, sólo queda la idea de confabulación, que es la nada misma. Salvo que tengan más«.

Todos aseguran que el expresidente Macri no tuvo nada que ver con el viaje. Se burlan de las especulaciones en ese sentido.

Promesas de venganza contra la PSA

Los miembros del chat prometen cobrarse venganza con quien suponen que fue el responsable de filtrar la reunión: el jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), José Glinski.

El juez Yadarola le apuntó directamente al jefe de la PSA. «Eso no lo hacen sin una orden de la conducción política, José Glinski. Para anotarlo porque es el responsable».

A Glinski le prometen la venganza. El ministro porteño D’Alessandro le anunció al grupo: «Si en algún momento me tocara ser ministro de Nación, lo primero que hago es disolver la PSA«.

Yadarola anuncia: «Estoy seguro que nos volvemos a cruzar en cualquier momento«, ante lo que D’Alessandro le formula un pedido por anticipado: «Dame el gusto de ir a buscarlo con un patrullero nuestro que lo hago cagar«.

«Estoy caliente y motivado para hacer la denuncia penal al puto de la PSA. Conténganme porque se me acaba la paciencia!», anuncia el juez de la Cámara de Casación, Carlos Mahiques.

Bergroth cumple:

«Coco, cuando tengamos cerrado todo pasamos a la ofensiva. Todavía me parece que hay fuego de todos lados y de toda clase. Nos tenemos que juntar para la estrategia«.

Pero Mahiques retruca y propone abiertamente la difusión de fake news:

«Estaría bueno instalar la idea de un espionaje con intervención de un organismo estatal de seguridad (la PSA) en los medios. Y enfatizar el fake de la noticia. Nos cargamos a la PSA. (…) Habría que hacerle llegar al PSA que le vamos a tirar con munición gruesa y que mejor no entregue nada más«.

A lo que el directivo de Clarín Pablo Casey anuncia al grupo: «Ya se lo hice llegar«. Y D’Alessandro se mofa:

«A mí me mandó a preguntar si quería hablar con él… Le dije q no hacía falta q en algún momento la vida nos iba a cruzar. Tengo la mejor alcaidía para que le den una linda bienvenida«.

El juez Yadarola se ufana de ser quién más conoce a Glinski por razones de su trabajo como juez en lo Penal Económico.

«No debe estar tampoco nada tranquilo. Según dicen este Glinski es de la Cámpora y de Cristina. Habla con ella directo, y más aún desde la causa de los copitos, cuando se desplazó a la PFA y entró la PSA en escena».

Más aun; ante señales que indican que Glinski no tuvo nada que ver con la filtración, el juez Yadarola especula levantando la apuesta:

«Si no fueron, se debe querer matar porque sabe efectivamente que nosotros pensamos que es él. Para un jefe de una fuerza es más o menos verse preso«.

En los diálogos, el juez Mahiques reconoce tácitamente el armado de denuncias por encargo: «Hay que denunciar el espionaje ilegal y la violación de los deberes de funcionario al jefe de la PSA. (…) El tema es si lo hacemos nosotros o una ONG o tercero«.

Contra periodistas y peronistas

El grupo también muestra su desprecio por periodistas identificados con nombre y apellido y desnuda cómo negocia y presiona a dueños de medios para frenar la publicación de la información.

El desprecio es extensivo al gobierno. El juez Yadarola reaccionó a los tweets de funcionarios y dirigentes oficialistas sobre el viaje inexplicable: «que se dediquen a twittear todo lo que quieran. Tienen fecha de vencimiento, se van a ir«, dijo en tono opositor.

Al ministro de Justicia, Martín Soria, lo llaman «payaso«; a Rodolfo Tailhade, «burro» o «idiota«; y finalmente a Cristina Kirchner, en tono misógino, la tratan de «la mina«.

Dado que en los chats se menciona una supuesta voluntad del jefe de Asesores de la Presidencia, Julián Leunda, de tapar el caso, desde hoy, el sector del Gobierno más cercano a Alberto Fernández deberá salir con los tapones de punta.

Si ese contenido es cierto –su origen parece un hackeo, pero es publicable por contener datos de relevancia pública–, más allá de los empresarios mencionados, la violación de medio Código Penal por parte de magistrados que llevan adelante causas sensibles y del ministro de Seguridad porteño alarman por su gravedad jurídica e institucional.

Además, aún deben dar explicaciones de qué es lo que fueron a hacer todas esas personas poderosas al latifundio de Lewis.

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