El PRO estudia un nuevo acuerdo con La Libertad Avanza en territorio bonaerense para llevar a Diego Santilli como candidato a gobernador, en un contexto en el que el espacio no cuenta aún con una figura para candidatear a nivel nacional y aún debate cómo pararse frente al oficialismo.
El PRO pretende alcanzar un nuevo acuerdo electoral con La Libertad Avanza para las elecciones de 2027, esta vez con foco en la provincia de Buenos Aires y con Diego Santilli como eventual candidato a gobernador.
La decisión surge en un momento de debilidad interna del partido amarillo: sin una figura presidencial propia que despegue en las encuestas y con una sangría constante de dirigentes hacia el gobierno de Javier Milei, la conducción del PRO apuesta nuevamente a la alianza con el oficialismo como principal estrategia de supervivencia política.
Un síntoma de esta situación fue el acto del Consejo Nacional del PRO celebrado en Parque Norte, donde Mauricio Macri buscó relanzar el partido ante unos mil asistentes, con la presencia de sus tres gobernadores, decenas de intendentes y los principales referentes del espacio.
Si bien el expresidente evitó hablar de candidaturas propias, sus palabras dejaron abierta la puerta a un protagonismo electoral en 2027: “No somos un paso atrás, somos el próximo paso, el que consolida lo que se logró“, afirmó ante los presentes. La incógnita es cómo se presentará el partido amarillo y qué lugar tendrá el expresidente.
Ritondo, Santilli y la estrategia en territorio bonaerense
El primero en confirmar públicamente la estrategia fue Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en la Cámara de Diputados y principal operador del partido en territorio bonaerense.
Tras la cumbre de Parque Norte, Ritondo adelantó que el PRO compartirá boleta con La Libertad Avanza y que Santilli (actual ministro del Interior) será el candidato para disputar la gobernación a Axel Kicillof. “Para mí, Diego es el mejor. Y yo estoy comprometido a acompañarlo”, declaró el legislador.
Cabe recordar que Santilli ya había intentado ser candidato a gobernador en 2023. Sin embargo, en aquella oportunidad sus aspiraciones se vieron frustradas luego de que perdiera en la interna de Juntos por el Cambio con Néstor Grindetti (que era apoyado por Patricia Bullrich).
Ritondo también dejó en claro su postura respecto de la relación con el oficialismo nacional. “No hay posibilidad ninguna de que no vayamos juntos para derrotar al kirchnerismo”, señaló, repitiendo el argumento que utilizaron en las Elecciones Bonaerenses 2025.
Y recordó que el acuerdo previo con la administración Milei funcionó: “El acuerdo que hicimos en la provincia de Buenos Aires, que lo hice con Karina y con todo el equipo, para nosotros fue un muy buen acuerdo”. El acuerdo significo la renuncia del PRO a cualquier referencia de su propio partido, con boletas en las que simplemente aparecía como “La Libertad Avanza”.
El dirigente minimizó además la importancia de las candidaturas propias: “A nosotros nos importa la Argentina, no las candidaturas. Aprendimos después de que a nuestros dos últimos candidatos no les fue bien“.
Ritondo ya trabaja en la campaña de Santilli y representa la línea del PRO que considera inviable una ruptura con La Libertad Avanza. Para este sector, la identidad del partido pasa por ser parte del proceso político inaugurado por Milei, y no por construir una alternativa frente a él.
“Nosotros somos parte del cambio en la Argentina. Y el 27 va a ser una parada más para continuar con el cambio“, expresó el legislador en el acto partidario, la nueva retórica que adoptó el partido amarillo.
El relanzamiento del PRO en Parque Norte
La cumbre del PRO fue diseñada como una demostración de fuerza. Macri convocó a sus gobernadores (Rogelio Frigerio de Entre Ríos, Ignacio Torres de Chubut y Jorge Macri de CABA) junto a legisladores e intendentes de todo el país, con el objetivo de mostrar que el partido sigue siendo un actor con capacidad de daño en el tablero político nacional.
El mensaje apuntaba al Gobierno: el PRO puede ser un aliado, pero también una amenaza si no se lo tiene en cuenta a la hora de armar las listas. Sin embargo, el acto también expuso las divisiones internas.
Por ejemplo, María Eugenia Vidal sostuvo que el PRO debía tener sus propios candidatos en 2027. “Nos estamos preparando para competir en todo el país“, afirmó la exgobernadora bonaerense. Aunque sus palabras recibieron escasa respuesta del auditorio, en contraste con los aplausos que generó Ritondo.
Soledad Martínez, intendenta de Vicente López y vicepresidenta del partido, también expresó en el acto una postura más independiente. “Tenemos claro el rumbo: para adelante, preparados para acompañar pero también para reemplazar y ser los próximos. Sabemos cómo hacerlo. Nos han subestimado en otros momentos y volvimos más fuertes”, dijo.
Martínez figura entre los delegados de confianza de Macri, junto a Fernando de Andreis, y forma parte del ala que impulsa una mayor autonomía respecto del oficialismo.
Dentro de este debate también asoman figuras como Alex Campbell, vicepresidente del Senado bonaerense, y Ezequiel Sabor, designado por Macri como nuevo armador nacional del partido de cara a 2027.
Sabor, secretario de Gobierno porteño bajo la gestión de Jorge Macri, asumirá la tarea de recorrer el país para fortalecer la presencia territorial del PRO, un histórico punto débil del espacio fuera de los grandes centros urbanos.
La incógnita por una candidatura de Macri
Detrás del relanzamiento del PRO se agita un debate que muchos plantean en voz baja y algunos ya dicen abiertamente: si Mauricio Macri debería ser candidato a presidente en 2027.
La legisladora Laura Alonso lo dijo sin rodeos: “Mauricio Macri es el mejor candidato a presidente”. Otros dirigentes comparten esa visión pero la susurran, conscientes de que el propio Macri no ha dado señales claras en ese sentido.
Las encuestas internas que maneja el partido mostrarían una recuperación en la imagen del expresidente, con un piso que algunos estiman en dos dígitos. Ese dato contrasta con la lectura del Gobierno nacional, donde afirman que Macri no superaría el 5% de los votos si se presentara, pero ilusiona a más de uno.
Desde el entorno de Macri, algunos explican que el expresidente observa con atención la evolución de la economía y los sucesivos escándalos que afectan al Gobierno (incluyendo el escándalo de $LIBRA y la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo) y que evalúa la posibilidad de que el oficialismo llegue debilitado a 2027.
En ese escenario, considera que el PRO debería estar listo para presentar una alternativa. “Mauricio ve que esto termina mal, y que tenemos que estar preparados. Un PRO activo y movilizado por si hay que presentar un candidato propio“, señaló un colaborador cercano al expresidente.
Sin embargo, la dinámica del acto de Parque Norte alimentó las especulaciones. Macri no cerró la puerta como en otras ocasiones y dejó frases que sus seguidores interpretaron como guiños hacia una candidatura futura.
A nivel personal, el panorama tampoco es el mismo que en 2023, cuando su familia (en particular su hija menor, Antonia, y su entonces esposa, Juliana Awada) influyó en su decisión de no competir.
Quienes lo conocen señalan que Macri también valora la libertad que le da no estar en el poder: los viajes, los partidos de fútbol, la vida fuera de Balcarce 50. Pero también, dicen, siente una deuda política por no haber podido reelegir y por haber visto truncas muchas de las reformas que impulsó durante su gestión.
¿Candidato propio o estrategia para negociar?
Más allá del debate sobre candidaturas, la lógica que parece imponerse en el PRO es la que algunos describen como “pegar para negociar”: mostrar músculo propio para obtener mejores condiciones en las alianzas con La Libertad Avanza.
Fue la misma estrategia que durante años aplicó Elisa Carrió dentro de Juntos por el Cambio, y que Macri parece haber adoptado ahora como propia. En esencia, significaría dar señales de que el partido prepara una candidatura que podría llevarse votos del oficialismo para forzar a La Libertad Avanza a negociar un acuerdo.
En ese esquema, Jorge Macri también juega un papel clave. El jefe de Gobierno porteño necesita acreditar peso político a nivel nacional para convencer a la conducción de La Libertad Avanza de permitirle participar de una interna en la Ciudad de Buenos Aires.
Si el PRO puede mostrarse como una amenaza electoral real, tendrá más margen para negociar su lugar en las listas y preservar los territorios que hoy gobierna. Esto se volvió una cuestión de urgencia en CABA, donde el espacio quedó relegado a un tercer puesto en las elecciones locales de 2025.
El partido amarillo llega así a la recta previa a 2027 con un mapa complejo: aliado al oficialismo en la provincia, con Santilli como apuesta central; en tensión con La Libertad Avanza en la Ciudad; y dividido entre quienes quieren ir solos a nivel nacional y quienes consideran que la supervivencia del espacio depende de mantenerse dentro del proceso político que lidera Milei.