Antes de asumir en la Legislatura, Guillermo Montenegro dejó un desequilibrio económico en General Pueyrredón que ahora debe enfrentar el reemplazante del macrista devenido en libertario: La municipalidad desdobló el pago de sueldos y los guardavidas municipales denuncian una “falta total de gestión“.
En diciembre de 2025, Guillermo Montenegro solicitó licencia como intendente de General Pueyrredón tras ser electo senador bonaerense por La Libertad Avanza. Su partida dejó al descubierto un severo desequilibrio financiero en el municipio que obligó a su sucesor, Agustín Neme, a enfrentar una crisis inmediata.
La gestión interina desdobló el pago de salarios de los empleados de Mar del Plata, una medida que afecta tanto a trabajadores municipales como a guardavidas que custodian las playas durante la temporada estival.
Se trata de una situación aún más alarmante si se tiene en cuenta que el municipio se encuentra en medio de la temporada alta y la precarización no solo impacta directamente en los trabajadores (que a modo de reclamo colgaron banderas con señales contradictorias en las playas), sino que también pone en peligro a los turistas.
Salarios municipales: la crisis que dejó Montenegro
La Municipalidad de General Pueyrredón confirmó que abonará de forma parcial los sueldos correspondientes a diciembre, estableciendo un tope de hasta $2 millones por agente.
Aquellos empleados con haberes superiores deberán esperar una fecha aún no confirmada para cobrar la diferencia. Según estimaciones del Sindicato de Trabajadores Municipales (STM), esta medida afecta a cerca del 10% de la planta de empleados.
El STM respondió con contundencia declarando el estado de alerta y movilización, y exigió “una reunión con carácter de urgente” con el intendente Neme. El gremio lamentó que se abonen “parcialmente” los salarios y reclamó garantías de que “estas circunstancias no se volverán a repetir”.
Esta no es la primera vez que el municipio recurre a esta práctica. El pago desdoblado ya se había concretado en noviembre con los haberes de octubre, lo que también generó reacciones del sector sindical.
En aquella oportunidad, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires tuvo que actuar como mediador en el conflicto. Tras esas negociaciones, el sindicato y el municipio acordaron un aumento salarial y los empleados cobraron el aguinaldo en tiempo y forma, pero en enero las demoras volvieron a repetirse.
El propio Ejecutivo municipal reconoció el “desequilibrio financiero transitorio” y argumentó que la crisis se debería a frenos en los aportes del Gobierno Nacional y del Gobierno Provincial al municipio, un intento por evitar confrontar directamente con el gobierno de Javier Milei, responsable de frenar aportes a la administración bonaerense.
Para poder realizar aunque sea estos pagos parciales, la gestión se vio obligada a solicitar autorización al Concejo Deliberante para utilizar fondos afectados a otras partidas y destinarlos al pago de salarios.
En diciembre las partes habían acordado una paritaria hasta enero de 2027, que prevé que durante 2026 los municipales tengan un incremento real del salario. Sin embargo, el martes previo al desdoblamiento, Neme había reconocido públicamente el desafío que implica el cumplimiento de esa paritaria.
“Firmamos una paritaria acorde y coherente, que no deja de ser difícil para el Municipio en el futuro. Tensiones puede haber; lo único que voy a pedir es un poco de paciencia si eso sucede. Esperemos que no”, expresó el intendente, posiblemente ya con conocimiento del desdoblamiento que se concretaría dos días después.
Guardavidas sin sueldo ni indumentaria
La Unión de Guardavidas Agremiados (UGA) adoptó una llamativa forma de protesta que descolocó completamente a locales y turistas: colocaron simultáneamente todas las señales que indican el estado del mar, imposibilitando identificar cuál era la correcta. La medida buscó visibilizar la situación crítica que atraviesan durante la temporada de verano.
El cuerpo de guardavidas municipal denunció “decisiones arbitrarias, la falta total de gestión y la ausencia de planificación por parte de la Secretaría de Legal, Técnica y Hacienda de General Pueyrredón”.
Según el comunicado difundido por la UGA, no solo sufrieron “una pérdida del poder adquisitivo en los últimos dos años”, sino que “el cobro en tiempo y forma se ha deteriorado gravemente y el pago desdoblado de salarios se volvió una práctica habitual, cuando no es una opción para ningún trabajador”.
La situación es particularmente grave para el personal reciente: “los guardavidas suplentes municipales que comenzaron a trabajar en noviembre aún no cobraron un solo peso de su salario“.
Además, el gremio denunció que “no se entregó la indumentaria de trabajo correspondiente a la temporada 2025/2026, incumpliendo normas básicas de seguridad y vulnerando la dignidad laboral”.
“Cada una de estas situaciones constituye un ataque directo al cuerpo de guardavidas, afectando nuestros salarios y condiciones de trabajo, mientras seguimos cumpliendo con cada guardia, todos los días, sosteniendo un operativo exigente y fundamental para la ciudad”, consideraron desde la entidad gremial.
Pero las denuncias no se limitan a los salarios. La UGA señaló que la dependencia municipal “es responsable directa de la falta de control sobre los concesionarios privados, permitiendo que adeuden los módulos”, es decir, “la tasa municipal que deben abonar para contar con el servicio de seguridad”.
Si esta tasa no se cobra en tiempo y forma, “son los contribuyentes de Mar del Plata quienes terminan financiando los salarios de los guardavidas que trabajan en los balnearios más exclusivos de la ciudad”.
El gremio denunció además que los nuevos pliegos de las “Unidades Turísticas Fiscales” salen sin la obligación para el concesionario de contar con guardavidas en sus frentes de playas, provocando un nuevo gasto al Estado municipal. “Las cuentas son claras: si no se cobra lo que corresponde, faltan fondos para pagar los sueldos“, concluyó la entidad.
Un macrista devenido en libertario
Montenegro, quien proviene de las filas del PRO, es uno de los dirigentes bonaerenses más cercanos a la administración de Javier Milei. Durante su gestión, el intendente comenzó a copiar el relato de Nación y a implementar políticas cada vez más alineadas con el gobierno nacional, que incluyeron medidas controversiales como la detención de personas en situación de calle.
La situación salarial del municipio revela que Montenegro también replicó el ajuste de Milei sobre los empleados públicos en el ámbito local.
Ahora, con su partida hacia la Legislatura Bonaerense, la crisis financiera quedó en manos de Neme, quien enfrenta el desafío de sostener una administración municipal con las arcas vacías y trabajadores que reclaman lo que les corresponde por derecho.
La temporada de verano en Mar del Plata, habitualmente un período de ingresos importantes para la ciudad, transcurre bajo el signo de la protesta y la incertidumbre económica.
