Mario Ishii presentó un proyecto reclamando a Axel Kicillof que aumente el presupuesto para asistencia social, omitiendo mencionar las deudas del gobierno de Javier Milei, por las que la Provincia reclama ante la Corte Suprema. Un insólito accionar que tiene como telón de fondo la interna peronista.
El senador Mario Ishii presentó esta semana un proyecto de ley en la Legislatura bonaerense para declarar la emergencia alimentaria y nutricional en la provincia de Buenos Aires, en medio de la disputa judicial entre la administración de Axel Kicillof y el gobierno nacional de Javier Milei por los millonarios recortes y transferencias impagas a la provincia.
Sin embargo, la iniciativa no apunta a Casa Rosada: en lugar de señalar al Estado nacional por los fondos adeudados, Ishii optó por reclamar al propio gobierno provincial, exigiéndole que reasigne sus recursos hacia la asistencia alimentaria. Su insólito accionar tiene como telón de fondo la interna del peronismo en territorio bonaerense.
Mario Ishii le reclama asistencia a Axel Kicillof
La iniciativa, presentada por el senador kirchnerista de Unión por la Patria y vicepresidente del Senado bonaerense, propone declarar la emergencia alimentaria y nutricional en todo el territorio provincial por un plazo de dieciocho meses.
El proyecto plantea un refuerzo inmediato de las partidas presupuestarias destinadas a comedores escolares, Servicios Alimentarios Escolares (SAE), comedores comunitarios, merenderos y programas de asistencia directa. También propone la actualización bimestral automática de esos montos según el índice de precios al consumidor.
Además, la iniciativa contempla la creación de un Fondo Provincial de Emergencia Alimentaria, financiado con partidas del presupuesto y aportes del Tesoro provincial, y establece una comisión bicameral de seguimiento que recibiría informes trimestrales del Ejecutivo. Los municipios, por su parte, deberían adherir a la ley en un plazo máximo de 120 días.
Lo que llama la atención del texto es lo que no dice. En los fundamentos del proyecto, Ishii describe un escenario de deterioro social y económico en la provincia, pero en ningún párrafo menciona al gobierno de Javier Milei, el ajuste que viene aplicando la administración nacional ni a los recortes que afectan directamente a la provincia de Buenos Aires.
El texto señala que “la provincia atraviesa un escenario de extrema gravedad social, caracterizado por el deterioro acelerado de las condiciones de vida y el aumento sostenido de la vulnerabilidad”, e insta al gobierno de Kicillof a reasignar sus recursos “con criterios de estricta prioridad social” por encima de “obras o erogaciones que no resultan esenciales“.
Por su vaguedad, la redacción podría leerse indistintamente como una crítica al gobierno provincial o al nacional, como si ambas administraciones fueran igualmente responsables de la situación, aunque la omisión de cualquier referencia a Milei resulta, cuanto menos, llamativa.
No es el único legislador cristinista que eligió confrontar con Kicillof antes que denunciar el abandono del Estado Nacional. Meses atrás, la intendenta de Quilmes y diputada bonaerense, Mayra Mendoza, había comentado que ella actuaría en la Legislatura como parte de la “oposición responsable” al oficialismo.
Kicillof se presenta ante la Corte Suprema para reclamar por las deudas de Milei con la Provincia
El Gobernador va a la Justicia para reclamar por las deudas
Otro aspecto llamativo del proyecto de Ishii es que se presenta en un momento en que la provincia de Buenos Aires sostiene una disputa activa con el gobierno nacional por una deuda que supera los 22 billones de pesos en concepto de transferencias impagas y obra pública incumplida.
Una parte de ese reclamo fue llevada ante la Corte Suprema de Justicia, con una audiencia celebrada esta semana a la que el propio Kicillof asistió en representación de la provincia. Se trata de una de las 8 demandas distintas que presentó la Provincia ante el Máximo Tribunal para reclamar por las deudas impagas de Nación.
Dentro de ese universo de deudas figura, precisamente, el financiamiento del programa MESA y del Servicio Alimentario Escolar. El MESA (implementado en 2021 como complemento de emergencia al SAE) dejó de recibir fondos nacionales desde el inicio de la gestión Milei, y viene siendo sostenido íntegramente con recursos provinciales.
Según el reclamo formal presentado por el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroque, eso representó erogaciones de $372.308 millones para la provincia.
A pesar de la deserción del gobierno nacional, en la Provincia por decisión del gobernador @Kicillofok implementamos nuevos aumentos:
⬆️ 30% en el Servicio Alimentario Escolar.
⬆️ duplicación de la asistencia alimentaria a municipios.
⬆️ 25% en Programas Sociales del… pic.twitter.com/A5T7HX7Ogi— Andrés Larroque (@larroqueandres) April 21, 2026
A eso se suma una deuda acumulada de $220.809 millones por el SAE, cuyo financiamiento nacional quedó por debajo de los montos reales necesarios para sostener el programa. En total, los dos reclamos superan los $593.000 millones.
El escrito de Larroque fue dirigido a la ministra de Capital Humano nacional, Sandra Pettovello, y reclama la cancelación de esas deudas. El ministro bonaerense precisó además que, pese a la reducción del aporte nacional, la provincia no recortó sus programas.
“A pesar de la deserción del gobierno nacional, en la Provincia por decisión del gobernador Kicillof implementamos nuevos aumentos“, señaló Larroque, mencionando un incremento del 30% en el SAE, la duplicación de la asistencia alimentaria a municipios y una suba del 25% en los Programas Sociales del ministerio que conduce.
Vale señalar que la aclaración de Larroque se da también poco después de que Ishii presentara su proyecto en la Legislatura bonaerense, por lo que podría entenderse no solo como parte del reclamo a Nación, sino también como una aclaración para el kirchnerismo.
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La interna del peronismo como telón de fondo
Es que el proyecto de Ishii no puede leerse por fuera del contexto político que atraviesa al peronismo bonaerense. El senador integra el sector ligado a Cristina Fernández de Kirchner, que desde hace meses viene protagonizando una tensión creciente con Kicillof. La iniciativa legislativa es, en ese marco, un nuevo episodio de una interna que no da tregua.
Vale mencionar que, en los últimos días, el periodista Horacio Verbitsky aseguró que la expresidenta “apoyaría a cualquier otro candidato peronista que no sea Kicillof” de cara a las próximas elecciones.
Al mismo tiempo, Oscar Parrilli, estrecho colaborador de la exmandataria, viene sosteniendo públicamente que la liberación de la expresidenta (quien se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria e inhabilitada) debería ser la prioridad electoral del espacio.
Parrilli llegó a advertir que, si un presidente asume con Cristina en esa condición, la democracia se vería resentida y el mandatario que asuma estaría debilitado, y no descartó la posibilidad de no participar del proceso electoral si no cambia la situación de la exmandataria.
Detrás de estas señales se perfila una estrategia del cristinismo orientada a condicionar o debilitar la figura de Kicillof, quien a pesar de haberse expresado públicamente en defensa de la expresidenta en reiteradas oportunidades, viene siendo resistido por el kirchnerismo.
Lo cierto es que el gobernador viene consolidando su lugar como el principal referente opositor al gobierno de Milei a nivel nacional, lo que lo convierte en un activo político de peso para el peronismo en un contexto en el que cobra cada vez más fuerza la posibilidad de que sea candidato a presidente en 2027.
De hecho, cada vez más encuestas posicionan al bonaerense no solo como principal representante de la oposición, sino también como la figura política mejor posicionada a nivel nacional, por encima del propio Milei y cualquiera de sus funcionarios.
En ese escenario, un proyecto que le reclama al gobierno provincial mayor inversión social sin mencionar al ajuste del gobierno nacional (en medio de una pelea judicial de Kicillof con Nación por exactamente esos fondos) difícilmente pueda leerse como una coincidencia.