Dice la frase emanada de la sabiduría popular que si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, entonces es perro.
La metafórica aseveración viene con su efectividad inagotable a poner en evidencia definitivamente lo que solo a quienes poseen una insondable vocación de sordera, y eso es que La Libertad Avanza es a la democracia argentina lo que Vox, o incluso el PP, a la española.
Esto es no el negacionismo liso y llano, que ya de por si es repudiable, sino la abierta reivindicación del terrorismo de Estado como parte inescindible de eso otro que ese partido autodenominado libertario trae como parte del combo: el plan económico que promete una vez más la destrucción del entramado productivo mediante una serie de medidas que se sintetizan en la frase “apertura unilateral del comercio exterior”, que aparece así tal cual en la plataforma presentada ante la justicia. Es que la represión es condición necesaria cuando lo que se pretende es imponer un modelo económico-político-social que profundice las desigualdades existentes dotando de mayores privilegios a quienes ya los tienen y condenando al resto al oprobio.
En la semana que culmina, a pocos días de la determinante segunda vuelta electoral, se conoció un video publicado en la red social Tik Tok por parte de un militar retirado llamado Iván Volante, amigo de la candidata a la vicepresidencia en fórmula con Javier Milei, Victoria Villarruel, en el que muestra un Ford Falcon verde acompañado por una leyenda que indica que “7, aunque un poco incómodos, entran en este baúl”. El video fue compartido por Villarruel en sus propias redes lo que generó repudios del lado democrático de la vida.
El mismo Volante ya había adquirido cierta relevancia pública cuando en otro video pretendió criticar a Agustín Rossi respecto de su gestión cuando estuvo al frente del Ministerio de Defensa. “Mi apoyo al Capitán y a todos nuestros hombres de las FFAA, FFPP y FFSS que padecen la demonización y el maltrato del kirchnerismo”, escribió la defensora de genocidas.
Este episodio se suma a los festejos de militares condenados por delitos de lesa humanidad tras el triunfo de Milei en las PASO, a los dichos del propio Milei durante el primero de los debates entre candidates a la presidencia cuando desconoció que hubo una dictadura asegurando que aquello se trató de una guerra en la que los militares cometieron “excesos”, y, entre otros, a las recientes declaraciones de la también defensora de genocidas Cecilia Pando, quien aseguró que los militares presos deberán ser liberados porque el hipotético gobierno de LLA deberá “tomar decisiones”.
En otras palabras, Pando exigió palo, bala y secuestro para quienes vayan a oponerse al programa económico a implementarse.
La operación de sentido encabezada por Villarruel, secundada por Milei y sostenida por el sector macrista del PRO pretende no negar, sino legitimar el andar represivo y genocida de la última dictadura.
De esta manera, entre el plan económico de LLA que recupera aspectos de los planes de Martínez de Hoz durante la dictadura y de Cavallo durante el menemismo y la abierta reivindicación de la dictadura tenemos, en el año del cumpleaños 40 de nuestra democracia, el triste hecho de la existencia de una facción política esencial e inherentemente antidemocrática con serias chances de hacerse con la primera magistratura para conducir los destinos de un país a cuyo pueblo desprecian.
Pasado el sofocón por la falta de combustibles con la consiguiente afectación de la campaña de Sergio Massa por Unión por la Patria, el Ministro-candidato continuó su camino con presencias y actos en distintas provincias, entre ellas la siempre difícil Córdoba, a la vez que prosiguió con algo que viene haciendo desde hace un tiempo: describir las consecuencias que para la población tendrán las medidas de Milei si este llega a la presidencia.
Desde el aumento gigantesco del costo de los pasajes en el transporte público si se eliminan los subsidios a lo que saldría costear una carrera universitaria si se imponen los vouchers, la caída en las jubilaciones y la destrucción de empresas y empleos si se realiza la prometida “apertura unilateral del comercio exterior” y la rotura de relaciones diplomáticas con Brasil y China, los dos principales socios comerciales de nuestro país.
Respecto de esto último, el ultraderechista Milei volvió a explicitar esa intención en una entrevista reciente con el también ultraderechista Jaime Bayly en la que calificó a Luiz Inacio Lula Da Silva de “corrupto”.
Como contrapartida, Massa promete una corrección del rumbo económico haciendo hincapié en la política exportadora para todas las ramas de la actividad económica y en especial a la vinculada con el agro y la energía, apalancada esta última rama en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner que permite mover la producción de Vaca Muerta, a la vez que convoca a un gobierno de unidad nacional sobre la base de una serie de puntos sintetizados en la necesidad de dejar de estar sometida Argentina a un acuerdo asfixiante con el FMI y promover el desarrollo industrial además del educativo y el científico-tecnológico.
Para las elecciones del 2015 se reiteraba que “nunca estuvo tan fácil la elección”, en el sentido de la contraposición de la propuesta de continuidad del modelo impulsado por el kirchnerismo con la que finalmente ganó aquella contienda, la de Macri con su ideario y praxis neoliberal en la mano.
El resultado es harto-conocido.
Hoy parece incluso más fácil interpretar el sentido de las tensiones del momento histórico, no obstante lo cual, en un escenario aparentemente parejo, LLA tiene reales chances de ganar la elección. También las tiene por supuesto Massa pero el solo señalamiento de las posibilidades “libertarias”, con todo lo que es evidente, asusta.
A todo esto, desde el campo nacional y popular nos debemos un ejercicio de memoria que fortalezca lo que tanto tenemos ejercitado que es la militancia. Sergio Massa, con todo lo que puede y debe reconocérsele, cuando se fue del kirchnerismo anduvo por los rincones proponiendo que el sistema previsional dejara de ser exclusivamente solidario para pasar a ser mixto (con participación privada), pidió en reiteradas oportunidades la baja de edad de imputabilidad de los menores y se opuso al proyecto de reforma del Código Penal que tenía una comisión encargada de formular el proyecto a cargo de Roberto Carlés, hoy embajador en Italia. Massa decía que de aprobarse aquel proyecto, “Videla estaría libre”.
Las vueltas de la historia y la naturaleza dinámica de la política y del peronismo lo ponen en un lugar de cerrada defensa de aquello que en alguna medida en su disputa con el kirchnerismo cuestionaba y, más importante aún, en su emergencia como un nuevo líder político y estadista de fuste si se dan dos cosas obvias: que gane la elección, y que haga un gran gobierno.
Con todo, con el convencimiento de que hoy Massa es la mejor opción por lejos para llevar adelante un gobierno que intente contener a todos los sectores, reconstruya la economía y la confianza del pueblo en la política y garantiza, fortalezca y profundice el piso de derechos de los que les argentines gozamos, para el campo nacional y popular queda la siempre inmensa tarea de hacerse oír y accionar para que el camino elegido no se tuerza. Es imprescindible que esto sea así, tanto como que la dirigencia política tome mayor noción del día a día de las personas.
Es necesario, además, marcar una diferencia fundamental: LLA es una fuerza que en su ADN lleva el odio a la otredad y el endiosamiento del mercado (desde la perspectiva neoliberal) con la promesa de represión y exterminio, mientras que Unión por la Patria contiene el ideario del desarrollo del país sobre la base de las ideas de justicia social, soberanía política e independencia económica desde una perspectiva popular, colectiva, en la que se entiende que la patria, es el otro.
El surgimiento de una figura delirante, mesiánica y peligrosa como es Javier Milei está promovido si por el conglomerado de medios dominantes que son punta de lanza de los intereses económicos concentrados de ayer y siempre, pero también se sostiene en lo que Cristina Kirchner llama “insatisfacción democrática”, fenómeno global fortalecido por las consecuencias de la pandemia de Covid-19 y que une con un hilo bien visible a Trump en Estados Unidos con Bolsonaro en Brasil, Meloni en Italia, Le Pen en Francia, el partido Vox en España con Milei en nuestra tierra.
El fenómeno, a la vez que inducido, se verifica en sus consecuencias cotidianas: caída del poder adquisitivo de los salarios, incertidumbre/miedo respecto del futuro, cuestionamiento a las bases del sistema democrático.
A días estamos de un momento determinante que nos pondrá ante la posibilidad de reconstruir el sistema de representación sobre la base de los valores democráticos a 40 años de la recuperación de la democracia, o bien nos dejará al borde del abismo.


