El Gobierno de Javier Milei acordó con sus bloques aliados sesionar este jueves para impulsar la suspensión de Edgardo Kueider, con el objetivo de amortiguar el impacto del escándalo y evitar que Unión por la Patria concrete el pedido de expulsión en el Senado.
Recientemente la bancada de Unión por la Patria pidió una sesión especial para tratar en el Senado la destitución de Edgardo Kueider, quien la semana pasada fue detenido en Paraguay mientras transportaba más de 200 mil dólares sin declarar por la frontera con Brasil.
En medio de la escalada del escándalo, que involucra a uno de los aliados legislativos del Gobierno de Javier Milei, La Libertad Avanza trazó un acuerdo con las bancadas aliadas y colaboracionistas para impulsar una alternativa: suspender al entrerriano hasta el 1 de marzo.
En este contexto, la cámara alta sesionará este jueves para definir el futuro del legislador. Los senadores deberán definir entre la suspensión o la expulsión de Kueider, medidas que requerirán el apoyo de dos tercios del recinto. La tercera alternativa es aceptar el pedido de licencia del entrerriano, que requeriría una mayoría simple.
“No hay ninguna duda que hay que expulsarlo”
Por lo pronto, desde la bancada PRO confirmaron que se presentarán en el recinto para aportar al quórum. Tras la reunión de bloque que sostuvieron el martes, el líder de los Senadores amarillos, Luis Juez, indicó que “no hay ninguna duda que hay que expulsarlo“.
Sin embargo, una senadora admitió que fue una reunión “acalorada“, ya que “atañe a todos los senadores la situación de Kueider“. Sobre la posibilidad de expulsarlo, había dicho que “lo estamos evaluando, algunos creen que puede caberle una suspensión, pero lo que es seguro es que Kueider no vuelve más”.
Es que, tras las declaraciones de Juez, los gobernadores del espacio comenzaron a comunicarse con sus legisladores advirtiendo que “si avanzamos con esto, cae medio Senado“. Así lo confirmó una senadora que no tiene previsto estar entre los presentes el jueves.
En este contexto, la bancada comenzó a suavizar su posición hasta decantarse por apoyar la suspensión de Kueider hasta el 1 de marzo (sin goce de haberes), momento en el que iniciarán las sesiones ordinarias.
Esta alternativa les permitiría al oficialismo y sus aliados diluir el escándalo, con la excusa de que estarían esperando resoluciones de la justicia de Paraguay antes de tomar una decisión definitiva.
La iniciativa recibió el respaldo de La Libertad Avanza, el riojano Juan Carlos Pagotto pidió a la justicia que actúe “rápido” y habló de una “suspensión precautoria”, reconociendo el “derecho a defensa” de Kueider.
Lo cierto es que nadie quiere pagar el costo político de defenderlo, por lo que los macristas ya adelantaron que “no vuelve al Senado”. Además, recibieron a directores y a algunos senadores como Carlos “Camau” Espínola, parte del bloque del entrerriano.
En cuanto al radicalismo, sus integrantes se reunirán hoy para definir la estrategia a seguir, aunque en la bancada de Eduardo Vischi también tienen previsto dar quórum, a la hora de votar, se decantarían por la suspensión. “Expulsar sin condena genera un precedente complicado“, comentan.
Entre la suspensión y la expulsión
Así, entre oficialistas y opositores se analizan tres posibilidades. La bancada de Unión por la Patria (liderada por José Mayans y Julieta di Tullio) pide la expulsión, mientras que La Libertad Avanza y sus bloques aliados (el PRO y UCR) plantean la suspensión junto a miembros de las bancadas dialoguistas.
La cuestión de fondo pasa por quién ocupará el escaño que Kueider dejaría libre en caso de que se concrete alguna de estas posibilidades. Si el entrerriano es expulsado, será reemplazado por la camporista Stefanía Cora y el bloque peronista pasaría de 33 a 34 senadores.
Entre tanto, el oficialismo y sus aliados sumarían -en el mejor de los casos- 37 voluntades, ya que Víctor Zimmermann (UCR) sigue haciendo uso de su licencia para ocupar un cargo en Chaco.
En cambio, si Kueider es suspendido su banca quedará vacante, al menos hasta el primero de marzo, cuando darán comienzo las sesiones ordinarias. En la semana anterior, las autoridades de la cámara alta deberán llamar a una sesión para ratificar o renovar las autoridades del cuerpo.
Mónica Silva (Juntos Somos Río Negro), ya adelantó que apoyaría la suspensión. Para ella, Kueider “tiene que ser desplazado de su lugar” hasta que la justicia tome una decisión sobre su situación.
Aun así, la suspensión dejaría al cuerpo con 70 integrantes (dos bancas vacías) y al peronismo en una situación más fuerte con respecto al oficialismo, ya que precisarían 36 voluntades para el quórum. La preocupación en Casa Rosada es palpable, ya que el tema se coló en la convocatoria a sesiones extraordinarias, que desde que explotó el escándalo permanecen frenadas.
Por lo pronto, la sesión del jueves contaría con el quórum de 29 senadores peronistas, los 7 integrantes del PRO, los dos misioneros del Frente Renovador de la Concordia, la tucumana Beatriz Avila, la rionegrina Mónica Silva y algunos legisladores de la UCR. Es decir, 40 legisladores, una cifra muy por encima de los necesarios.
Las complicaciones comenzarán cuando deban definir si avanzan con la suspensión o la expulsión. Ambas iniciativas requieren dos tercios, y ninguno de los sectores tiene asegurado el apoyo.
Desde el kirchnerismo ya advirtieron que “los que están por la suspensión tendrán que decidir entre ser funcionales a la permanencia de Kueider o expulsarlo“. Sin embargo, Juan Manzur, Sandra Mendoza, José Neder y Gerardo Montenegro se encuentran en el Vaticano y podrían no llegar a CABA para sentarse en sus bancas.
El pedido de sesión había corrido por cuenta de José Mayans, Juliana di Tullio y Anabel Fernández Sagasti, aunque al interior del peronismo también se debaten las alternativas, ya que un sector argumenta que una expulsión sentaría un mal precedente y dejaría expuestos a algunos legisladores con causas abiertas a ser el blanco de la revancha del oficialismo.
“No significa que pensemos que no es corrupto pero, ante un gobierno como el de Milei, se puede volver en contra”, reconocieron.
Caos en el oficialismo
Si bien trascendió que la convocatoria oficial de Victoria Villarruel se producirá en las próximas horas, lo cierto es que la vicepresidenta aún espera señales de Casa Rosada para elaborar una estrategia para el oficialismo.
En Casa Rosada se limitaron a intentar desligarse de Kueider y achacárselo al kirchnerismo, una maniobra a la que se plegó la titular del Senado, pero aún no está claro que conceda la apertura del recinto.
“Está esperando indicaciones de la Casa Rosada”, dijeron en un despacho aliado, aunque “la oposición puede sesionar igual, con Silvia Sapag como vicepresidenta de la Cámara“. Por lo pronto, Casa Rosada no tiene sus llamados o mensajes consultando qué hacer.
“Hasta ayer no le atendía nadie el teléfono y hoy dijo que ya hicieron la consulta pero todavía no le responden“, reconoció el martes una fuente parlamentaria, en medio de una situación de desconcierto entre los senadores aliados.
Vischi incluso habría sugerido el envío de una nota formal para tramitar el pedido de licencia del legislador y así evitar el debate en el recinto. Sería una salida decorosa para el entrerriano.
Entre tanto, Juan Carlos Romero (parte del interbloque Las Provincias Unidas) y Espínola evaluaban llevar adelante una conferencia de prensa junto a los jefes de bancadas aliadas al gobierno para despegarse del caso. “Queríamos desagraviar al Senado y poner en marcha una investigación en el marco de la comisión”, comentaron desde el sector.
“Ya estamos hinchados las pelotas porque hasta se había metido Lule Menem para ver cómo se resolvía pero desapareció“, comentaron en una oficina cercana a la de la Vicepresidenta, al tiempo que indicaron:
“Seguimos esperando que haya alguien que establezca una línea en el Senado, mande a dos agentes a Paraguay para explicarle al juez y al fiscal cómo es la situación y que, de paso, le dejen un pan dulce a Kueider”.