¿Cualés fueron los primeros efectos y desafíos de la llegada de Massa al gabinete?

Sergio Massa asumirá un “superministerio” a cargo de tres dependencias: Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, Pesca y Ganadería. De esta manera, la nueva cartera tendrá a cargo áreas clave para el control de las variables de la economía: inflación, dólar, tarifas y comercio exterior. Repasamos cuáles fueron los primeros efectos y qué desafíos tendrá el “superministro” en el corto plazo.

Sin anunciar ninguna nueva medida, los mercados respondieron positivamente: bajaron fuerte el dólar y el riesgo país y además subieron los bonos y las acciones. Un síntoma ineludible que el problema no era la economía, sino la conducción política del gobierno.

Con los nuevos cambios en el Poder Ejecutivo se da una situación inédita en el país: la conformación de facto de un Primer Ministro en un sistema presidencialista. El nuevo rol de Massa -y la respuesta de los mercados al mismo así como el apoyo mayoritario de la coalición gobernante- deja al presidente Alberto Fernández con una reducción considerable de su poder político, reconvertido -probablemente- en una figura más protocolar que ejecutiva.

La respuesta del mercado y del FdT

El índice Merval subió el 6,3%, las acciones que cotizan en Wall Street el 5%, los bonos en dólares entre el 7 y el 11%, mientras que el riesgo país bajó casi 400 puntos y el dólar blue cayó 12 pesos.

No fue necesario anunciar nada, sino simplemente que se supiera que a partir de ahora existirá un gabinete económico cohesionado y que cada medida tendrá el respaldo de todos los sectores internos. Algo que claramente no ocurría en el caso de Martín Guzmán y que no estaba de todo claro con Silvina Batakis, quien en cada encuentro que tuvo esta semana en Washington debió responder consultas acerca del nivel de consenso político con el que contaba para hacer lo que prometía.

Fueron muchos los actores de peso dentro del Frente de Todos que impulsaron los cambios: El jefe de gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, muy cercano a Máximo Kirchner y representante de los intendentes del GBA, fue de los más enfáticos al reclamar el miércoles que se sumara a Massa al Ejecutivo nacional para apuntalar la “reconstrucción” del Gobierno. Poco después, fueron los gobernadores del FdT quienes le plantearon cara a cara al Presidente que apurara las decisiones para solucionar los múltiples frentes abiertos que tiene el oficialismo en materia económica.

Los desafíos inmediatos

En las próximas semanas, el tigrense tendrá desafíos urgentes que atender: la inflación de alimentos de julio será muy elevada, en agosto se discutirá por el nuevo salario mínimo y en septiembre se espera por una nueva revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y un vencimiento de deuda cercano al billón de pesos.

Massa comenzará el lunes próximo a designar a los funcionarios que lo acompañarán en su gestión al frente de los inminentes desafíos.

En principio, a mediados de agosto el Indec dará a conocer el Índice de Precios al Consumidor de julio. De acuerdo a un informe de la consultora LCG, en las primeras tres semanas de julio, los alimentos acumulaban un aumento del 6,2%, registro que mensualizado da un 8,6%.

Massa tendrá a su cargo la Secretaría de Comercio, lo cual conllevará la dura tarea de fijar medidas que promuevan la desaceleración de precios. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado que difunde el Banco Central, la inflación proyectada hacia fin de año se ubica en el 70%.

En paralelo, en agosto se reunirá el Consejo del Salario para definir la suba de la remuneración mínima. En marzo pasado se pactó 45% en cuatro tramos y dos meses después, una vez que Máximo Kirchner anunció la presentación de un proyecto de ley para adelantar las cuotas, el propio Ejecutivo apuró esos pagos frente a una expectativa inflacionaria que oscilaba el 60%.

Uno de los objetivos que fija el acuerdo con el FMI es la acumulación de divisas. En septiembre habrá una nueva revisión trimestral del organismo y los problemas de compra de dólares se dificultaron por la alta demanda energética que produjo la guerra en Europa. Massa entablará el diálogo con los representantes del Fondo para discutir el futuro del acuerdo.

La meta del Gobierno es engrosar las arcas del Banco Central en U$S 15.000 millones, pero en la historia hay muy pocos ejemplos en los que la Argentina haya podido lograr ese nivel de acumulación en un lapso de 36 meses.

Por otra parte, otro de los desafíos que Massa deberá afrontar es la normalización del mercado de deuda en pesos. La fecha clave en la que están puestas todas las expectativas es septiembre, cuando vencerán más de $ 1 billón. Por ese motivo, el Gobierno busca asegurar una estructura financiera solvente para que el mercado renueve sus tenencias y no se vuelque a los dólares alternativos.

Inflación, dólar, retenciones, FMI, déficit fiscal, tarifas y otros indicadores fundamentales para el andar económico pasarán por el organigrama que anunciará Massa el próximo lunes. Restará saber si llegarán los efectos deseados para aliviar la incertidumbre y recuperar el poder adquisitivo de los salarios.

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