Desde el Frente de Todos avanzan en los distintos distritos del país la conformación de las listas para el Senado Nacional, cámara de vital importancia para el tratamiento de las leyes del Ejecutivo. La vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner, una de las tres socias principales de la coalición gobernante, observa detenidamente el proceso.
El Senado renueva las 24 bancas de la elección 2015, cuando la contienda presidencial empujó las listas peronistas, mientras que en las legislativas las oposiciones suelen ganar terreno.
El Frente de Todos tiene 41 votos, cuatro más que el quorum, y la ayuda la misionera Magdalena Solari Quintana y el rionegrino Alberto Weretilneck, quienes fueron aliados disciplinados en 2020 pero pueden dejar de serlo.
Con la votación de noviembre el bloque se achicará y para no correr riesgos CFK quiere poder retener a sus senadores más leales o sumar otros que garanticen lealtad. Las listas deben presentarse el sábado 24 del corriente.
La primera señal la dio en La Pampa, donde los dos senadores que ingresaron hace seis años de la mano de Carlos Verna se irán a sus casas: Daniel Lovera y Norma Durango. El gobernador Sergio Ziliotto ubicó a su ministro de Gobierno y Justicia Pablo Daniel Bensusán, pero el segundo lugar de la lista fue para María Luz “Luchi” Alonso, secretaria administrativa del Senado y una de las figuras más cercanas a Cristina Kirchner. El triunfo no está el riesgo por lo que ambos tendrán un lugar una banca.
No es el caso de otras provincias en las que Cristina mira de cerca la cabeza de la lista para no arriesgar, porque quienes resulten elegidos deberán mostrar fidelidad en los últimos años del gobierno y la totalidad del siguiente. Demasiado tiempo para pedir garantías de fidelidad.
La vice nunca olvida una prueba de fuego como fue aquel 2018 en el que volvió al Senado, Miguel Ángel Pichetto no la aceptó en el bloque del PJ y junto a Mauricio Macri presionaron a los gobernadores para excluirla. Sólo la acompañaron 8 senadores y los que quedan tienen siempre prioridad para pedir su reelección.
Es el caso de la santafesina María de los Ángeles Sacnun, tal vez el mayor dilema de Cristina por estas horas. Las encuestas que llegan a su despacho vaticinan un triunfo de Juntos por el Cambio en esa provincia, por lo que si Sacnun no encabeza la lista, su reelección corre riesgo.
Pero el gobernador Omar Perotti quiere la continuidad de su su sucesor Roberto Mirabella y lo defiende con una supuesta mejor aceptación en zonas rurales de la provincia, donde el kirchnerismo volvió a sus niveles más altos de rechazo después de la fallida estatización de Vicentin.
Claro que si la derrota es irreversible, la banca por la minoría tiene un valor en sí mismo y puede resultar indiferente perder por poco o mucho. “El tema es que nosotros creemos que podemos ganar. En 2019 vencimos a 2 gobiernos y no vamos rendirnos por una encuesta“, dicen en el peronismo santafesino.
En Mendoza la situación es similar, sólo que la derrota del oficialismo no está en duda, pero la falta de una tercera fuerza consolidada en la provincia garantiza la retención de la banca por la minoría que tiene Anabel Fernández Sagasti, nada menos que la vicejefa del bloque Frente de Todos y una de las principales confidentes de CFK.
En Chubut el FdT perderá bancas porque tiene las 3, producto de la disputa que tuvo en 2015 con el entonces gobernador Mario Das Neves, fallecido dos años después. El senador Alfredo Luenzo, se alistó al Frente de Todos en 2019.
Guarda una medalla de lealtad: el 15 de agosto de 2018 se negó a bajar al recinto a dar quórum y habilitar los allanamientos de Cristina por la causa fotocopias. Era la segunda sesión en que Pichetto intentaba votarlos, se frustró y fue necesario convocarla la semana siguiente, cuando el macrista Esteban Bullrich volvía de viaje y los números estaban.
Aquella sesión fue la línea divisoria de Cristina entre quienes son de de confianza quienes no. Perotti fue uno de los que dio quórum y rara vez el kirchnerismo duro lo olvida. Pero Luenzo tiene por delante a Nancy González, activa en el bloque de la ahora vice en 2018, antecedente suficiente para exigir la reelección. Pocas chances le ven al chubutense Mario Pais, en la lista de los que buscaba quórum con Pichetto en aquellas sesiones contra Cristina pedidas por el fallecido juez Claudio Bonadío.
Pero el problema más grande en Chubut es la pelea entre los referentes locales como el vicegobernador Ricardo Sastre, de Puerto Madryn, hermano del intendente de esa ciudad; y el ex jefe comunal de Comodoro Rivadavia Carlos Linares, que quiere ser senador. “Si se arregla la interna, podemos ganar“, confían cerca de la vicepresidenta.
Donde no hay victoria posible es el Córdoba, pero sólo se renueva la banca de Carlos Caserio y al FdT le alcanza con renovarla, porque si bien también fue de los que autorizó los allanamientos a CFK, luego se alistó al Frente de Todos, Alberto Fernández lo ubicó en la primera línea y se convirtió en una pieza clave del bloque. Claro que para reelegir necesita no ser superado por una boleta corta patrocinada por el gobernador Juan Schiretti.
En Corrientes la victoria no está en los planes, porque como cada vez que se elige gobernador, la UCR se llevaría las 2 bancas del Senado. Para la de minoría cotiza la reelección de Ana Almirón, otra de las integrantes del bloque peronista.
En los medios locales hace meses que Almirón confirma la salida de su colega Carlos Espínola, otro de los que se sentó en aquella paradigmática sesión de los allanamientos en 2018 y hasta se mostró con Pichetto cuando ya era candidato a vice de Macri.
En el Frente de Todos fue aceptado, pero ni siquiera le dieron la presidencia de la Comisión de Deportes, que como ex campeón olímpico tenía por naturalidad. Un dato: la comisión nunca se conformó.
Otro que quedó en la mira por votar los allanamientos y hasta coordinar el debate en comisión que lo llevó al recinto fue el catamarqueño Dalmacio Mera, también reinsertado en el Frente de Todos y con la presidencia de la comisión de seguridad interior.
Mera ya anunció que no buscará su reelección y suena para liderar la lista la ex gobernadora Lucia Corpacci, capaz de garantizar un triunfo holgado. No le permitiría la reelección a Inés Blass, peronista que nunca se enfrentó a CFK aún cuando no aceptó sumarse a su bloque.
En Tucumán la victoria oficialista está asegurada.
El gobernador tucumano, Juan Manzur, eligió al diputado Pablo Yedlin para mudarse al Senado, junto a la legisladora Sandra Mendoza. Se lo informó al ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro, otro de los confidentes de CFK, quien, como en todos los casos, tiene que dar su acuerdo.