Una Senadora denunció amenazas y lesiones tras la orden de Villarruel para que cierren su despacho

La Senadora Fueguina Cristina López denunció penalmente al personal de Seguridad del Congreso por lesiones, amenazas y manoseos. Victoria Villarruel había mandado a cerrar su despacho y López denuncia que se trata de una represalia por haber jurado por los 30.000 desaparecidos.

La senadora por Tierra del Fuego, Cándida Cristina López, presentó este lunes una denuncia penal contra el personal de seguridad del Senado por lesiones, amenazas y agresiones sexuales, luego de un violento incidente ocurrido cuando intentaba ingresar a su despacho en el Palacio Legislativo.

La denuncia, radicada en la comisaría del Congreso, incluye acusaciones de manoseos en la zona de los glúteos y en la zona pélvica delantera, además de golpes que le provocaron un hematoma de 5 x 3 cm en el tobillo derecho.

El conflicto escaló tras la decisión de la vicepresidenta Victoria Villarruel de cambiar la cerradura del despacho de López, colocar una faja de clausura en la puerta y retirar la placa identificatoria de la legisladora.

Dicha medida se llevó adelante en la previa del fin de semana, cuando la oficina estaba vacía, y habría sido ejecutada personalmente por la titular del Senado y Vicepresidenta, según testimonios recogidos por la senadora.

Inédita violencia contra una legisladora opositora

El incidente tuvo lugar este lunes por la mañana, cuando López se presentó en el cuarto piso del Palacio Legislativo acompañada por su marido, el legislador fueguino Juan Carlos Pino, y un cerrajero para intentar recuperar sus pertenencias personales, entre ellas su computadora, documentos y otros objetos que habían quedado dentro del despacho clausurado.

Al llegar al lugar, la senadora se encontró con que el personal de seguridad había montado una barricada con sillones frente a la entrada de la oficina y le bloqueó el acceso. Cuando López y el cerrajero intentaron franquear el obstáculo, se produjo un forcejeo en el que la legisladora resultó herida.

Las lesiones físicas fueron constatadas por el doctor Gustavo Apreda, médico del Senado, quien elaboró un informe oficial describiendo el hematoma en el tobillo derecho y registrando además dolores internos en el brazo derecho de la senadora, producto de la forma en que fue sujetada durante el forcejeo.

En la denuncia presentada ante las autoridades se detalló que “la damnificada fue agredida físicamente, recibiendo un golpe en la pierna derecha, empujones y manoseos en la zona de los glúteos, en la zona pélvica delantera, en la zona de las entrepiernas, junto a un manoseo corporal en otras zonas, sintiéndose ultrajada”.

El origen de la situación fue el viernes pasado, cuando López intentó ingresar a su despacho por la tarde y se encontró con varios custodios que habían cruzado dos sillones tipo barricada en la entrada. Los agentes le informaron que no podía pasar y la senadora notó que habían quitado la placa de bronce con su nombre de la entrada.

La oficina en cuestión pertenecía al senador saliente por Salta, Sergio Leavy, quien había acordado ceder el espacio a López, siguiendo una tradición habitual en el Senado.

Se trata de un despacho que históricamente ocuparon legisladores fueguinos, por lo que la senadora lo consideró una reparación después de haber trabajado durante sus primeros dos años en oficinas del anexo y en un espacio reducido dentro del Palacio Legislativo.

Este acuerdo de traspaso había sido comunicado formalmente a la Presidencia del Senado por el interbloque de Unión por la Patria, siguiendo los usos y costumbres habituales de la Cámara. Sin embargo, a diferencia de otros casos similares entre legisladores del oficialismo y la oposición, el despacho de López fue el único que amaneció fajado y con la cerradura cambiada.

En uno de los videos que circularon del incidente, un encargado de seguridad parado frente a la puerta confirmó ante la senadora Juliana Di Tullio, jefa del bloque de López, que había sido la propia Villarruel quien había ingresado al despacho y lo había clausurado.

“¿Alguien está grabando lo que dijo? ¿La presidenta del cuerpo entró a un despacho de una senadora sin su permiso?“, se alarmó Di Tullio. En el mismo video, Di Tullio le dijo a López: “Si te falta algo, ya sabés”, haciendo referencia a que Villarruel había ingresado al lugar donde la senadora había dejado su computadora personal.

López envió mensajes a las autoridades y aguardó hasta pasado el mediodía del lunes, esperando que desde la presidencia del Senado se comunicaran con ella o con alguien del bloque para informarle sobre la decisión.

Sin ninguna respuesta de parte de la vicepresidenta durante todo el fin de semana, decidió actuar por su cuenta para recuperar sus herramientas de trabajo, lo que derivó en la agresión del personal de seguridad denunciada.

“Es un ataque de extrema gravedad institucional”

La senadora López atribuyó el accionar de Villarruel a una represalia política por la fórmula que eligió para prestar juramento en el recinto el viernes pasado, cuando lo hizo “por los 30 mil desaparecidos” frente a la Vicepresidenta, quien tiene trayectoria militante en grupos caracterizados por el negacionismo frente a los crímenes de lesa humanidad de la Dictadura.

El video de la jura se volvió viral por su ironía al deletrear el número: “tres, cero, punto, cero, cero, cero, 30 mil desaparecidos…sí, juro”. El gesto venía a cuento de las dificultades que supo mostrar en algunas sesiones el jefe de la bancada de La Libertad Avanza, Ezequiel Atauche, para leer cifras grandes.

“Que la vicepresidente Villarruel ingrese de manera ilegal al despacho de otro senador nacional es un ataque de extrema gravedad institucional y una violación a la autonomía del Poder Legislativo”, afirmó López tras el episodio.

La legisladora enfatizó que “los dueños del Senado de la Nación son los senadores, no la vicepresidenta. Ninguna autoridad puede impedir que un legislador acceda a su lugar de trabajo”.

López además advirtió sobre las implicancias democráticas del episodio: “Si se permite que una autoridad del Senado pueda castigar a un senador por su postura, mañana se podrá hacer lo mismo con cualquier representante. Es un mensaje muy peligroso para la democracia“.

La senadora señaló que ningún otro despacho en el Senado fue fajado ni le cambiaron la cerradura, estando senadores del oficialismo y de la oposición con acuerdos políticos similares a los de López y Leavy, lo que refuerza su interpretación de que se trató de una acción dirigida específicamente contra ella.

Colaboradores de López indicaron que varios senadores habían cambiado de despacho, incluso del bloque de Unión por la Patria, y que la única con la que Villarruel se comportó de esa manera fue la legisladora fueguina.

La senadora concluyó: “Estos hechos no pueden naturalizarse ni pasar por alto. Los derechos constitucionales y el respeto por la representación democrática deben garantizarse siempre”.

El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, repudió la agresión y solicitó que lo sucedido sea investigado con seriedad para esclarecer responsabilidades. Al respecto, indicó:

“Acompaño a Cristina López y solicito que lo sucedido sea investigado con seriedad para esclarecer responsabilidades. Las y los representantes del pueblo deben poder ejercer su tarea con total libertad y en un entorno de respeto”.

También se pronunció el intendente de Ushuaia, Walter Vuotto, quien calificó lo ocurrido como “prácticas autoritarias que no tienen lugar en una Argentina democrática“. Lo encuadró en una búsqueda de disciplinamiento y de un intento de condicionar la autonomía del Poder Legislativo. “Un precedente grave que debemos rechazar”, subrayó.

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