Por orden de ENARGAS se restringió la distribución de gas a estaciones de servicio e industrias para garantizar el abastecimiento residencial: Ya es la tercera vez que se frena el suministro desde la asunción de Javier Milei, pero es la primera vez que ocurre antes del invierno.
Por orden de ENARGAS, las distribuidoras Naturgy BAN y Metrogas restringieron desde las 6 horas del martes el suministro de gas a estaciones de servicio e industrias en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) para garantizar el abastecimiento residencial ante la ola de frío.
Aunque el gobierno de Javier Milei ya había enfrentado el mismo problema durante los inviernos de 2024 y 2025, esta vez las restricciones llegaron en otoño, antes de que comenzara la temporada de invierno, más exigente para el sistema energético.
Otra vez restricciones en la distribución de GNC
La medida, dispuesta “hasta nuevo aviso” por el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS), afecta únicamente a los usuarios con contratos de suministro interrumpible, una modalidad que implica tarifas más bajas a cambio de no contar con garantía plena de abastecimiento durante picos de demanda.
Bajo ese esquema, las estaciones de GNC y las industrias alcanzadas quedaron obligadas a no superar el volumen de gas firme contratado. Quienes incumplan esa limitación enfrentan una multa equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico vendido en exceso.
El detonante fue una caída brusca de temperaturas, por debajo de los valores habituales para esta época del año, que disparó el consumo domiciliario de forma repentina. Pedro González, consultado por Energy Report, explicó el mecanismo con precisión:
“¿Cuánto se tarda en prender una estufa en una casa? Uno o dos minutos. Bueno, imaginate si en un minuto se encienden un millón de estufas al mismo tiempo: eso hace que la presión troncal de los gasoductos disminuya”.
Ante esa caída de presión, la regulación del sector establece un orden de prioridades. En primer lugar, se garantiza la llamada demanda prioritaria, que incluye hogares, hospitales, escuelas y centros esenciales. Recién después se atiende a los contratos firmes y, por último, a los interrumpibles, que son los primeros en ser limitados cuando el sistema está bajo estrés.
En el AMBA, cerca del 90% de las 800 estaciones que operan bajo las redes de Naturgy BAN y Metrogas tienen contratos firmes, por lo que la restricción afecta a una minoría.
Sin embargo, la situación es más crítica en ciudades como La Plata, donde predominan los contratos interrumpibles y solo alrededor de cinco de las 45 estaciones pueden seguir operando normalmente durante una restricción. En Mar del Plata, el 30% de las 50 estaciones operan bajo esa modalidad.
González señaló que la normalización del servicio depende de la evolución del clima: “Estimo que esto va a ser corto. Cuando levante un poco la temperatura, se va a neutralizar y va a volver a lo normal”. Sin embargo, advirtió que el episodio deja al descubierto una vulnerabilidad de fondo: “Esto es un evento no previsto, porque no estamos en invierno”.
La fallida privatización de las importaciones
Detrás de la restricción hay un trasfondo que va más allá del frío atípico. El sistema energético argentino todavía depende de la importación de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda de los meses más fríos, ya que la infraestructura de transporte interno no alcanza a distribuir todo el gas producido en Vaca Muerta hacia los centros de consumo.
Este año se estimó la necesidad de importar unos 20 buques de GNL, y el gobierno intentó que esa operación quedara en manos del sector privado, apartando a ENARSA, la empresa estatal que viene realizando esas compras desde 2008.
El intento fracasó. Los precios internacionales resultaron demasiado elevados (se estimaron en torno a los 20 dólares por millón de BTU, frente a los aproximadamente 15 dólares que costaron los 27 buques importados el año pasado), y el traslado directo de esos costos a las tarifas residenciales tornó inviable la operación privada.
El gobierno dio marcha atrás y volvió a encargar la compra a ENARSA, pero esa ida y vuelta generó demoras que hoy tienen consecuencias directas sobre el suministro. Para colmo, la parálisis de la obra pública también impidió que se avanzara con obras para las ciudades.
El primer barco con GNL importado por Enarsa llegaría al país recién el 11 de mayo, y los tres cargamentos siguientes están previstos de forma escalonada después del 20 de ese mes. Mientras tanto, el sistema enfrenta un pico de demanda sin el refuerzo de esas importaciones.
González fue directo al respecto: “Todavía tenemos que comprar barcos de GNL, que se transforma en gas natural y se inyecta en los gasoductos. Esto va a pasar, pero todavía no están listos los barcos ni previstas las descargas en el puerto de Escobar ahora”.
La diputada Julia Strada, directora del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), cuestionó duramente la gestión de Milei en sus redes sociales. “El invierno no avisó (porque todavía no es invierno). Parece que en el Excel de la Secretaría de Energía el frío estaba programado para junio, pero la realidad no lee comunicados oficiales”.
“Todavía no terminó abril y ya empezaron los cortes de gas en estaciones de GNC“, escribió. Strada también apuntó contra el desfinanciamiento del Servicio Meteorológico Nacional (SMN):
“Si echás a los que miden el clima y desfinanciás la ciencia, no es que el frío te ‘sorprende’, es que decidiste quedar ciego frente a la realidad. Sin datos no hay previsión, y sin previsión hay cortes”. Y remató: “Tener la segunda reserva del mundo y cortar el GNC en abril es un récord mundial de ineficiencia”.
Una de las pocas acciones del gobierno en materia de obra pública fue cambiarle el nombre al gasoducto Néstor Kirchner, que pasó a llamarse Perito Moreno, y cuya construcción permitió ampliar el transporte de gas desde Vaca Muerta, pero que aún no alcanza para cubrir los picos de demanda invernal sin recurrir a suministro externo.
Si las temperaturas continúan bajas en los próximos días, desde el sector energético no descartan que las restricciones se extiendan a otras distribuidoras del interior del país, que monitorean de cerca la evolución de la demanda y evalúan tomar medidas similares a las dispuestas en el AMBA.
