La intervención de Caputo en INDEC provocó caídas de hasta el 33% para las acciones argentinas en Wall Street

Luis Caputo y Santiago Bausili. Foto subida por elagora.digital

La decisión de Luis Caputo de frenar los cambios en la medición de la inflación agitó la desconfianza de los mercados, que castigaron duramente a las acciones argentinas tanto en la bolsa de CABA como en Estados Unidos.

La renuncia de Marco Lavagna como director del INDEC y la intervención en el organismo del ministro de Economía Luis Caputo para frenar la implementación de la nueva metodología de medición inflacionaria desataron una jornada de fuertes caídas de las acciones argentinas en el mercado.

La decisión del Gobierno de Javier Milei de postergar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) generó una ola de ventas que golpeó tanto a las acciones que cotizan en Buenos Aires como a los ADRs argentinos en Wall Street, mientras el riesgo país volvió a superar la barrera de los 500 puntos básicos.

Es que el cambio metodológico (que debía aplicarse para la medición de enero que se publicaría este mes) habría llevado la suba de precios a un 3%, profundizando el repunte inflacionario que se viene viendo en los últimos meses y amenazando con desmontar el relato oficial sobre la consolidación del proceso desinflacionario.

Los mercados castigaron la intervención de Caputo

La reacción de los mercados fue inmediata y contundente. En la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, las acciones que componen el índice líder S&P Merval registraron bajas generalizadas. Entre las más afectadas se ubicó Comercial del Plata, que perdió 6,9%, seguida por Edenor con una caída de 5,3%.

También retrocedieron Aluar (-4,2%), Cresud (-3,6%), Metrogas (-3,6%), Grupo Galicia (-3,3%), Telecom (-3,16%), TGN (-3,52%), Supervielle (-3%), Pampa Energía (-2,3%), Loma Negra (-2,2%), Macro (-2,1%), YPF (-1,94%), BBVA (-1,75%) y Central Puerto (-1,4%).

El pánico también se extendió a Wall Street, donde los ADRs de empresas argentinas sufrieron pérdidas de hasta 33%. La acción más golpeada fue Bioceres Crop, que se desplomó hasta alcanzar un mínimo histórico de USD 0,57 por la pérdida de control de activos de ProFarm Group en Estados Unidos.

Otras acciones tecnológicas también experimentaron caídas pronunciadas: Globant se hundió 13,1% y Vista perdió 7,4%. Entre las empresas de servicios públicos, Edenor lideró las bajas con 5,8%, mientras que papeles como YPF, Grupo Financiero Galicia y Supervielle registraron descensos de entre 2% y 4%.

El segmento de bonos soberanos no quedó al margen del vendaval. Los títulos en dólares emitidos bajo legislación extranjera mostraron retrocesos en varios tramos de la curva. Entre los más afectados se ubicaron el AE38 (-0,19%), el AL30 (-0,28%) y el AL29 (-0,02%).

Los Bonares cayeron en su totalidad, mientras que los Globales registraron retrocesos marginales de hasta 0,2%, liderados por el Global 2046. La única excepción fue el Global 2035, que cotizó al alza con un incremento de 0,1%.

Como consecuencia directa de la caída en los precios de los bonos, el riesgo país (indicador que mide la prima que exige el mercado para prestar a Argentina frente a bonos considerados libres de riesgo) escaló 8 puntos básicos y se situó en 503 puntos, tras haber perforado días atrás el piso de 500 puntos básicos.

Es que para los inversores (especialmente los extranjeros) la noticia de que el gobierno nacional decidió intervenir el organismo dedicado a realizar estadísticas representa un duro golpe para la credibilidad del programa económico, es por esto que las acciones argentinas fueron castigadas durante la jornada.

No le dan los números: Caputo se metió en el INDEC para proteger el relato libertario sobre la inflación

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La maniobra oficial: postergar el índice para sostener el relato

Cabe recordar que Lavagna renunció ocho días antes de la fecha prevista para la publicación del IPC con nueva metodología, siendo reemplazado por Pedro Lines, hasta entonces director técnico del organismo.

La actualización de los ponderadores del IPC (que debía basarse en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18 y reemplazar la estructura anterior de 2004/05) había sido anunciada oficialmente en el informe técnico de octubre de 2025.

Luego Caputo blanqueó que la renuncia había sido justamente por la discusión metodológica. “Renunció porque se ha estado trabajado en la nueva metodología y Marco quería implementarlo ahora”, dijo.

En cambio, “con el presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación ya esté consolidado” y que hasta entonces no realizarán actualizaciones. Es decir, esperarán a que los números sean convenientes para evitar dar malas noticias.

Los cálculos de la consultora PxQ, dirigida por el ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, dejaron expuestas las razones del temor de Caputo y Milei.  Según ese informe, el IPC de enero de 2026 calculado con la nueva estructura metodológica habría arrojado una suba de 3,0%, por encima del 2,5% que esperaba el Gobierno.

La diferencia no surge de un cambio generalizado en los precios, sino del peso que adquieren ciertos rubros en la nueva metodología. PxQ estima que los aumentos tarifarios provinciales habrían aportado 0,8 puntos porcentuales al IPC de enero con la nueva metodología, frente a 0,5 puntos bajo la estructura vigente.

Las tarifas de servicios públicos de alcance nacional también muestran una diferencia de impacto de alrededor de 0,3 puntos porcentuales entre ambas metodologías. Además, Caputo tiene previsto que las tarifas suban por encima de la inflación en 2026, lo que habría ajustado al alza aún más la medición.

Lo curioso es que en la misma entrevista en la que Caputo comunicaba que la nueva medición quedaba suspendida, aseguraba que ambos indicados daban “prácticamente lo mismo“, en un intento por minimizar la intervención.

Adorni blanqueó que la medición del INDEC “se va a cambiar cuando la inflación sea cero”

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¿Cuánto habría dado la inflación si se actualizaba el índice?

Los cambios estructurales entre las encuestas de 2004/05 y 2017/18 reflejan las transformaciones en los patrones de consumo de los argentinos. Los nuevos ponderadores reducen el peso relativo de los bienes (especialmente alimentos) y aumentan la participación de los servicios.

Con esto en mente, se habría observado reducciones en la participación de Alimentos y bebidas no alcohólicas (-4,3 puntos porcentuales), Prendas de vestir y calzado (-3,1) y Restaurantes y hoteles (-2,4). En sentido contrario, crecerían Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (5,1), Transporte (2,3) y Comunicación (2,3).

Cuando se reconstruye la inflación con ambas metodologías, las diferencias resultan especialmente significativas en 2024. Según PxQ, con la metodología basada en la ENGHo 2017/18, la inflación anual de 2024 habría sido de 132,2%, frente al 117,8% informado oficialmente. En 2025, habría sido de 31,5% con la metodología actual y 31,9% con la nueva.

Entre tanto, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado por la diputada Julia Strada y el economista Hernán Letcher en diciembre pasado, había anticipado una brecha de 38,7 puntos porcentuales.

El trabajo advirtió que, si se hubiese utilizado la metodología actualizada, la inflación acumulada entre noviembre 2023 y noviembre 2025 sería de 288,2%, frente a 249,5% con la metodología vigente.

Las divergencias no son solo estadísticas. Tienen efectos directos sobre la medición del salario real. Según PxQ, cuando se deflacta el salario privado registrado por el IPC actual, muestra una caída de 1,2% respecto de noviembre de 2023. Con la nueva metodología, la pérdida asciende a 5,5%.

Es decir, el cambio en la medición del IPC amplía la caída del poder adquisitivo desde el inicio de la gestión. El informe del CEPA también señaló que “la relevancia de esta brecha fue señalada incluso por el FMI, que exige la actualización de la metodología”.

La postergación indefinida dispuesta por Caputo y Milei deja en suspenso no solo la credibilidad de las estadísticas oficiales, sino también el cumplimiento de compromisos asumidos ante organismos internacionales, mientras los mercados continúan procesando el costo de esa decisión.

Inflación hasta diciembre de 2025. Si se hubiera implementado la nueva medición, la inflación de enero habría llegado al 3%.

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