Alberto Baños presentó su renuncia como subsecretario de Derechos Humanos en medio de tensiones con Mariano Cúneo Libarona. Se trata del ministro que había negado la cifra de desaparecidos ante la ONU.
Alberto Baños presentó este jueves su renuncia irrevocable como subsecretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, sumándose así al éxodo de funcionarios que abandonan el gobierno de Javier Milei en los últimos días, tras el descabezamiento de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
Durante su gestión, Baños no solo se encargó de desfinanciar y desguazar a los organismos de Derechos Humanos, reduciendo el área a una tercera parte de su estructura original, sino que también impulsó el negacionismo en el plano internacional, llegando a cuestionar la magnitud de los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.
El exfuncionario, abogado egresado de la UBA, ocupaba el cargo desde julio de 2024, cuando fue designado en el marco de una reestructuración que eliminó más del 66% de las direcciones de la Secretaría, dejando el organismo reducido a su mínima expresión.
Su llegada al cargo se produjo de la mano de su amigo Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia, quien lo describió como un “excelente funcionario que cumplió enormes tareas”. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Justicia indican que la renuncia fue consecuencia de tensiones con el ministro Mariano Cúneo Libarona.
Aparentemente, el ministro exigió mayor alineamiento con la política de ajuste y supuesta “desideologización” impulsada por Javier Milei. En los últimos tiempos, Baños empezó a sentir la presión de las fuerzas que coparon el CIPDH y que responden al asesor presidencial Santiago Caputo.
La salida de Baños es la segunda renuncia de alto rango en menos de un año en el Ministerio de Justicia. Su partida coincide con la llegada a la SDH de Alfredo Vítolo, un exasesor del macrismo en el área de derechos humanos que se entusiasma con el “perdón” a los represores.
Javier Milei mandó a uno de sus funcionarios a la ONU a negar el número de desaparecidos
Un negacionista suelto en la ONU
En septiembre de 2024, cuando Baños se presentó ante el Comité contra la Tortura de la ONU para cuestionar la cifra de 30 mil desaparecidos durante la última dictadura. Durante su intervención, defendió públicamente que los crímenes de la dictadura (1976-1983) fueron “excesos aislados” y no delitos de lesa humanidad sistemáticos.
Por primera vez, un representante argentino con responsabilidades en derechos humanos había viajado miles de kilómetros para poner en duda uno de los pilares de la memoria colectiva del país ante organismos internacionales. A esto sumó un ataque a los organismos encargados de defender las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
Ante esta situación sin precedentes, la Red Nacional de H.I.J.O.S. expresó su repudio y solicitó la renuncia inmediata de Baños. A través de un comunicado, remarcaron que “esa acción no es un error de comunicación ni una ‘opinión alternativa’, sino una agresión directa a las víctimas, a sus familias, a los organismos de derechos humanos y al propio Estado democrático”.
En el comunicado, agregaron que “cuando un funcionario encargado de la defensa de los derechos humanos decide cuestionar cifras que representan dolor, historia e investigación sostenida, lo que hace es abrir la puerta al negacionismo“. Y plantearon:
“Es un golpe simbólico que intenta sembrar dudas donde hay evidencia, que busca empatar responsabilidades probadas judicialmente, con discursos sin fundamento y que erosiona la autoridad moral que nuestro país conquistó en el mundo gracias al trabajo persistente de las Madres, las Abuelas, lxs HIJOS, los organismos y la sociedad civil”.
H.I.J.O.S. también destacó el desconocimiento del proceso de justicia, recordando que en marzo de 2024, la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad informó 340 sentencias por crímenes de lesa humanidad desde 2006, en las cuales fueron condenadas 1.197 personas y resultaron absueltas 199. Concluyeron:
“La defensa de los derechos humanos no admite medias tintas: o se honra, o se traiciona. Y hoy Baños eligió traicionarla. Por eso debe dar un paso al costado”.

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Baños no llegó al cargo con los mejores antecedentes. Como juez, no había investigado la desaparición del policía Arshak Karhanyan y había firmado un fallo para que José Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura, saliera de la cárcel.
En cuanto a su gestión, vale remarcar que estuvo atravesada por los despidos masivos y la presencia de efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA) controlando los ingresos a la sede de la Subsecretaría de Derechos Humanos en el espacio de memoria que funciona en lo que fue el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
El inicio de año fue especialmente violento. Su secretaria avisó por WhatsApp que se cerraba el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y se licenciaba a todo el personal. Pese a las promesas que Baños hizo en distintos medios de comunicación, el Conti no volvió a abrirse. En ese lugar, también había censurado unas jornadas sobre políticas de la memoria.
En febrero de 2024, impidió un recital que habían organizado los organismos de derechos humanos en la exESMA y también fue a la justicia para prohibir actividades en El Faro, el sitio de memoria que funciona en Mar del Plata.
Baños también promovió la firma de una solución amistosa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para sostener que las acciones de los grupos guerrilleros fueron delitos de lesa humanidad.
