Un estudio de la Universidad Nacional de La Pampa y la consultora Equilibra calculó que la pobreza sería del 43,3% si el INDEC actualizara la canasta de consumo utilizada para elaborar el indicador, y echó por tierra el relato del gobierno de Javier Milei.
Un trabajo conjunto entre la Universidad Nacional de La Pampa y la consultora Equilibra reveló que la pobreza en Argentina sería 9 puntos porcentuales superior a los registros oficiales si se aplicara una metodología de medición actualizada.
El estudio indica que el índice alcanzaría el 43,3% de la población, en contraste con el 34,7% que reportan las cifras del INDEC (organismo encabezado por Margo Lavagna).
La investigación, elaborada por Lorenzo Sigaut Gravina, Sebastián Lastiri, Gonzalo Carrera y Micaela Bassi, se basó en dos premisas fundamentales para corregir las limitaciones de la medición oficial actual.
En primer lugar, actualizaron la Canasta Básica Total (CBT) utilizando los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017-2018, en lugar de la de 2004-2005 que aún utiliza el organismo estadístico oficial.
Los autores del informe explicaron que “la metodología oficial continúa utilizando los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (Engho) 2004/05 para el cálculo de la CBT, lo que genera una subestimación de la línea de pobreza en un contexto de cambios significativos en los precios relativos y mayor exigencia en los patrones de consumo”.
La segunda corrección metodológica del estudio se enfocó en la subdeclaración de ingresos que registra la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Los investigadores introdujeron coeficientes de corrección por este fenómeno, ya que identificaron que:
“En los últimos trimestres se evidenció una mejoría en la captación de ingresos de la EPH, lo que mostró una fuerte relación entre los movimientos de la pobreza y la subdeclaración de ingresos“.
Los resultados del trabajo indican que, aplicando estas correcciones, la pobreza habría alcanzado el 43,3% en el semestre octubre 2024 y marzo 2025. Además, sin la corrección por subdeclaración de ingresos, el porcentaje habría sido aún mayor, cercano al 55%.
El estudio también reveló que, con esta nueva metodología, el pico de pobreza registrado entre enero y junio de 2024 habría sido del 55,9%, y no del 53% como indicó la medición oficial. Lo llamativo es que la brecha con el dato oficial se viene profundizando desde entonces.
Las cifras oficiales y la postergación del nuevo sistema
El gobierno de Javier Milei ha venido postergando la implementación de un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) que debería utilizar la canasta de consumo más actualizada. Esta dilación no solo afecta la medición de la inflación, sino también la de pobreza e indigencia, ya que ambos indicadores dependen de la misma base metodológica.
El compromiso oficial con el Fondo Monetario Internacional (FMI) establece el lanzamiento del nuevo IPC para fines de diciembre próximo. Este índice tomaría como base la canasta de consumo de la ENGHo 2017-2018, que reemplazaría a la actual de 2004-2005, considerada obsoleta por los especialistas.
Es que la canasta vigente presenta serias limitaciones para reflejar la realidad del consumo actual. Por ejemplo, otorga poco peso a los servicios, pondera gastos prácticamente inexistentes como el diario papel, y no contempla gastos actuales como el teléfono celular o las plataformas de streaming.
Marco Lavagna, titular del INDEC, había anunciado en septiembre de 2024 que el organismo se encontraba ultimando los detalles del nuevo índice de inflación, con intención de oficializarlo a partir de noviembre de ese año.
Sin embargo, el cronograma se fue postergando. En marzo de 2025, el INDEC señaló que los trabajos técnicos ya habían finalizado y que estaba esperando los “avales institucionales” para proceder al reemplazo.
En otras palabras, los funcionarios del organismo habían quedado a la espera de que el gobierno aprobara la medición. En el último acuerdo técnico con el FMI de principios de agosto, el oficialismo se comprometió nuevamente a lanzar el nuevo IPC a fines de este año.
El Ministerio de Economía reconoció en el informe del jefe de Gabinete Guillermo Francos ante la Cámara de Diputados que “el INDEC ya finalizó los desarrollos técnicos y actualizaciones metodológicas del IPC”, así como las rondas de consultas y testeos técnicos del nuevo índice.
Es decir que el gobierno admite tácitamente que todo está listo y que la publicación del nuevo IPC está frenada por una decisión política. Esta versión gana fuerza si se tiene en cuenta que La Libertad Avanza enfrenta un año electoral y no quiere exponerse a recibir datos negativos.
Fuentes del INDEC evitaron responder si la implementación del nuevo IPC también implicará que la misma canasta comience a usarse para la medición de la CBT y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), aunque los especialistas consideran improbable que se produzca solo uno de los dos reemplazos.
Cabe mencionar que el Observatorio de la Deuda Social de la UCA también había puesto en tela de juicio los resultados oficiales, aunque con un enfoque diferente.
Su análisis de pobreza multidimensional (que no solo considera ingresos sino también la capacidad de acceder a salud, servicios públicos y hábitat adecuado) mostró un crecimiento del 39,8% al 41,6% entre 2023 y 2024.
La diferencia entre ambas mediciones radica en que la pobreza por ingresos evalúa únicamente la capacidad de los salarios para cubrir el costo de una canasta básica. Sin embargo, puede ocurrir que un hogar con ingresos que superen el umbral oficial aún enfrente dificultades para alimentarse adecuadamente (inseguridad alimentaria) o satisfacer sus necesidades de salud.
Desde la UCA enfatizaron que la canasta básica debería reflejar de manera más precisa el crecimiento relativo de otras necesidades. Un dato ilustrativo: desde diciembre de 2023 hasta agosto de 2025, los servicios públicos del AMBA aumentaron un 578%, es decir, 420 puntos porcentuales por encima de la inflación general.
Salarios por debajo de la inflación
En paralelo a estos cuestionamientos metodológicos, los datos salariales de septiembre evidencian que la mayoría de los trabajadores registrados percibió aumentos que se ubicaron por debajo de la inflación de julio, que alcanzó el 1,9% mensual. Esta situación refuerza la pérdida de poder adquisitivo y puede contribuir al incremento de la pobreza real.
Varios convenios colectivos quedaron rezagados frente al avance del costo de vida. Gremios con mayor cantidad de afiliados como Camioneros y Comercio se vieron obligados a aceptar aumentos del 1% de cara a septiembre.
Es que la Secretaría de Trabajo había puesto como condición para homologar los acuerdos que las cifras estuvieran por debajo de la inflación. Para lograr las aprobaciones, muchos gremios recurrieron al método de sumas no remunerativas.
Los trabajadores de la construcción recibieron un incremento del 1,1%, mientras que las empleadas domésticas obtuvieron solo el 1%. Los empleados de comercio, tanto en la rama general como en call centers y turismo, también cobraron aumentos del 1% acompañados de una suma no remunerativa de $40.000.
Algunos sectores lograron incrementos más significativos. Los trabajadores de la carne y televisión obtuvieron aumentos del 1,9%, equiparando la inflación de julio. Los bancarios mantuvieron su mecanismo de actualización automática por inflación, mientras que los empleados del estado bonaerense recibieron un 2,5% y los porteños un 3%.
Sin embargo, estos casos representan excepciones en un panorama general donde los salarios mantienen un marcado rezago. Desde la asunción de Javier Milei, los ingresos del sector privado registrado acumulan una caída real del 0,6%, mientras que en el sector público la pérdida alcanza el 14,3% en comparación con noviembre de 2023.
La convalidación de incrementos salariales en torno al 1% mensual restringe la recuperación del poder adquisitivo y continúa impactando negativamente tanto en el consumo como en la actividad económica general, en un contexto donde diferentes estudios sugieren que la pobreza real podría ser significativamente mayor a la reportada oficialmente.
