Ahora Pichetto quiere crear un armado electoral peronista "de centro" para intentar bloquear a Kicillof

Miguel Pichetto ya trabaja en construir un “gran frente nacional” de cara a las elecciones de 2027 con el objetivo declarado de incorporar a distintos sectores del peronismo y disputarle el poder a Javier Milei, pero su plan pretende dejar afuera al principal opositor del libertario: Axel Kicillof.

Miguel Ángel Pichetto busca construir un gran frente opositor de cara a las elecciones presidenciales de 2027. El diputado nacional visitó a Cristina Kirchner en su domicilio de San José 1111, donde cumple su condena, y también se reunió con el exsecretario de Comercio Guillermo Moreno, con este objetivo declarado.

La propuesta, que el propio Pichetto define como un “gran frente nacional”, pretende convocar a sectores del peronismo, el radicalismo y referentes de centroderecha bajo el eje de la defensa de la industria nacional y el empleo, y consolidarse con la principal opción opositora al gobierno de Javier Milei.

Sin embargo, el diputado también parece tener el objetivo de aislar al gobernador bonaerense Axel Kicillof. Así lo confirma la maniobra para construir una alternativa “de centro” en la Provincia de Buenos Aires, hasta ahora sin convocatoria al mandatario bonaerense.

Lo cierto es que Kicillof es hoy el dirigente opositor mejor posicionado en las encuestas, conduce el distrito electoral más importante del país y lleva más de un año reclamando la construcción de una oposición amplia frente al gobierno de Javier Milei.

Aun así, la propuesta de Pichetto parece diseñada más para rodear al kicillofismo que para incorporarlo. Cada vez que el diputado habla de superar las “viejas estéticas”, de abandonar el “Estado presente” o de dar “previsibilidad económica”, los dardos apuntan hacia el mandatario provincial.

El escenario que comienza a construirse es uno en el que el diputado apuesta a un polo de centro que discipline hacia la derecha al peronismo, Kicillof insiste en una alianza amplia pero con identidad propia, y Cristina aparentemente colaborando con el diputado, aunque por ahora no se expresó públicamente al respecto.

La apuesta de centro que quiere construir Pichetto

A fines de febrero Pichetto visitó a Cristina Kirchner en San José 1111 en lo que desde el entorno de la expresidenta describieron como “una visita personal“, aunque luego admitieron que “estuvieron hablando del país” y que ambos comparten la idea de impulsar “un gran frente nacional”.

Para no reabrir heridas del pasado, según trascendió, acordaron no hablar de lo que ocurrió durante los años de distanciamiento. Es que Pichetto fue jefe del bloque de senadores kirchneristas durante los gobiernos de Cristina pero luego terminó siendo candidato a vicepresidente de Mauricio Macri en 2019.

A los pocos días, Pichetto participó junto a un grupo de intendentes bonaerenses de un encuentro titulado “Doctrina, Industria y Trabajo”, donde coincidió con Moreno. En ese acto estuvo presente Gustavo Menéndez, intendente de Merlo, un dirigente cercano al cristinismo.

La convocatoria para construir ese polo peronista de centro en la provincia de Buenos Aires también contempla, según trascendió, incorporar a Nicolás Massot y Emilio Monzó, y potencialmente a libertarios distanciados de Karina Milei, como los senadores bonaerenses Carlos Kikuchi, el Sergio Vargas y Silvana Ventura.

Para el modelo que imagina, Pichetto mira a Brasil. En 2022, Luiz Inácio Lula da Silva llevó como vicepresidente al derechista Geraldo Alckmin, sumó el respaldo de la senadora Simone Tebet por centroderecha y de Ciro Gomes por centroizquierda, con el eje puesto en la lucha contra el hambre y la pobreza.

Pichetto propone algo similar para la Argentina, pero con la defensa de la industria nacional y la generación de empleo como bandera central. También habla de incorporar a sectores del radicalismo: el nombre de Martín Lousteau circula en estas conversaciones, en parte como posible pieza para una construcción porteña orientada a disputar la jefatura de Gobierno de la Ciudad.

Lo que resulta llamativo en el armado que propone Pichetto es la insistencia en marcar límites hacia lo que fuera el kirchnerismo. Cuando habla de superar “viejas estéticas”, cuando critica la reivindicación del “Estado presente” o cuando cuestiona la distribución de planes sociales, deja claro a qué tipo de construcción apunta.

Curiosamente, parece que sus dardos no apuntan a nadie de apellido Kirchner, sino a Kicillof, a quien le recomendó públicamente que “tiene que cambiar la visión y las ideas” si quiere ser una alternativa presidencial viable.

Desde el entorno del gobernador no pasaron por alto que Pichetto haya elegido visitar primero a Cristina en lugar de acercarse al gobernador y presidente del PJ bonaerense, con quien hasta ahora no hubo acercamiento.

Todos quieren un acuerdo nacional, pero nadie sabe cuál

Por lo pronto, la propuesta de un frente amplio no encontró rechazo abierto en el peronismo, y es que se trata de un tema que se habla desde hace tiempo. Pero las distintas respuestas dejaron en evidencia que no todos hablan de lo mismo cuando dicen “ampliación”.

Desde el entorno de Kicillof la reacción fue mesurada, pero con un dato de fondo: el gobernador lleva más de un año planteando exactamente eso. “Sí, obvio que hay que ampliar las fronteras. El problema fue que alguna vez las achicamos“, dijo Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense.

Desde ese sector sostienen que la semilla de cualquier construcción opositora pasa por plantarle cara a las políticas de Milei durante los próximos dos años, para llegar a 2027 con posibilidades reales.

En cambio, la propuesta de Pichetto parece ser la de plegarse a la agenda que puso en discusión el gobierno libertario sin confrontarlo abiertamente. En todo caso, la maniobra parece diseñada para recortar el espacio del gobernador en lugar de sumarlo.

El gobernador riojano Ricardo Quintela fue otro que mostró entusiasmo con la idea de ampliar el espacio. Mencionó con nombre y apellido a Lousteau, a Massot y a Monzó como posibles integrantes de un frente que debería incluir también a la CGT y los movimientos sociales.

Quintela también reveló que mantuvo conversaciones con los gobernadores peronistas del Norte que vienen acompañando al gobierno de Milei (el catamarqueño Raúl Jalil y el tucumano Osvaldo Jaldo) para exigirles una definición política.

No podemos dejar al peronismo de esas provincias sin cabeza“, sostuvo, aunque también ponderó a Kicillof como “el mejor candidato” que tiene el peronismo de cara a 2027. Los números lo respaldan.

Desde el cristinismo, la recepción fue notablemente más silenciosa. La Cámpora no salió a respaldar la propuesta públicamente. Máximo Kirchner había dejado en claro su posición hace no mucho con una frase que circuló en redes: “No más Sciolis“.

Cabe preguntarse cómo se conjuga esta postura con la posible incorporación de Pichetto, quien fue compañero de fórmula de Macri. De hecho, días atrás Facundo Tignanelli, diputado bonaerense cercano a Máximo Kirchner, cuestionó al intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, por incorporar a su gabinete a un hombre de la Coalición Cívica.

La única voz kirchnerista que salió a respaldar abiertamente la lógica de apertura fue la senadora Juliana Di Tullio, quien planteó que había que ir a buscar a los radicales “de origen popular y democrático”, a los que calificó como “primos”.

Las encuestas posicionan a Kicillof como el principal opositor

El contexto en el que se desarrolla este debate interno del peronismo es el de un gobierno que muestra señales de desgaste en los sondeos pero que sigue sin encontrar una oposición que pueda capitalizar ese descontento.

Según la encuestadora internacional Atlas Intel, relevada entre el 19 y el 24 de febrero con una muestra de 4.761 casos, el 55,3% de los encuestados desaprueba a Javier Milei, frente a una aprobación del 41,5%.

Ese nivel de rechazo se aproxima al máximo histórico de la serie, que había llegado al 55,7% antes de las elecciones de medio término de octubre pasado. Los datos muestran que el gobierno pierde apoyo entre los sectores más humildes y la clase media baja, que habían sido parte central de la base electoral de Milei en 2023.

Los grupos que más lo respaldan son los varones jóvenes de entre 16 y 24 años y quienes solo alcanzaron estudios primarios. En cambio, las mujeres, los mayores de 35 años y quienes tienen estudios secundarios o universitarios muestran los mayores niveles de rechazo.

El flanco económico es el más vulnerable para el gobierno. El optimismo sobre la situación económica actual registra un diferencial negativo de 40 puntos, y el relativo a la situación familiar cae 37 puntos. El dato más contundente es el de la situación laboral, con un diferencial negativo de 64 puntos, en un contexto marcado por cierres de empresas y despidos.

Las principales preocupaciones de los encuestados son la corrupción (43,9%), el desempleo (37,8%), los precios altos y la inflación (33,5%) y la situación económica en general (30%). Más de la mitad considera que tanto la economía argentina como la situación familiar y laboral serán peores en el futuro, lo que señala un deterioro también en las expectativas.

En la misma dirección, el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella se ubicó en 44,38 puntos en febrero, una caída mensual del 4,70% y una baja interanual del 6,09%. Sin embargo, ese deterioro no se traduce automáticamente en ventaja para la oposición.

Según la consultora CB Global Data, que realizó su trabajo entre el 10 y el 15 de febrero con 2.588 casos, Milei mantendría un piso electoral del 28,7% de voto seguro, que con quienes podrían acompañarlo llega al 39,2%, frente a un rechazo del 52,1%.

Kicillof aparece como la principal alternativa opositora con un piso de voto seguro del 19,3% y un techo del 30,9%, aunque con un rechazo del 55,7%. En una medición por espacios, La Libertad Avanza le sacaría al peronismo 7 puntos: 39,5% contra 32,5%.

En términos de imagen, Milei le saca apenas un punto a Kicillof: 41% contra 40% de imagen positiva. El gobernador bonaerense es según Atlas Intel, el dirigente opositor que mejor mide frente al presidente.

Además, Kicillof supera en imagen positiva a Cristina Fernández de Kirchner, que registra un 38% de aprobación. Para el kicillofismo, estos números son el argumento más sólido: cualquier frente opositor que busque ganarle a Milei en 2027 tendrá que pasar, tarde o temprano, por el gobernador bonaerense.

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