La Corte Suprema tardó siete días en mostrar en su sistema de consulta de expedientes la recusación que presentó el Senado de la Nación contra Horacio Rosatti, en la causa en la que el máximo tribunal tiene pendiente un planteo de “per saltum” para resolver un reclamo de senadores opositores por una banca en el Consejo de la Magistratura.
La presentación la realizó la abogada Graciana Peñafort, directora de Asuntos Jurídicos y apoderada del Senado. La letrada señaló que Rosatti es “parte” en la contienda judicial y, por lo tanto, no puede intervenir porque está comprometida la garantía de imparcialidad en sus decisiones.
La recusación
El máximo tribunal tiene pendiente resolver un pedido de per saltum del senador de Luis Juez (Juntos por el Cambio) que quiere quedarse con la banca que el Senado le otorgó a Martín Doñate (Unidad Ciudadana) como representante de la segunda minoría en el Consejo de la Magistratura.
Rosatti es el titular de ese cuerpo que elige y sanciona a jueces y juezas gracias a un fallo que él mismo firmó y a que antes se autovotó para comandar la Corte.
En otras palabras, es parte y autoridad de ese organismo sobre el cuál podría fallar.
Peñafort explicó que como Rosatti es “presidente —autodesignado— del Consejo, no puede intervenir en una sentencia sobre el Consejo”, es decir, “no se puede ser juez y parte“.
“Y está claro que el presidente del Consejo —el autodesignado Rosatti— tiene un interés en cómo se conforma el Consejo(…)“, escribió la abogada.
Eso mismo, con mayor formalidad, dice la recusación contra el titular de la Corte que fue presentada el 1 de febrero, y que el tribunal recién cargó en el sistema, o al menos hizo visible, este martes, después de que Peñafort expusiera públicamente el intento de encubrimiento de la recusación.
Cronología del asalto de Rosatti
El 24 de septiembre de 2021 el máximo tribunal eligió a sus autoridades y, como no alcanzaban los votos, Rosatti y Carlos Rosenkrantz se votaron a sí mismos. La mayoría se completó con Juan Carlos Maqueda. Se ausentaron Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco, quien renunció poco tiempo después.
El 16 de diciembre de ese mismo año, los supremos declararon inconstitucional la composición del Consejo de la Magistratura que llevaba 15 años vigente con el argumento de que la política estaba sobrerepresentada.
Pusieron plazo de 120 días para que el Congreso votara una nueva ley o, de lo contrario, dispusieron reponer una ley ya derogada que en 1997 había establecido que el cuerpo debía estar integrado por 20 miembros, lo que incluye en su presidencia al titular de la Corte.
La recusación dice:
“La posibilidad derivada de resolver judicialmente sobre la composición política del cuerpo que se integra y que, a la postre, se preside, veda de forma absoluta la intervención judicial del Dr. Rosatti en el caso en tanto ‘la imparcialidad del juzgador puede ser definida como la ausencia de prejuicios o intereses de éste frente al caso que debe decidir, tanto en relación a las partes como a la materia'”.
Señala que la “imparcialidad” es “tanto personal como institucional“.
Rosatti ya intervino el año pasado en la primera presentación del senador Juez. La Corte, de hecho, terminó dándole la razón y acusó en su fallo al Frente de Todos de montar un supuesto “ardid” al dividir el bloque de senadores para alterar “el fin constitucional de representación pluralista procurado por el constituyente y el legislador”.
El interbloque del Frente de Todos se había quedado con dos lugares en el Consejo: uno para el Frente Nacional y Popular se había quedado con el lugar por la mayoría, Unidad Ciudadana con otro por segunda minoría y el radicalismo con el restante por primera minoría.
Las designaciones las avala la presidencia del Senado. Aquella resolución suprema correspondía al mandato de los consejeros que vencía en noviembre. Por eso, el senador de Juntos por el Cambio repitió su reclamo.
Por un lado se presentó en primera instancia, donde sufrió un revés. La Cámara en lo Contencioso Administrativo aún no se pronunció. Pero igual Juez llevó al alto tribunal un per saltum, es decir, un recurso para saltear instancias.
“Lo que se pretende (nuevamente) es que la Corte Suprema de Justicia de la Nación resuelva -en forma directa y sin intervención de las partes interesadas- sobre el ejercicio de facultades exclusivas del Poder Legislativo de la Nación, en particular, del Senado de la Nación”, sostiene el escrito recusatorio.
“Al revestir Rosatti (por decisión propia) el carácter de Presidente del cuerpo del Consejo de la Magistratura, queda acreditado sin mayores discusiones el interés directo que supone la intervención judicial en la determinación de la composición de la representación de los bloques políticos”, añadió la abogada en su presentación.
Para colmo, la Corte le tomó juramento a los consejeros por le Cámara de Diputados, pero no así por la Cámara Alta, lo que tiene paralizado al Consejo de la Magistratura.
En declaraciones radiales, Peñafort sostuvo que “al Poder Judicial le queda cómodo” que el Consejo de la Magistratura “no esté funcionando” ya que esa situación “le permite hacerse el zonzo respecto de las inconductas de sus miembros“.