El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que impulsó el gobierno de Alberto Fernández a través de la ANSES para brindar una ayuda económica a las familiasmás vulneradas económicamente es la medida de contención de mayor alcance de la región como respuesta a la pandemia del coronavirus.
Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), indica que “con 2 de cada 3 hogares cubiertos por el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), Argentina tiene la política de transferencias directas más importante de la región”.
Aunque todos los países de esta región lanzaron programas similares, la política implementada en Argentina resultó ser la de mayor índice de cobertura, alcanzando a un 66,2% de los hogares, e implicando el mayor esfuerzo fiscal en relación con el PBI (1,07%).
El documento de la UNDAV resalta que los tres primeros pagos del IFE implicaron una erogación de $264 mil millones, llegando a 8,8 millones de hogares, lo que cubre al 66% de los hogares de todo el país.
“Esta proporción baja al 23,5% de los hogares en Brasil por ejemplo y al 31,8% de los de Chile (Bolivia, 55,2%; Perú, 2,5%; Colombia, 18,6%; Uruguay, 5,1% y Venezuela, 42,9%)”
Entre sus consideraciones finales, el informe destaca que el IFE “contribuyó a reducir la brecha de género en ingresos en el país”, ya que “el 55% de los beneficiarios asignados fueron mujeres”.
El IFE posee un fuerte carácter federal, el cual se refleja en que las transferencias tienen mayor peso sobre el presupuesto en las provincias que presentan indicadores socio-económicos más rezagados, especialmente la región NOA y NEA, continúa el texto. Es decir, que el tercer pago del IFE implica un incremento en los recursos transferidos desde el Estado Nacional hacia las provincias.
La bancarización de la totalidad de sus beneficiarios a partir del segundo pago es otro hecho destacado de ésta medida, por lo cual 4,93 millones de personas que no registraban una cuenta bancaria propia tienen la posibilidad de abrir cuentas bancarias sin costo para recibir los pagos.
