Milei posterga el impuesto a los combustibles para evitar que la inflación vuelva a subir

Javier Milei

El gobierno de Javier Milei volvió a postergar la actualización del impuesto a los combustibles en un intento por evitar que la inflación siga aumentando, en un contexto en el que las petroleras que operan en el país ya aplicaron aumentos de entre 2 y 5% en los surtidores.

El gobierno de Javier Milei volvió a postergar la actualización de los impuestos a los combustibles, en un intento por evitar que la inflación vuelva a acelerarse y complique aún más las metas del oficialismo.

La decisión se oficializó este miércoles con el Decreto 1126/2026, publicado en el Boletín Oficial con las firmas de Milei, del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del ministro de Economía, Luis Caputo. La norma traslada del 1° de octubre al 1° de noviembre de 2026 la entrada en vigencia de los aumentos previstos sobre la nafta y el gasoil.

Con ese cambio se modifica el Decreto 617/2025, que había fijado un esquema de postergación parcial de las subas derivadas de la actualización del impuesto a los combustibles líquidos y del impuesto al dióxido de carbono. El texto aclara que la actualización no se elimina, sino que se difiere una vez más.

Los incrementos que quedan en suspenso son los remanentes de las actualizaciones de 2024 y 2025, además de los correspondientes al primer y segundo trimestre de 2026. Se trata de montos fijos establecidos por la Ley 23.966, que se ajustan cada tres meses según la evolución del IPC que publica el INDEC.

Ese ajuste suele trasladarse de manera directa al valor del surtidor y es por eso que el oficialismo viene pateando los aumentos. El Ejecutivo justifica la medida con el objetivo de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, pero lo cierto es que los aumentos vienen acumulándose.

El gobierno sigue pateando los aumentos

El Gobierno ya había diferido por completo la actualización en abril, junio y septiembre, mientras que en otros meses aplicó subas parciales. Con este nuevo decreto, siguen sin trasladarse los aumentos de parte de 2024, de todo 2025 y de la inflación del primer tramo de este año.

Según un análisis del Grupo de Estudios de Economistas GERES, elaborado con datos de ARCA y la Secretaría de Energía y publicado por Surtidores, aplicar todos los impuestos pendientes habría implicado una suba del 11,2% en la nafta súper y del 4,3% en el gasoil grado 3.

El contexto tampoco ayuda. Tras la breve desaceleración de agosto, los analistas anticipan que en septiembre los precios volvieron a tomar impulso. A esa presión local se suma la internacional: el barril de Brent, referencia para el mercado argentino, llegó a ubicarse por encima de los US$100 por el conflicto en Medio Oriente.

En ese escenario, las petroleras ya aplicaron ajustes de entre 2% y 5% en los surtidores durante los últimos días de septiembre. La última en sumarse fue YPF, con un incremento del 1%.

Más allá de los argumentos oficiales, postergar la actualización tiene un costo para las cuentas públicas. En los primeros ocho meses de 2026, la pérdida de recaudación estimada por no actualizar estos tributos acumuló US$1.229 millones, y la participación de ambos impuestos en el precio final en surtidor permanece por debajo de su incidencia histórica.

El panorama podría cambiar el año próximo. El proyecto de Presupuesto 2027 que el Gobierno envió al Congreso prevé que la recaudación por los tributos sobre naftas y gasoil crezca 59% en un año, el mayor aumento proyectado entre los ingresos tributarios.

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