Cobra fuerza la idea de una "mesa chica" del Frente de Todos, sólo con Cristina y Massa

Tras la obstinación de Alberto Fernández de no convocar a la mesa política del Frente de Todos, en el peronismo ya reconocen que la nueva “mesa chica” la conforman Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner. La carrera corta hasta 2023 y los nombres en danza.


El presidente sigue sin retomar el diálogo cortado con la vicepresidenta y resiste a volver a convocar la mesa política oficialista integrada por los tres socios principales del Frente de Todos.

El mayor argumento en contra que pone Alberto es la creencia de que eso condicionaría su gestión, sobretodo en asuntos económicos. La crítica situación económica que atraviesa el país, donde un tercio de los trabajadores están por debajo de la línea de pobreza, es el foco de las críticas de parte de los socios mayoritarios del FdT.

En ese contexto, desde la provincia de Buenos Aires se impulsó la creación de la mesa bonaerense que se reunió una sola vez para obligar al presidente a aceptar la “institucionalización” nacional del FdT, una propuesta que había sido esbozada por el propio Alberto en febrero del 2021. Previo a la derrota electoral y al estallido interno, afirmó que había que “institucionalizar” la coalición para que “todos tengan voz dentro del espacio” y puso como ejemplo a la arquitectura política del Frente Amplio en Uruguay. Un año y medio después, su concepción sobre esa alternativa cambió radicalmente.

Como Alberto hizo caso omiso a los reiterados pedidos, la mesa bonaerense -que contaba con la presencia de dirigentes como Martín Insaurralde, Verónica Magario y Malena Galmarini- no se volvió a reunir.

A raíz de la obstinación aislacionista de Alberto, en el peronismo reconocen que hoy la nueva “mesa chica del Frente de Todos es el eje CFK-Massa. Además, hay un vínculo bastante aceitado entre Massa y Máximo Kirchner, lo que fortalece el peso en PBA, donde Máximo es presidente del PJ.

Las preocupaciones de los socios mayoritarios del gobierno es que con tan sólo un año y medio de gestión por delante, y una importante crisis económica e inflacionaria, las chances de ser competitivos de cara a los comicios de 2023 se complican.

En los entornos de CFK y Massa barajan cuatro candidatos posibles para 2023: Uno es el propio presidente de la Cámara de Diputados y otra es la expresidenta. Los otros dos son el gobernador Axel Kicillof y el ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro.

Juan Manzur se bajó por ahora de su proyecto presidencial y evalúa la manera de replegarse en Tucumán, un paso complicado por el poder que acumuló en este tiempo Osvaldo Jaldo a cargo del Ejecutivo tucumano.

Alberto no está incluído entre los nombres de posibles candidatos porque su imagen están en mínimos históricos. Una prueba de ello es que hasta sus ministros más cercanos retomaron el diálogo con CFK. Prueba de ello es el contacto entre Juan Zabaleta y Cristina para planear su regreso a Hurlingham. Acciones similares tomaron Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis, también señalados en su momento como “albertistas”.

El Presidente por ahora se sigue recostando en la conducción de la CGT y el Movimiento Evita, mientras el grueso del peronismo parece no acompañarlo, y las bases obreras miran con cada vez más cariño al círculo de la expresidenta, con quien vivieron materialmente mejor durante sus dos mandatos.

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