El juez federal Ariel Lijo condenó este martes a Martín Sabbatallea a seis meses de prisión en suspenso por el delito de “abuso de autoridad” a la hora de aplicar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Ley de Medios) durante su gestion como titular de la Agencia Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).
Ademas, Lijo lo inhabilitó para ejercer cargos públicos por un año, aunque la medida se hará efectiva hasta que la sentencia no quede firme. Desde el poder judicial adelantan que Sabbatella no podrá seguir al frente de Acumar.
El juicio a Sabbatella fue por un supuesto perjuicio al Grupo Clarín por la aplicación forazosa de la Ley de Medios a través de una “adecuación de oficio”.
Durante años, el monopolio cómplice de la dictadura evitó la plena aplicación de la Ley y continuó abusando de su posición dominante para denostar la normativa aprobada por todos los partidos políticos con excepción del PRO en 2009, tras un intenso debate en foros ciudadanos a lo largo y a lo ancho del país.
En la defensa previa al veredicto, Sabbatella acusó a Clarín de un pacto con el Poder Judicial para “disciplinar la política”, de modo que nadie pudiera “meterse con ellos”.
La sombra de Claudio Bonadío
Durante la etapa de instrucción, el finado juez federal Claudio Bonadío dio por probado que “usando del cargo público que ocupaba, Sabbatella ordenó y avaló un trámite diferencial y arbitrario” contra el Grupo Clarín, tras haber rechazado un plan voluntario que llegó luego de chicanas dilatorias que duraron años y que no estaba plenamente conforme a la letra de la ley.
Por su parte, Sabbatella manifestó ante Lijo que su actuación ante el plan presentado por el monopolio Clarin se debió a que el grupo empresarial intentó engañar al Estado presentando como readecuación la transferencia de acciones a sociedades con la que compartía intereses.
“Es una causa inventada que sólo se puede explicar desde el lawfare o la persecución política”, disparó Sabbatella y agregó que existió un un pacto entre Héctor “Magnetto y el juez Bonadio como una medida disciplinadora del Grupo Clarín para que a nadie más se le ocurra meterse con ellos”.