Macri asiste a Dolores por cuarta vez pero ahora dicen que no habrá acto y que nunca lo hubo

Luego de la fallida convocatoria del PRO a Dolores para “bancar” a Mauricio Macri, desde Juntos por el Cambio intentan justificarse diciendo que no organizaron la movilización sino que fueron “autoconvocados“. De la forma que fuere, el expresidente ahora se presentará este miércoles a declarar, sin convocatoria, acompañado solo por un puñado de dirigentes.

Sin convocatoria alguna, Mauricio Macri y su núcleo más íntimo irán el miércoles al juzgado federal de Dolores, frente al juez Martín Bava, para, esta vez sí, concretar la declaración indagatoria en la causa que investiga el espionaje ilegal a familiares de los tripulantes del submarino ARA San Juan.

En las últimas horas comenzaron a llegar mensajes a figuras PRO y, por ahora, sólo están confirmados algunos diputados. Hasta el lunes a la noche, los principales referentes de la campaña no se mostraron queriendo asistir ya que están concentrados en la carrera hacia las urnas.

Por eso, saldrán a pedir el voto con más fuerza y Horacio Rodríguez Larreta tomó, como en la PASO, un rol protagónico ante la incertidumbre por los votos que no estuvieron el 12 de septiembre y podrían estar el 14 de noviembre.

“No haremos más que ir al juzgado“, afirman desde cercanías del ex presidente que aclaró, también, que, supuestamente, el jueves pasado no organizaron una marcha sino que los que se acercaron a Dolores fueron “autoconvocados“.

Quizás se les escapa el dato que los principales referentes del PRO activaron su aparato de trolls para arengar la convocatoria en redes sociales. Y que, por otro lado, el PRO alquiló 400 micros -que evidentemente no pudieron llenar– para arrear gente y tener una foto para pulsear la obtenida por el multitudinario acto oficialista en homenaje a Néstor Kirchner.

Pero para Juntos por el Cambio, convocar en redes sociales y alquilar micros no es organizar una marcha, y la pobre convocatoria fue sólo porque se trataban de “autoconvocados“. Como los trabajadores municipales de Dolores que fueron llevados obligados al acto por el intendente cambiemita Luis María Camilo Etchevarren.

Con esa lógica, si no llamaron a una movilización hace cinco días, no lo harán ahora. De hecho Patricia Bullrich no viajaría y, durante varias horas, algunos diputados del PRO estimaron probable que el exmandatario vaya solo, sin una caravana.

Después, comenzaron a analizar opciones y empezó el operativo acompañamiento. No está en el horizonte un acto de apoyo, tampoco un relanzamiento político, pero sí la compañía de unos 15 legisladores que viajarán en autos particulares.

Es que la semana pasada, la foto fue de desolación. En la plaza municipal hubo apenas un par de cientos de manifestantes y algunos dirigentes, la más taquillera fue Bullrich que compartió un escenario improvisado con Macri.

No fueron los 400 micros publicitados, un número que siempre desmintieron desde la oposición, y tampoco estuvieron los 4.802 votantes que tuvo Diego Santilli en el distrito. Aún así, Macri logró instalarse en el centro de la escena opositora y cosechó apoyos dentro de su espacio.

Más allá de la anécdota, Macri está concentrado en tres cosas: mostrarse como un perseguido del kirchnerismo, cumplir con la agenda de la Fundación FIFA y hacer campaña. Después de la indagatoria fallida, el ex presidente estuvo en Córdoba y Santa Fe, dos provincias donde Juntos por el Cambio ganó por 23 y 10 puntos, respectivamente, en las PASO. Dos provincias, también, en las que el ex presidente perdió las internas.

Su raid electoral también incluirá pasos por la provincia y Ciudad de Buenos Aires. En este último distrito todavía no se definió cómo será la aparición pero ya se sabe que habrá varios cierres de campaña, algo así como una itinerancia barrial para estar en las distintas zonas de la CABA y se perfila un nuevo búnker en Costa Salguero, sin los candidatos bonaerenses, exclusivamente porteño.

En PBA la cuestión estará más peleada que en la CABA. Según un sondeo de las consultoras Equis – Proyección, entre Juntos y el Frente de Todos hay una distancia del 1,7%, a favor de la oposición, y más de un 13% de indecisos. Un número altísimo que convertirá la elección en algo impredecible.

Al proyectar el porcentaje de personas que no definieron qué boleta meterán en la urna y aquellas que adelantaron una voto blanco, la diferencia sigue siendo ajustada, sólo dos puntos.

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