Javier Milei intentó respaldar a Luis Caputo en medio de los cuestionamientos al programa económico, que llegaron incluso a la mesa política del gobierno. Sin embargo, terminó bajándole el precio a su ministro, comentando que nadie lo cuestiona “porque son mis políticas“.
El presidente Javier Milei intentó apagar los rumores de renuncia del ministro de Economía, Luis Caputo, pero terminó desautorizándolo al afirmar: “Nadie cuestiona a Caputo, porque son mis políticas“.
Lo cierto es que los cuestionamientos al ministro se multiplican en medio de un programa económico que no da resultados, pese a que el ministro venía asegurando que los próximos 18 meses mostrarían una mejora notable.
Milei apareció para defender a su ministro
Milei habló este lunes por la mañana con Radio Mitre, y tuvo que salir a respaldar a su ministro frente a las versiones sobre su posible salida. Las calificó de “disparate total” y de “una pelotudez del tamaño de una casa“. Dijo que su vínculo con Caputo es “excelente” y “simbiótico”.
Según explicó, existe una división de tareas dentro del Gobierno: “Yo fijo los lineamientos y pongo restricciones sobre qué herramientas no se pueden utilizar. Cuando se da cualquier situación, nosotros, que hablamos regularmente, siempre tenemos la visión perfectamente alineada“. Y agregó:
“En el equipo hay división del trabajo; yo me encargo de la gestión y de la batalla cultural y otra mesa de cuestiones políticas, pero la decisión de gobierno es mía. Nadie cuestiona a Caputo, porque son mis políticas“.
“Es una canallada, es traición a la patria“, llegó a decir sobre quienes se refirieron a una eventual salida del ministro, “empezaron a usar grupos de WhatsApp para hacer circular estas cosas“.
En la misma entrevista negó que exista una recesión, consideró que no hay “un problema de empleo” y dio por descontada su reelección. Sobre una eventual presión financiera el año próximo, afirmó: “Tengo 125.000 millones de dólares en la billetera para enfrentar una corrida el año que viene”. También dijo que ya se trabaja en las medidas para 2027.
La noche anterior, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, había intentado despejar las dudas en una entrevista televisiva. “No hay ninguna duda en la continuidad de Toto“, sostuvo.
Sin embargo, el ministro parece cada vez más nervioso, al punto de insultar a periodistas y economistas que cuestionan su gestión. Por caso, calificó de “esperpento” a la economista Natalia Motyl, profesora de la UCEMA, quien había planteado la sospecha de que alguien se quedó con US$1.000 millones en la operación con reservas del Banco Central.
“Pensar que este esperpento es profesora en la UCEMA”, escribió. Agregó que “La universidad Anker pasa a ser un proyecto obligatorio post gobierno“. Anker es la consultora privada que Caputo manejaba junto al titular del BCRA, Santiago Bausili, antes de asumir en el Palacio de Hacienda.
El episodio se suma a los cuestionamientos que, la semana pasada, Milei había hecho a la economista Marina Dal Pogetto, quien criticó el programa financiero. Además, tiene lugar en medio de las críticas por las operaciones del Banco Central con el oro de las reservas.
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Los números del programa de Caputo no cierran
Las versiones sobre la salida de Caputo volvieron a circular tras su ausencia en una reunión de Gabinete en la que participó el economista Alberto Ades. Ades, radicado en Nueva York y consultor, presentó allí una propuesta para modificar aspectos del programa económico, y su nombre empezó a sonar como posible reemplazante.
Ades respalda el ajuste fiscal y la apertura comercial, pero cuestiona los costos recesivos del plan. Propone revisar la política monetaria y las altas tasas de interés, las dificultades para transformar el ahorro en dólares en crédito y el nivel del tipo de cambio.
Quizás el aspecto más incómodo para Caputo es la propuesta del economista para flexibilizar el tipo de cambio, impulsando una devaluación, con el argumento de mejorar la competitividad de los sectores afectados por las importaciones, el turismo y la construcción.
El debate se da con las proyecciones de crecimiento a la baja. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ubicó el crecimiento del PBI en 1,5%, frente al 4,5% que había proyectado originalmente el Gobierno. En abril, Caputo había anticipado que llegaban “los mejores 18 meses de nuestras vidas”.
Los datos de empleo también muestran deterioro. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y julio de 2026 el país perdió 32.290 empleadores con trabajadores registrados, una caída del 6,3%.
En el mismo período desaparecieron 437.611 puestos de trabajo registrados, un retroceso del 4,4%. Solo en julio se registraron 948 empleadores menos y 3.485 puestos perdidos. El “consuelo” de Milei fue festejar que, en contraposición, aumentó el empleo informal.
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Viaje a Tailandia y la expectativa de fondos del FMI
Por su parte, Caputo viajará este martes a Bangkok para participar de las reuniones anuales del FMI (Fondo Monetario Internacional) y el Banco Mundial. Su objetivo es avanzar en la tercera revisión del acuerdo vigente con la Argentina, mientras sigue pendiente un desembolso de unos US$869 millones.
Lo acompañarán el secretario de Política Económica, José Luis Daza, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, y su vicepresidente, Vladimir Werning. La agenda incluye reuniones bilaterales con la titular de la entidad, Kristalina Georgieva; con el presidente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga; y con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn.
Caputo también participará de un encuentro de ministros latinoamericanos con el Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, de las deliberaciones del G20 y de las comisiones del Comité Monetario y Financiero Internacional y del Comité de Desarrollo.
Además, disertará en un panel del Banco Mundial sobre el impacto de las reformas económicas en América Latina y asistirá a un desayuno de trabajo con las comisiones técnicas de las delegaciones del G20. Al terminar las actividades, la comitiva regresará a Buenos Aires.
La agenda del ministro tiene como telón de fondo un problema cada vez más difícil de disimular: mientras el Banco Central acumula compras de divisas, el Tesoro se queda sin dólares para afrontar los próximos vencimientos de deuda.
Según un informe de la consultora 1816, al 5 de octubre los depósitos en moneda extranjera del Tesoro en el BCRA habían caído a apenas USD 1.177 millones, por lo que Casa Rosada depende del desembolso del FMI para afrontar sus obligaciones.
