La amenaza narco a la familia de Messi expuso nuevamente las irreconciliables diferencias en temas de fondo que existen dentro del PRO. Mientras que Bullrich plantea la completa militarización de Rosario, Larreta sostiene que esa no es la solución, y que buscaría utilizar la Gendarmería y no a las Fuerzas Armadas.
Si algo une a los dos principales aspirantes presidenciales del PRO en materia de Seguridad, es que ambos proponen soluciones asociadas a la “mano dura“. Sin embargo, es el grado de militarización -como así también cuestiones más estructurales- los que los diferencian de modo irreconciliable.
La primera en hacerse eco del hecho para apuntar contra el gobierno nacional fue la presidenta del PRO, que escribió en sus redes:
“Hace dos días lo dije en Rosario: hay que usar todas las fuerzas para recuperar la ciudad del dominio narco“.
Luego, pareció enviarle un mensaje a Horacio Rodríguez Larreta, que rechaza esa idea:
“Pensar que algunos todavía se niegan a hacerlo. No hay lugar para soluciones a medias y respuestas graduales”, escribió, disparando un tiro por elevación al alcalde porteño.
Bullrich habló en tono premonitorio, pero no hizo referencia a sus cuatro años de gestión como ministra de Seguridad de la Nación ni los resultados obtenidos con la incursión de la Gendarmería para combatir el narctotráfico en Rosario.
“La lucha contra el narcotráfico tiene que ser de frente y sin cuartel. Debemos usar todos los medios del Estado para derrotarlos, incluyendo a las Fuerzas Armadas“, propuso Bullrich respecto de una política que no fue tenida en cuenta durante su gestión en el gobierno de Cambiemos.
De esta forma, la ex diputada propone emular la llamada “guerra contra el narcotráfico“, que cuenta con evidentes fracasos en los países de la región que intentaron aplicarla, como México y Colombia.
No hay lugar para soluciones a medias y respuestas graduales. La lucha contra el narcotráfico tiene que ser de frente y sin cuartel. Debemos usar todos los medios del Estado para derrotarlos, incluyendo a las Fuerzas Armadas.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) March 2, 2023
Minutos después, Larreta contestó a la presidenta del partido y expuso sus propuestas para resolver un problema que lleva años.
“La gente en Rosario quiere y necesita vivir tranquila“, salió a decir Larreta en tono de campaña y luego agregó su propuesta en distinto tono de militarización respecto de Bullrich.
“Mi propuesta es un Gobierno Nacional presente y ocupado en recuperar la calle, con 3000 gendarmes persiguiendo a los narcos mientras las FFAA blindan nuestras fronteras“, propuso Larreta.
La gente en Rosario quiere y necesita vivir tranquila. Mi propuesta es un Gobierno Nacional presente y ocupado en recuperar la calle, con 3000 gendarmes persiguiendo a los narcos mientras las FFAA blindan nuestras fronteras.
— Horacio Rodríguez Larreta (@horaciorlarreta) March 2, 2023
El enfoque militar que une a los candidatos PRO excluye de la discusión al Poder Judicial, a la desigualdad económica-social y la coordinación entre fuerzas federales y provinciales, aristas de un problema mucho más complejo que requiere un abordaje integral.
En el entorno de Bullrich aseguran que el entrenamiento que tienen las FF.AA. es superior al de otras fuerzas de seguridad; pero reconocen que ese desembarco tiene que estar fuertemente controlado debido a que en su formación los miembros del Ejército aprenden a eliminar al adversario, no a detenerlo.
Sea como fuere, tanto en el larretismo como en el bullrichismo también coindicen en un punto central de la discusión: sus propuestas requieren una reforma de la Ley de Seguridad Interior, que actualmente excluye explícitamente -con excepciones- a las FFAA del ámbito de la seguridad interna.
Otra diferencia que por ahora divide las aguas en las filas amarillas sobre el tópico de seguridad es sobre cómo financiarían sus reformas. Las intenciones de militarizar la seguridad interior no sólo encuentran problemas con el tipo de entrenamiento de cada fuerza -y con la legislación vigente-, sino también con el financiamiento de las fuerzas, salarios y equipamiento.
