En medio de un escenario económico complejo con inflación creciente, caída del consumo y destrucción de empleos, el ministro de Economía Luis Caputo rechazó el pedido de la CGT para reabrir las negociaciones salariales. Los economistas proyectan que la inflación se mantendrá en torno al 5% mensual durante el próximo trimestre.
Las paritarias congeladas
La decisión del Gobierno nacional de rechazar el pedido de la CGT para reabrir las paritarias salariales profundiza el conflicto con el sector sindical en un contexto económico sumamente delicado. “Es un problema entre privados”, fue la respuesta oficial luego del reclamo de la central obrera, que solicitó nuevas negociaciones salariales tras conocerse que la inflación de marzo alcanzó el 3,7%.
“La inflación se ha ido a 3.7%, y el Gobierno sigue insistiendo en firmas paritarias por debajo del 1%. Vamos a pedir revisión de paritarias porque no se sostiene la situación”, afirmó Octavio Arguello, co-secretario general de la CGT. Sin embargo, el pedido no tuvo eco en la Casa Rosada.
El cierre de las paritarias es controlado con estricta revisión por la secretaría de Trabajo que comanda Julio Cordero, siguiendo las directivas del ministro de Economía, Luis Caputo. El objetivo es mantener una política de aumentos salariales muy por debajo de la inflación para evitar el “recalentamiento” del índice, según fuentes oficiales.
El consumo en caída libre
La estrategia oficial de restringir los aumentos salariales se produce en un contexto de profunda caída del consumo. Según un relevamiento de la consultora Scentia, el consumo masivo se desplomó 5,4% interanual en marzo y 8,6% en el acumulado del primer trimestre, encadenando 16 meses consecutivos en rojo.
Las ventas de los supermercados sufrieron una retracción del 7,1% interanual, mientras que los autoservicios cayeron un 3,7%. En detalle, los rubros más afectados fueron Bebidas con Alcohol (-18%), Bebidas sin Alcohol (-16%) e Impulsivos (-15,6%).
Según la consultora Focus Market, “el techo del precio mostrador lo pone el piso del salario e ingreso ante las nuevas correcciones en góndola“. La firma apunta que no se observa “un escenario de super stockeo y adelantamiento de consumo por depreciación del peso hacia adelante”, sino más bien “compra de resguardo y reposición a ritmo”.
Inflación en alza y destrucción de empleo
Las perspectivas inflacionarias complican aún más el panorama. Las consultoras privadas proyectan un piso del 5% mensual para los próximos tres meses, mientras se observan remarcaciones en góndolas e insumos intermedios que oscilan entre el 8% y el 15%, a lo que se suman los aumentos de tarifas con costos energéticos dolarizados.
La tensión salarial coincide con un preocupante panorama laboral. Según datos de la Secretaría de Trabajo, en enero de 2025 cayó el empleo privado, con 12.853.789 trabajadores registrados, una reducción mensual del 0,1% que equivale a 9.200 personas menos, en su mayoría asalariados del sector privado.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que desde noviembre de 2023 se perdieron 173.524 puestos registrados, de los cuales 124.010 corresponden al sector privado. De este total, el 50,3% se explica por la caída en el sector de la construcción, “en el marco de la decisión política de paralizar por completo la obra pública”, según el informe.
La industria, con 27.676 puestos perdidos en catorce meses, es el segundo sector más afectado. Solo tres sectores crearon empleo en ese período: Comercio, Agro y Pesca.
Reforma laboral y paritarias al 1%
En paralelo al conflicto paritario, el Gobierno avanza con su intención de implementar la reforma laboral que intentó establecer mediante el DNU 70/2023, paralizada por presentaciones judiciales encabezadas por la CGT.
La propuesta oficial busca modificar la Ley de Contrato de Trabajo (20.744) y eliminar la obligatoriedad del pago de la cuota solidaria a cada sindicato, lo que representaría un golpe contundente a la recaudación gremial.
La postura gubernamental de mantener congeladas las paritarias por debajo del 1% mensual, mientras la inflación proyectada quintuplica ese valor y el consumo sigue en caída, anticipa un escenario de creciente tensión social.
Si bien desde el Gobierno aseguran mantener canales de diálogo con la CGT, la estrategia parece apuntar a profundizar la división entre trabajadores y gremios, aprovechando que el sindicalismo tiene una imagen negativa superior al 60% según las últimas mediciones de diferentes consultoras.
