La inflación trepó al 4,2% en agosto y complica las expectativas de Caputo para septiembre

La inflación subió al 4,2% en agosto, ubicándose por encima de las proyecciones del Gobierno de Javier Milei, y a pesar del ajuste y la recesión económica el índice no perfora el piso del 4%.

La inflación de agosto

Este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó el dato de inflación correspondiente al mes de agosto, que se ubicó en el 4,2%, una cifra superior a la que proyectaban el gobierno y los analistas privados. El dato se mantiene a niveles similares desde mayo y no perfora el piso de los 4 puntos porcentuales.

Además, representa una aceleración con respecto al mes anterior, cuando el Índice de Precios al Consumidor había sido del 4%. Según indicaron en el INDEC, la inflación acumuló en el año una variación de 94,8%. Entre tanto, en la comparación interanual el incremento alcanzó el 236,7%.

El sector que mostró la suba más marcada fue Vivienda, agua, electricidad y combustibles, que alcanzó el 7% en agosto debido a las subas en los precios de los alquileres y los costos de servicios básicos y combustibles. Le siguieron Educación (6,6%) por el alza en los distintos niveles y tipos de enseñanza; y Transporte (5,1%) por los incrementos en el transporte público.

Noroeste fue la región que mostró el índice más elevado de inflación, con el 5%. Entre tanto, la Patagonia arrojó un 4,6%, Cuyo un 4,5% y el Noreste le siguió con un 4,4%.

La inflación núcleo también mostró un aumento preocupante. Este indicador excluye precios estacionales y regulados, y se considera un reflejo de la tendencia inflacionaria a largo plazo. En el octavo mes del año alcanzó el 4,1% luego de haber tocado su piso en mayo (cuando llegó al 3,7%).

Un resultado que superó las previsiones

Lo cierto es que la cifra se encuentra por encima de lo que había proyectado el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que estimaba que el índice llegaría al 3,9%. Entre tanto, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, había asegurado que la inflación núcleo no superaría el 3,5% en agosto y el 3% en septiembre.

Sobre estos números, el economista Claudio Caprarulo (de Analytica) indicó que están “un poco por encima de lo que esperábamos” y señaló que “el dato preocupante es la leve suba de la inflación núcleo a 4,1%, cuando promediaba 3,7% en los tres meses previos”.

“Mientras los estacionales jugaron muy a favor, apenas +1,5%”, continuó, “¿Cómo sigue?: difícil, muy lejos del centro gravitacional del 4%“.

Entre tanto, el economista Tobías Pejkovich Balbiani (de Facimex) resaltó que la inflación se mantuvo entre el 4% y el 4,6%, y remarcó que esto muestra “un rol más protagónico de la inercia a medida que se recupera la actividad económica y el salario real, en línea con lo que esperábamos”.

También estuvo de acuerdo con Caprarulo con respecto a la inflación núcleo y observó que “los regulados aceleraron 1,6 puntos porcentuales a 5,9%por las subas en las tarifas de servicios públicos”.

Estos precios “siguieron creciendo por encima de la inflación núcleo por octavo mes consecutivo en un marco de corrección de precios relativos, algo que solo ocurrió entre fines de 2017 y principios de 2018″.

En cuanto a Rocio Bisang (de Eco Go), la economista comentó que “la inflación registrada en los primeros meses del año, desde mayo que se encuentra en niveles similares, dando cuenta de cierto agotamiento en el proceso de desaceleración de los precios“.

En particular preocupa la aceleración de la núcleo, que alcanzó el 4,1%, en un contexto de cepo, brecha comprimiéndose y freno a la actividad, dónde si bien los salarios empiezan a mostrar una leve recomposición -en particular privados registrados– todavía no recuperan los (ya bajos) niveles pre diciembre“, completó.

La nueva publicación del INDEC parece haber generado malestar en el Palacio de Hacienda. Generalmente desde la cartera liderada por Caputo celebran el éxito de su política antiinflacionaria señalando los resultados de la inflación núcleo.

Sin embargo, en este caso se limitaron únicamente a informar el número y apuntaron a “analizar el comportamiento de las medias móviles de las variaciones del IPC” más allá “de la volatilidad a corto plazo”.

En este contexto, apuntaron a la “continuidad en el proceso de desinflación, con la media móvil de 3 meses de la variación del IPC Nacional ubicándose, junto a la del mes anterior, en el menor nivel desde febrero de 2022, y la de 6 meses resultando la más baja desde marzo de 2023”.

Si bien desde Economía aseguraron que “hay una continuidad en el proceso de desinflación“, lo cierto es que esta última medición complica las expectativas del Ministro de Economía Luis Caputo de llegar a septiembre con un índice que no supere el 1%.

Las expectativas para septiembre

Lejos de lo proyectado por el ministro, Pejkovich Balbiani comentó que “de cara a septiembre esperamos que la inflación perfore el piso del 4%, en un mes en que contribuirán la baja del Impuesto PAIS y menores presiones de precios regulados. En particular, proyectamos una inflación del 3,5%“.

Entre tanto, el relevamiento de precios de C&T para el Gran Buenos Aires arroja una cifra similar, asegurando que en el noveno mes del año la inflación se ubicaría en torno al 3%.

Entre tanto, en la consultora LCG señalan que septiembre estará marcado por nuevos aumentos de naftas y prepagadas, a los que se sumarán las subas que se habían postergado para las tarifas de electricidad, gas y los boletos de los trenes en el sector AMBA.

“El Relevamiento de precios de LCG promedia 2,3% de inflación en Alimentos y Bebidas en las últimas cuatro semanas, mostrando una desaceleración solo marginal. A su vez no proyectamos un aporte mayor proveniente de la baja del impuesto PAIS. Concretamente esperamos inflación mensual se ubique todavía más cerca de 4% para septiembre“, expresaron.

Lautaro Moschet (Fundación Libertad y Progreso) también comentó que “anticipamos una nueva desaceleración de la inflación, que estimamos se ubicará ligeramente por encima del 3%”. “Esta reducción se explica principalmente por el impacto de la baja del impuesto PAIS en los bienes y servicios transables“, agregó.

Leo Anzalone, director del CEPEC, explicó que “aunque se aplicaron políticas para reducir costos de importación y aliviar presiones sobre tipo de cambio, la inflación núcleo, que excluye componentes volátiles como alimentos y energía, mostró un aumento” en agosto, lo que se refleja en “precios más rígidos, como los de bienes y servicios”.

Estos “siguen en aumento debido a factores estructurales en la economía, como la inercia inflacionaria y la recomposición de márgenes por parte de empresas”. En cuanto a lo que ocurrirá en septiembre, adelantó:

Más allá de lo que ocurra en la foto mensual, las rigideces van a seguir. La reducción del Impuesto PAIS podría generar una desaceleración en los próximos meses, pero su impacto podría ser temporal si no se acompaña de otras medidas más estructurales. Además debería seguir el reacomodamiento tarifario, lo que suma presiones al alza y con las reservas del BCRA en rojo, todo conspira para que la convergencia al 2% sea un sueño cada vez más lejano”.

Es que el objetivo de Caputo es que el índice de inflación quede igualado con la tasa de suba del valor del dólar del 2% mensual que el ministro había impuesto al inicio de su gestión y que el Presidente Javier Milei había señalado como condición para levantar el cepo cambiario, un objetivo que según los analistas no podrá alcanzar en el corto plazo.

Según el director de EpyCa Consultores, Martín Kalos, esto se debe a las actualizaciones de los precios regulados y la inercia inflacionaria. “En un régimen de alta inflación las familias y las empresas se adaptaron al ritmo volátil de los precios y ya funcionan de esa manera”, comentó, al tiempo que agregó:

“Desde los contratos de alquiler hasta las paritarias tienen una mayor frecuencia de actualización y este Gobierno no tomó medidas para romper esa tendencia, sino que espera que la recesión la quiebre y no está ocurriendo“.

Los resultados de la recesión y el ajuste

Aunque la baja de la inflación es el dato que el gobierno utiliza para mostrar los resultados de su plan económico, la cifra mensual aún se encuentra por encima del 4% y en promedio se encuentra muy por arriba de los números que alcanzó la gestión de Alberto Fernández hasta la llegada de Sergio Massa.

Caputo solo puede jactarse de estar por debajo de las cifras de 2023, tras haber impulsado una brutal devaluación en diciembre que llevó al pico inflacionario de fines de 2023 (que llegó al 25%) y principios de 2024 (con un tope del 20% en enero).

Si bien es una opinión común a todos los analistas que era necesario impulsar una devaluación y un ajuste de tarifas, la discusión gira en torno a la forma en la que se llevan adelante estos ajustes y cómo impactan en la población.

La gestión anterior había buscado mantener el nivel de actividad económica y el empleo a costa de propiciar un aumento de la inflación ante la falta de dólares, que llevó a cifras inflacionarias de dos dígitos y finalmente, a un descontento generalizado que terminó con el triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones de 2023.

Ahora, con Milei a la cabeza, se implementó la fórmula opuesta, haciendo énfasis en reducir la inflación utilizando como variable el nivel de actividad. Para enfrentar el faltante de dólares se buscó reducir las importaciones frenando la actividad económica.

A nueves meses del inicio del gobierno, los efectos de este ajuste empiezan a incomodar a la sociedad y entre los especialistas dudan de que los números del gobierno puedan sostenerse. El precio del dólar es el que causa mayor escepticismo.

Para sostener el precio del dólar Caputo apuntó a la cuotificación del pago de importaciones, el aumento del Impuesto PAIS (que ahora reduce a niveles de 2023), el dólar blend para exportadores, y la intervención en el mercado de cambios.

Ahora bien, la política del Gobierno Nacional causó paralelamente que se dejaran de acumular reservas, y el impacto del blanqueo de capitales y las expectativas de inversión que genera el RIGI no podrán sostener la situación por un tiempo indefinido.

Por lo pronto, Milei y Caputo necesitan que el dólar se mantenga estable y que la caída de la actividad económica se mantenga para mantener la baja inflacionaria. Si se recomponen salarios y aumenta el crédito aumentará el consumo, la actividad, las importaciones y la demanda de dólares.

Aunque la inflación dejó de ser la principal preocupación de los argentinos, el oficialismo generó una nueva preocupación: el desempleo. Junto a la pobreza, encabezan la lista de problemas que teme la sociedad, y ambos datos empeorarían en caso de no haber una reactivación económica.

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