El dólar planchado de Milei hace estragos en el sector turístico, que anotó su peor déficit en 10 años

El ingreso de turistas a la Argentina cayó un 7,9% al cierre del año: Las intervenciones del gobierno de Javier Milei en el dólar le quitaron competitividad al sector turístico nacional y aumentaron la rentabilidad de un sector de la población que aprovecha el dólar subsidiado para viajar al exterior.

Las intervenciones del gobierno de Javier Milei para mantener el dólar “planchado” están generando consecuencias severas en el turismo local. Según datos del INDEC, el ingreso de turistas a la Argentina cayó 7,9% durante diciembre, una tendencia que se profundizó a lo largo de 2025 y que marca el peor desempeño de la balanza turística en una década.

Esta caída no es un dato aislado sino la expresión de una política monetaria que prioriza el tipo de cambio bajo, beneficiando a quienes pueden viajar al exterior mientras golpea duramente a un sector que históricamente generó empleo en todo el país.

La pérdida de puestos de trabajo en hoteles, agencias de viaje, gastronomía y servicios turísticos se agrava en un rubro que ya venía mostrando resultados negativos en los últimos años, afectado justamente por la combinación entre la pérdida de competitividad por el valor del dólar y la caída del consumo interno.

Lo paradójico es que mientras el turismo local se desploma, un segmento de la población con capacidad de ahorro accede a mejores condiciones para viajar al exterior y ve subsidiada indirectamente su capacidad de dolarización por el Estado nacional.

En otras palabras, la política monetaria no solo destruye la industria turística local, sino que profundiza la brecha entre los sectores con mejores ingresos y aquellos afectados por el ajuste económico implementado por el gobierno. Los trabajadores del turismo pagan el costo de una estrategia que favorece el consumo en el exterior de quienes pueden acceder a él.

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El peor déficit turístico en una década

Los números del INDEC reflejan que durante 2025, el déficit de la balanza turística alcanzó US$ 4.054,2 millones, lo que representa un deterioro del 90,7% respecto de los US$ 2.125,8 millones registrados en 2024. Se trata del peor resultado desde 2016, marcando un récord histórico en la última década.

El desbalance entre turismo emisivo y receptivo alcanzó proporciones inéditas. A lo largo del año, 11,9 millones de residentes argentinos viajaron al exterior, el nivel más alto desde 2017. En contraste, apenas 4,8 millones de turistas extranjeros visitaron el país. El resultado neto arrojó un saldo negativo de 6,6 millones de personas.

Los datos desagregados muestran que arribaron al país 8.775.600 visitantes no residentes, una contracción interanual del 19,7%. Del total, 5.315.900 fueron turistas y 3.459.700 excursionistas.

En sentido opuesto, se registraron 18.839.900 salidas al exterior de residentes argentinos, lo que implica un crecimiento del 38,6% interanual. De estos, 11.896.300 fueron turistas y 6.942.600 excursionistas.

Así, el turismo receptivo generó ingresos por US$ 3.110 millones, apenas un 3% superior a los US$ 3.020,5 millones de 2024. Este crecimiento marginal contrasta con la expansión del gasto en turismo emisivo, que pasó de US$ 5.146,3 millones en 2024 a US$ 7.164,2 millones en 2025, un salto del 39,2% interanual.

El último mes del año confirmó la dirección del proceso. En diciembre ingresaron 887.800 visitantes no residentes por todas las vías de acceso, distribuidos en 535.800 turistas y 352.000 excursionistas. Las salidas al exterior alcanzaron 1.277.700 visitantes residentes, con 705.100 turistas y 572.600 excursionistas.

El turismo emisivo de diciembre registró una variación positiva del 1,7% interanual, mientras el receptivo mostró una baja del 7,9%. El saldo deficitario del mes fue de 389.900 visitantes internacionales, producto de la mayor cantidad de argentinos que viajaron al exterior frente a los turistas extranjeros que eligieron el país.

El 77% de los turistas residentes se dirigió a países limítrofes durante diciembre. Brasil concentró el 24,7% de los viajes, seguido por Chile con 21,3%. Esta predilección por destinos vecinos se explica por costos más accesibles y cercanía geográfica, aunque los viajes a Estados Unidos, Canadá y Europa también mantuvieron actividad significativa.

En cuanto a las vías de salida, el 45,7% utilizó la vía terrestre, el 41,8% optó por la vía aérea y el 12,5% restante salió por vía fluvial o marítima. Los pasos fronterizos relevados por la Encuesta de Turismo Internacional representaron el 52,3% del turismo emisivo.

Del lado del turismo receptivo de diciembre, Europa concentró el 17,6% de los visitantes no residentes, seguida por Brasil con 16,6% y Chile con 15,4%. El ingreso al país se produjo mayoritariamente por vía aérea (48,4%), mientras la vía terrestre explicó el 37,3% y la fluvial o marítima el 14,3%.

El ocio fue el motor principal. Más de seis de cada diez viajeros indicaron que salieron del país por vacaciones, una proporción que se incrementó en el cuarto trimestre (temporada alta). En segundo lugar aparecieron las visitas a familiares y amigos, especialmente hacia países limítrofes, mientras los desplazamientos por negocios tuvieron una participación menor.

La elección del alojamiento refleja el perfil económico de quienes viajaron. Los hoteles de 4 y 5 estrellas concentraron el 35,8% de las pernoctaciones del turismo emisivo, sobre todo en destinos internacionales de larga distancia. El alquiler de casas o departamentos ganó terreno entre quienes viajaron en familia o por estadías prolongadas.

Los viajes regionales mostraron mayor presencia de alojamientos alternativos y casas de familiares, mientras los destinos extraregionales se apoyaron más en la hotelería tradicional. El gasto diario promedio se mantuvo elevado y mostró diferencias según el destino: los viajes a Estados Unidos, Canadá y Europa encabezaron el ranking en términos de desembolso por persona.

Idas y vueltas de las reservas del Banco Central

Mientras el sector turístico enfrenta su peor crisis en años, el Banco Central continúa con su política de intervención en el mercado cambiario. Durante enero, la entidad superó los US$ 1.000 millones de compras en el mercado oficial, acumulando precisamente US$ 1.017,5 millones en el mes.

Sin embargo, esta cifra esconde una realidad más compleja. El BCRA tuvo que venderle US$ 2.756 millones al Tesoro para que el gobierno pudiera hacer frente al pago de servicios de deuda del 9 de enero y otros compromisos con organismos internacionales. El saldo neto resulta así en una pérdida de US$ 1.739 millones en lo que va del año.

Esta pérdida no se refleja completamente en la evolución de las reservas internacionales gracias a dos factores: la suba en la cotización del oro, que triplicó su valor durante el mandato de Milei (aunque, insólitamente, su paradero es desconocido), y el incremento de los depósitos en moneda extranjera provenientes del endeudamiento de las empresas.

El Gobierno intervino fuertemente en el mercado oficial de cambios para contener la suba del dólar. La estrategia incluyó la venta de bonos atados al valor del dólar oficial, los denominados dólar link, y la absorción de pesos por otras vías, todos instrumentos destinados a restar liquidez al mercado y evitar presiones sobre la divisa.

El dólar alcanzó un pico de $1.442 por unidad en las primeras horas de operaciones, cuando el mercado comenzó a notar la intervención oficial. Con estas operaciones, el equipo económico logró frenar el alza y cerrar en $1.437,5, aunque todavía lejos de los máximos del mes, cuando el año arrancó a $1.475.

La absorción de pesos permitió que el Banco Central entrara como comprador al mercado, donde adquirió US$ 39 millones en una sola jornada. Los bonos operaron con subas de hasta 1%, lo que permitió reducir el Riesgo País a 514 puntos, aunque todavía necesitan avanzar más en este sentido para entrar en el rango que les permita pensar en una nueva emisión de deuda.

El Tesoro mantiene un depósito de solo US$ 324,4 millones, por lo que deberá hacer nuevas compras para afrontar los pagos de febrero por US$ 1.030 millones, entre el vencimiento de US$ 835 millones de intereses con el Fondo Monetario Internacional y de US$ 176 millones con otros organismos internacionales.

La atención del equipo económico de Luis Caputo está puesta en la evolución de los bonos de la deuda pública. Para salir con una colocación en el mercado local a una tasa del 7,5%, los bonos necesitan recuperar entre 9% y 24% su precio en el mercado secundario. La posibilidad de salir a los mercados internacionales requiere una suba de entre 13% y 17%.

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