Héctor "Nino" Benvenutti: "El 'Luche y vuelve' es una de las grandes enseñanzas que nos deja el peronismo"

Héctor Nino Benvenutti
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El Ágora 2025 - Escuchamos pero no juzgamos
Héctor "Nino" Benvenutti: "El 'Luche y vuelve' es una de las grandes enseñanzas que nos deja el peronismo"
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Héctor “Nino” Benvenutti, profesor de Historia y militante político, dialogó con Juan Ignacio Guarino en El Ágora 2025 con motivo de un nuevo 17 de noviembre, Día del Militante, donde analizó el contexto político actual, repasó la historia del peronismo desde el regreso de Perón en 1972 hasta nuestros días, y reflexionó sobre los desafíos que enfrenta el movimiento en pleno siglo XXI.

El contexto del 17 de noviembre de 1972

Benvenutti recordó que el regreso de Perón a la Argentina después de casi 18 años de exilio se produjo en un contexto histórico complejo:

“Estamos hablando de la década de 1970, precisamente había otro tipo de circunstancias tanto a nivel internacional, bueno, pleno contexto de la Guerra Fría, y la dictadura militar argentina encabezada por el general Alejandro Agustín Lanuse”.​

El profesor de Historia destacó la importancia de comprender aquellos acontecimientos desde una perspectiva documentada. “Cumplo con mi deber como humilde profesor de recomendarles a los oyentes y a todos los militantes que lo lean muy bien a Brienza, que lo lean muy bien a Juan Manuel Abal Medina” recomendó.

Mencionó especialmente el libro “Conocer a Perón” de Juan Manuel Abal Medina —padre del exjefe de Gabinete— y los trabajos del historiador Norberto Galaso, a quien definió como “en este momento el mejor historiador argentino vivo”.​

Benvenutti explicó que antes del 17 de noviembre de 1972 la Argentina atravesaba momentos de extrema violencia:

“El 22 de agosto del 72 fue la masacre de Treleu. Recordemos en donde fueron asesinados, algunos se pudieron fugar de la cárcel de Treleu, pero otros fueron fusilados directamente”.

Detalló que toda esa operación de inteligencia estuvo manejada por los jefes del servicio de inteligencia de la Base Naval Puerto Belgrano, “la base más importante de la Argentina”.​

La pulseada entre Perón y Lanusse

Sobre la estrategia política de aquel momento, el militante señaló: “Esa famosa pulseada con Perón, a la distancia, a más de 10.000 kilómetros de distancia, esa pulseada con Perón que finalmente fue ganada por Perón”.​

Benvenutti explicó que Lanusse había impuesto condiciones intentando limitar las posibilidades del peronismo:

“Lanusse hizo una trampa importante, lo proscribió a Perón porque estaba residiendo en Madrid y además impuso la doble vuelta, el balotaje”.

El dictador creía que sin Perón como candidato el peronismo no llegaría al 50 por ciento y que las otras fuerzas opositoras podrían vencer en segunda vuelta.​

El entrevistado recordó un dato poco conocido sobre Perón:

“Perón fue anotado, recordemos que nació en la Patagonia, hijo de Juana Sosa, una india tehuelche. Perón era mestizo, igual que San Martín. Y fue anotado dos años después. En realidad tenía 79 años cuando regresó a la Argentina y estaba enfermo de cáncer, tenía cáncer de próstata, había tenido varios infartos”.

Su médico español le había advertido: “Si usted vuelve a la Argentina se muere en seis meses”.​

La experiencia de la militancia juvenil

Al ser consultado sobre cómo vivió personalmente ese momento histórico, Benvenutti —quien tenía 19 años en 1972— compartió:

“Ya estaba en la universidad, ya había terminado el secundario. Participaba de todas las asambleas y marchas y reuniones estudiantiles en un contexto muy muy difícil de la Argentina”.​

Sobre el debate que atravesaba a las juventudes en aquella época respecto a la lucha armada, fue categórico:

“Yo jamás usé armas en mi vida. Ni siquiera con una onda maté un pajarito. Jamás fui a cazar, jamás fui a pescar. Mi deporte siempre fue el fútbol, fui jugador y soy entrenador”.​

“He tenido compañeros en la universidad, allá por el año 72, que han sido asesinados, primero por la AAA” recordó y mencionó especialmente a Carlos Rivada, ex jugador de Liniers, Olimpo y Huracán de Tres Arroyos:

“Ese hombre, ese muchacho es mi hermano mayor, mi maestro en la política, es decir, él me invitaba a las reuniones, él me invitaba a la asamblea”.

Rivada fue secuestrado por un grupo de tareas en 1977 “junto a su mujer María Beatriz María Beatriz Loperena” en Tres Arroyos. Ella estaba embarazada de un mes. Permanencen desaparecidos.​

Benvenutti también fue testigo de concepto en el juicio de lesa humanidad por los crímenes de la AAA, gracias a su conocimiento histórico y su memoria de aquellos años. Recordó a David “Watu” Cilleruelo, asesinado por un grupo de tareas: “Habíamos sido rivales futbolísticos en el campeonato interno del club universitario”.​

El día que murió Perón

Una de las anécdotas más emotivas fue cuando recordó que estaba cumpliendo el servicio militar obligatorio el día que murió Perón:

“Fui incorporado el 28 de febrero de 74 y yo estaba de guardia el día que murió Perón. Yo estaba de guardia el día que murió Perón, 1 de julio de 74”.​

Sobre las discusiones de aquel entonces entre quienes optaban por la lucha armada y quienes preferían la vía democrática, señaló:

“Los más cuerdos, los más lógicos y yo estaba de acuerdo con esa postura. Y bueno, hubo elecciones democráticas. Te pueden gustar más o menos algunos funcionarios, algunos ministros, algunos secretarios, algunos gobernadores, algunos intendentes. Sí, pero el peronismo ganó por elecciones”.​

La definición ideológica del peronismo

Consultado sobre si el peronismo es de izquierda, centro o derecha, Benvenutti ofreció una respuesta que combinó su formación como historiador con su convicción política:

“Las definiciones centro, izquierda, derecha, recordémosla, tengo que hacer uso de mi profesión de historiador, de profesor de historia, viene de la revolución francesa que fue una revolución burguesa”.​

Y agregó:

“Esa concepción burguesa, liberal burguesa, no corresponde a los países altamente desarrollados. Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos, etcétera, bueno, podrá ser, pero en la Argentina y en Latinoamérica y en los países del tercer mundo esa definición no tiene mucho potencial explicativo”.​

Para Benvenutti, lo esencial del peronismo son sus banderas históricas:

“La justicia social, la soberanía política y la independencia económica, esas son banderas irrenunciables. El proyecto nacional y popular democrático latinoamericanista de un desarrollo de la industrialización de mejores salarios dentro de un esquema capitalista nacional”.​

Citó las propias palabras de Perón para explicar esta posición:

“Perón decía nosotros no somos anti ingleses, anti franceses, anti norteamericanos, nosotros somos antiimperialistas. Tampoco somos anticapitalistas, queremos un capitalismo, queremos un capitalismo al servicio de la producción nacional, de la industria nacional”.​

Menemismo y kirchnerismo: ¿peronismo o no?

Sobre las distintas experiencias peronistas posteriores a la muerte de Perón, Benvenutti trazó una clara distinción: “El menemismo no fue peronismo, a mi humilde entender. Para Galasso, para Brienza, tampoco fue peronismo”.​

Recordó que Carlos Saúl Menem y Guido Di Tella viajaron en el vuelo de regreso de Perón en 1972: “Eran hombres de Perón, muerte, viva la patria y después en los 90 se bajaron los pantalones”. Citó textualmente a Di Tella: “Tenemos que tener relaciones carnales con los Estados Unidos”.​

En cambio, sobre el kirchnerismo opinó: “Los gobiernos de Néstor y Cristina hicieron peronismo. Hicieron peronismo actualizado del siglo XXI, entroncados en esas tres banderas históricas”.​

Sobre el gobierno de Alberto Fernández fue crítico pero comprensivo:

“El gobierno de Alberto Fernández fue un ni, ni, sí ni no, no se animó(…) ¿Y por qué no la estatiza a Vicentin y la estatizan de una vez por todas, la nacionalizan y se dejan de joder y toman la decisión y se la bancan? Un gobernante tiene que tomar decisión y bancarsela” manifestó recordando la fallida intervención de Vicentin.​

“Recordemos también la pandemia, hay que decirle a todos los argentinos, sufrimos una pandemia y el gobierno de Alberto tuvo que poner plata, tuvo que poner, tuvo que ayudar, etcétera, etcétera, y después de salir de la pandemia no pudo resolver algunas cuestiones”.​

El presente del peronismo y sus desafíos

Sobre la situación actual del movimiento, Benvenutti reconoció las dificultades: “El ciudadano común está muy escéptico”.

Fue especialmente crítico con ciertos liderazgos:

“Le nombras Máximo Kirchner, Mayra Mendoza y dicen no quiero saber nada con eso, generan mucho rechazo”. Y planteó: “Todos queremos a Cristina libre porque está presa injustamente presa. Pero muchos sectores, dentro del peronismo -me incluyo- no queremos el dedo de Cristina, ni el dedo de nadie. Vamos a construir futuro en base a propuestas, nuevas alternativas, a nuevas dirigencias”.​

La batalla cultural y la conciencia de clase

Uno de los conceptos centrales que desarrolló Benvenutti fue el de la pérdida de conciencia de clase:

“Esos obreros, esos cabecitas negras tenían no solamente conciencia política, tenían conciencia de clase. Y la conciencia de clase hoy lamentablemente se ha perdido porque la derecha, no son tontos estos tipos, ellos sí tienen conciencia de clase”.​

Puso ejemplos concretos:

“Este muchacho que es el hombre más rico de la Argentina, el de Mercado Libre, Galperin, es un oligarca, un supermillonario, tiene conciencia de clase. Y Paolo Rocca tiene conciencia de clase, el dueño de Techint. Son tipos de la oligarquía con mucho dinero y esa conciencia de clase la utilizan para favorecer a sus amigos de clase”.​

Y contrastó:

“La clase media hoy por hoy, la clase media y la clase obrera argentina no están teniendo conciencia de clase, están teniendo una confusión, primero, en no tener conciencia de clase y segundo, al no tener conciencia de clase, no tienen conciencia política y eso es profundamente ideológico. Estamos perdiendo la batalla cultural”.​

Sobre el concepto mismo de batalla cultural, señaló irónicamente:

“La ultraderecha de Javier Milei toma el concepto de batalla cultural. Toman conceptos de Antonio Gramsci, porque eso lo escribió Antonio Gramsci en la cárcel, los famosos cuadernos de la cárcel, cuando Mussolini lo puso preso y murió en la cárcel. Toman ese concepto gramsciano y lo llevan para su conveniencia. Es un concepto marxista”.​

Sobre la gestión de Javier Milei, fue contundente: “Este proyecto mileísta, Luis Toto Caputo, ayudado por Donald Trump y Scott Bessent, que son los que mandan en la Argentina, es volver a los 90. Esto es neomenemismo puro“.​

“Estos muchachos que nos están gobernando ahora, en realidad no nos están gobernando, se han bajado los pantalones con Donald Trump y con Bessent y con las grandes corporaciones financieras”.​

El futuro: renovación y amplitud

Hacia el final de la entrevista, Benvenutti planteó la necesidad de renovación:

“Esa crítica a la rosca política, esa crítica al rosqueo político que existió siempre, muchos sectores le nombras Máximo Kirchner, Mayra Mendoza y dicen no quiero saber nada con eso”.​

Y propuso una estrategia de amplitud:

“Me parece que con el peronismo solo no hay caso. Hay que hacer un amplio campo democrático, nacional, popular, que abarque a otros sectores no peronistas, que no sean antiperonistas. Y me parece que eso es tarea principalmente de los líderes más capaces que tiene hoy el peronismo”.​

Un mensaje para las nuevas generaciones

Al ser consultado sobre cómo acercar a las distintas generaciones militantes, fue enfático:

“La gente de mi generación, la gente de mi edad, 72 años, tiene que olvidarse de cuando yo era chico. Todo el tiempo pasado fue mejor es falso. Todo el tiempo pasado fue distinto, no fue ni mejor ni peor, fue distinto”.​

Y cerró con una advertencia sobre el momento histórico:

“Esto es grave lo que nos está pasando, no solamente a los argentinos, sino a Latinoamérica, porque los imperios en decadencia como Estados Unidos, Roma tardó en caer y cuando cayó vino el feudalismo. Viene una edad oscura. Vienen años oscuros, son años oscuros, sobre todo para la clase trabajadora, para los sectores más humildes”.​

Antes de despedirse, compartió una curiosidad histórica: contó en qué restaurante se reunió Perón con los dirigentes tras su regreso, reveló: “En el famoso restaurant Nino de Buenos Aires”. Y dejó una reflexión final: “Luche y vuelve. Esa es una de las grandes enseñanzas que nos deja el peronismo”.​

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